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Regreso NBA

Las diez observaciones más importantes que nos deja el regreso de la 2019-2020

La primera semana del reinicio de la 2019-2020 nos ha dejado historias y narrativas de todo tipo. De las buenas y de las malas. Candidatos que lucen dominantes, equipos que tambalean, grandes actuaciones individuales, novedades tácticas, rendimientos sorpresivos y lo más importante: baloncesto del más alto nivel... ¡Vaya que lo echamos de menos estos meses!

Con ese panorama, decidimos frenar por unos segundos y mirar atrás hacia los primeros días de acción en Disney, focalizando en las diez observaciones que consideramos más importantes hasta el momento. Repasemos.

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Los candidatos, sin forzar la marcha

Una de las mayores incógnitas con las que se llegaba al reinicio de la 2019-2020 pasaba por saber cuánto arriesgarían los tres equipos que la mayoría tiene apuntados como máximos favoritos de esta temporada: Lakers, Clippers y Bucks. Las dudas surgían a partir de que ninguno tenía demasiado en juego, a punto tal que a pesar de sus rendimientos irregulares, Milwaukee ya tiene asegurado el uno del Este y los Lakers el del Oeste, mientras que a los Clippers no les molestaria demasiado caer a un tercer puesto, teniendo en cuenta la falta de ventaja de campo.

Con eso en mente, no debería preocupar ver a los tres equipos perdiendo partidos inesperados o teniendo rendimientos por debajo de su nivel promedio. Los Bucks y los Clippers arrancaron con marca de 1-2, mientras que los Lakers de 2-2. De nuevo: nada que deba traerle ningún dolor de cabeza a sus entrenadores, teniendo en cuenta el contexto y las bajas o descansos en algunos de esas caídas.

Ninguno de los tres está jugando bien y es una realidad. Pero cuando el peso de cada partido vuelva a tener un valor específico importante (habrá que esperar a los Playoffs), seguramente volveremos a ver a las versiones que se observaron durante la mayor parte de esta campaña. O incluso mejores.

Un ejemplo de esto se vio en el partido inaugural entre Lakers y Clippers, el cual ambos parecieron jugar con mayor intensidad y compromiso que en otras de sus presentaciones. Aún con ausencias claves como Lou Williams y Montrezl Harrell, los de Rivers lograron llegar a un final cerrado y estuvieron a una bola de quedarse con la victoria, frente a un conjunto de Vogel que tuvo aportes decisivos de LeBron James y Anthony Davis. No fue el partido más prolijo o vistoso, pero sí una muestra de que cuando importe, el nivel de competitividad de estos conjuntos tendrá picos muy distintos a los de sus otros seeding games. A no entrar en pánico.

Un MVP inesperado

Probablemente si antes del retorno de la 2019-2020 hubiéramos tomado a 100 seguidores de la liga y les hubiésemos pedido sus picks para el MVP de la primera semana del campus, no solo ninguno de ellos hubiera elegido a TJ Warren, sino que ni siquiera hubieran barajado su nombre. Para que mentir, nosotros tampoco lo hubiéramos hecho.

Sin embargo, el alero de Indiana ha tenido unos tres primeros partidos sencillamente magníficos, empezando por los 53 puntos que le anotó a Philadelphia en el debut, lanzando un 20-29 de campo y un 9-12 en triples. Y cuando muchos podían pensar que se trataba de simplemente una noche inspirada, Warren acompañó esa actuación con 34 puntos contra Washington en su segundo partido y con 32 frente a Orlando en el tercero.

Los promedios de Warren después de tres partidos son ridículos: 39,7 puntos, 5,7 rebotes, 3,3 asistencias, 2,3 tapones, 2 robos, un 65% en tiros de campo, un 61% en triples y un 92% en tiros libres. Tomemos un segundo para leer de nuevo esas estadísticas, porque son realmente inverosímiles. Ah, y algo todavía más importante: a pesar de la baja de Domantas Sabonis, y de un Malcolm Brogdon que se perdió el choque ante los Sixers, Indiana ganó los tres encuentros que disputó.

¿Hasta cuándo durará la magia de TJ?

La explosión de Porter Jr.

Claro que la de Warren no es la única explosión inesperada en esta primera semana. Porque más allá de haber tenido un debut muy impreciso ante Miami, Michael Porter Jr. se recuperó y de qué manera en los siguientes dos compromisos: 37 puntos, 12 rebotes y 5-9 en triples ante Oklahoma City, seguido de 30 puntos, 15 rebotes y 5-9 en triples frente a San Antonio, en sendas victorias de los Nuggets.

Porter está al 100% desde lo físico y sacando provecho de las bajas de Denver (sus tres perimetrales titulares aún no jugaron), para disfrutar de muchos más minutos y lanzamientos de los habituales. Y a tal punto los está aprovechando, que se transformó en el primer rookie desde Blake Griffin en el 2011 en conseguir dos partidos de 30 puntos y 10 rebotes seguidos. ¿Más? Es el primer novato de la 2019-2020 en totalizar tres encuentros con al menos 20 puntos y 10 rebotes, superando a Zion Williamson y Eric Paschall (dos cada uno), mientras que los 67 puntos en dos partidos consecutivos son un récord de franquicia para un rookie. Así de grande fue lo de MPJ.

Que Denver haya podido arrancar con un balance de 2-1, sin Jamal Murray, Gary Harris ni Will Barton disponibles, habla muy bien del equipo de Michael Malone, que empieza a asomar como el caballo negro en la pelea grande del Oeste. Y si Porter mantiene un buen nivel cuando vuelvan los titulares, en Los Angeles deberán empezar a prestarle atención a un nuevo desafiante por la corona de la Conferencia.

Toronto sigue en la élite

Si de coronas hablamos, vale la pena focalizar en lo que ha hecho el campeón Toronto en estos primeros tres duelos: victorias ante Lakers, Miami y Orlando, para llevar su registro en la campaña a 49 victorias y 18 derrotas. El cual no solo le alcanza para entrar en el podio de la 2019-2020, sino que en porcentaje (73,1%) es superior al de la temporada anterior (70,7%). Por nivel, en este momento no hay absolutamente ningún motivo para no incluir a los de Nurse en el grupo de la más exclusiva élite del certamen.

Lo que están haciendo los canadienses en defensa es una barbaridad. A pesar de haber enfrentado a dos ataques Top 8 de la liga como el de Miami y el de Lakers, los Raptors permitieron apenas 96,1 puntos por cada 100 posesiones durante esta semana.

Para poner en contexto, la mejor defensa del torneo, la de Milwaukee, tiene un rating de 102,3 en la campaña, más de seis puntos por encima de lo que recibió Toronto por el momento en Disney. Los rivales de los Raptors lanzaron apenas un 39,5% en tiros de cancha en esos partidos y un 27,8% en triples, siendo el único equipo de los 22 que permitió menos de 100 puntos por encuentro (98).

Aún más meritorio es el hecho de que las tres victorias de Toronto llegaron sin un gran rendimiento de Pascal Siakam, que promedió 17,3 puntos y un 39,5% en tiro en dichos duelos. Aunque mientras el camerunés todavía busca su mejor versión, el que está en llamas es Fred VanVleet, promediando 23,3 puntos, 8,3 asistencias y un 50% en triples (en ocho intentos por noche).

No son los favoritos, pero no hay absolutamente ninguna duda de que habrá que trabajar horas extras para poder sacarle a los Raptors el Larry O'Brien.

El otro 3-0

Así como hablamos de Indiana y Toronto ganando sus primeros tres partidos, lo mismo han hecho los que por ahora son la mayor sorpresa de este reinicio: los Phoenix Suns, que acumularon triunfos sobre Washington, Dallas y Clippers, con la que por ahora es la jugada del regreso: el tiro ganador de Devin Booker.

Si hasta hace algunos días Phoenix era el descarte de muchos a la hora de analizar la carrera por el octavo puesto del Oeste, hoy el panorama es muy diferente. Los de Monty Williams (29-39) se han metido de lleno en esa batalla, quedando a solamente un partido y medio del noveno lugar (Portland, 31-38) y a dos y medio del octavo (Memphis, 32-37). Difícil, pero ya no imposible.

¿Qué hemos visto de Phoenix? Un equipo muy mejorado en defensa (7° mejor rating entre los 22) y que en ataque disfruta de un Devin Booker en un nivel superlativo, promediando 30,7 puntos con un 45% en triples.

Claro que Book no está solo: Ricky Rubio se está luciendo (17,7 puntos), DeAndre Ayton está siendo efectivo (16,7 puntos y 58% de campo), Dario Saric trae soluciones desde el banco (14 puntos y 7,3 rebotes), Mikal Bridges es un as defensivo, mientras que aparecieron dos aportes sorprendentes: Cameron Johnson promediando 13 tantos como titular y sobre todo, Cameron Payne con 10,3 tantos de media y un 50% en triples. Rotación corta de solo ocho hombres, pero por ahora, tremendamente competitiva.

El peor panorama para Memphis

Así como el arranque de Phoenix ha estado cerca de un ideal, absolutamente lo contrario ha ocurrido con los Grizzlies. De hecho, todo lo que podía salir mal, salió mal para Memphis durante esta semana: perdieron los cuatro partidos que disputaron, sus perseguidores sumaron victorias importantes y peor todavía, Jaren Jackson Jr. sufrió la rotura de los meniscos de su rodilla izquierda y se perderá el resto de la 2019-2020.

El panorama no podría ser más complicado para los de Taylor Jenkins, que ya no solo tienen en peligro su octavo puesto, sino que incluso están lejos de tener garantizado el noveno: Portland aparece un partido por detrás, San Antonio y New Orleans a dos, Phoenix a dos y medio y Sacramento, a pesar de su 0-3, a solo tres. Si no corrigen el rumbo, en un par de días podríamos ver tranquilamente a Memphis fuera incluso de la zona de play-in, algo que parecía impensado una semana atrás.

Sin Jackson, el equipo ha quedado con una dependencia excesiva puesta en lo que pueda hacer Ja Morant, que tampoco ha tenido su mejor vuelta a la acción, promediando 19,5 puntos pero con un 18,2% en triples y un 39,5% en tiros.

Pase lo que pase, nadie le quitará a Memphis la sensación de haber tenido una temporada por encima de toda expectativa. Pero si de Playoffs hablamos, sus opciones parecen haberse complicado mucho más rápido de lo esperado.

Portland, cumpliendo con lo esperado

Las opciones de los Grizzlies no solo han disminuido por lo hecho por ellos mismos, sino porque detrás aparecieron unos Blazers que como se esperaba, lucen completamente renovados en relación a lo mostrado en lo previo de la 2019-2020.

La vuelta de Jusuf Nurkic no pudo haber sido en un mejor nivel, con el bosnio promediando 22 puntos, 12,3 rebotes, 4,3 asistencias, 3,3 tapones, 1,7 robos y un 50% en tiros. No solo volvió el mismo que se había ido a principios de 2019: hasta podríamos asegurar que se ve una versión mejorada y totalmente decisiva en ambos costados de la cancha.

Igualmente, no solo es el regreso de Nurkic o la buena tarea del también recuperado Zach Collins lo que impulsa a Portland. Más allá de lo que siempre dan Damian Lillard y CJ McCollum, el equipo está disfrutando de un muy buen Carmelo Anthony (16,3 puntos y 50% en triples), especialmente a la hora de anotar en el clutch, sumado a un Gary Trent Jr. que ha sido de los mejores suplentes de este regreso, con 18 puntos de media, un 60% en triples y una intensidad defensiva clave para la primera línea de los Blazers.

Más | Carmelo Anthony y su renacer en el clutch que valoriza su rol con Portland Trail Blazers

Después de tres partidos, con victorias ante Memphis y Houston, más una derrota apretada ante Boston, los de Terry Stotts no solamente lucen como un equipo que podría sacarle el octavo puesto a Memphis, sino como uno que no tiene nada que envidiarle a la clase media del Oeste.

¿Zion al rescate?

Una de las historias más interesantes de la semana se vio curiosamente en el primer partido oficial del regreso, cuando el Utah Jazz venció a New Orleans Pelicans por 106-104. ¿Qué pasó esa noche? Zion Williamson jugó apenas 15 minutos para los Pels y a pesar de tratarse de un encuentro cerrado hasta la última posesión, no vio acción en los dos tercios finales del último cuarto.

Más allá de que Zion había salido del campus y que seguramente no traía el mismo ritmo de sus compañeros, el cuidado extremo llamó la atención. Especialmente porque al menos en lo que es de público conocimiento, no estaba saliendo de ninguna lesión que pusiera en riesgo su integridad física, ante una mayor carga de minutos. La explicación fue que simplemente lo llevarían de a poco hasta entrar en ritmo.

El problema es que si quieren entrar a Playoffs, los Pelicans no pueden darse el lujo de descartar partidos. Su margen de error, aún con las caídas de Memphis, es pequeño y se achicó todavía más, después de sufrir una contundente derrota ante los Clippers en su segunda presentación (llegaron a estar 42 puntos abajo), nuevamente con muy poco de Zion (7 puntos en 14 minutos).

Sin embargo, cuando algunos empezaban a quitar a New Orleans de la carrera por el octavo lugar, apareció lo que puede ser una victoria bisagra, por un par de motivos: primero por haber vencido al rival directo, como son los Memphis Grizzlies (104-99). Pero segundo, porque por fin parecieron darle rienda suelta a Williamson... o algo parecido.

Zion jugó 25 minutos, pero 10 de ellos llegaron en el último cuarto, donde se encargó de demoler a la defensa interior de su rival: anotó 9 de sus 23 puntos en ese parcial y ayudó a quebrar el marcador en favor de los Pelicans, manteniendo sus opciones de clasificación más vivas que nunca.

Los Pelicans tienen un calendario accesible en los próximos cinco partidos, enfrentándose en dos ocasiones a Sacramento y en una a Orlando, Washington y San Antonio. Cuatro equipos con récord perdedor y que acumulan un récord de 4-11 en Disney. Veremos hasta donde puede llevarlos el impulso ganado ante Memphis y sobre todo, de aparentemente contar con Williamson sin tantas restricciones a la hora de pisar el campo.

El dilema Rocket

Dentro de esa clase media del Oeste, no hay equipo más interesante que los Houston Rockets. Hace años que la liga no tenía un equipo tan indescifrable para el análisis y hasta para los rivales como el que dirige Mike D'Antoni.

¿Son un mal equipo defensivo o uno capaz de ganar partidos en ese costado en los cierres apretados (lo hicieron ante Milwaukee y Dallas)?, ¿cuál es la mejor estrategia para explotar su falta de centímetros?, ¿vale la pena buscar mismatches en el poste bajo como por ejemplo hizo Portland con Nurkic y Carmelo?, ¿para que están los Rockets en la temporada?, ¿fue una buena decisión la de apostar por el micro-ball?

Las respuestas a todas esas preguntas van cambiando con el correr de un mismo partido. Por momentos, lo de Houston parece ser un plan maestro y revolucionario. Y por otros, una idea alocada, que solo podría funcionar en la teoría, pero jamás en la práctica.

Houston, que ganó dos de sus primeros tres partidos, tranquilamente podría haber perdido los tres. Pero tampoco sería extraño que estuvieran invictos. En este momento, lo único predecible sobre los Rockets es su impredecibilidad.

El enigma Sixer

Aunque las características de los equipos no podrían ser más diferentes (lo único en lo que se parecen es en la ausencia del pick and roll), tranquilamente podríamos decir que Philadelphia es el Houston del Este, en términos de equipos indescifrables.

Los Sixers aprovecharon el parón para diseñar varios cambios en su alineación, los cuales por ahora han tenido resultados variados: más allá de su muy mal primer partido, Shake Milton ha respondido a la titularidad promediando 15 puntos y un 55,6% en triples en los dos partidos siguientes, además de haber anotado el lanzamiento ganador ante San Antonio.

Sin embargo, lo de utilizar a Ben Simmons como ala-pívot (11,7 puntos y 4,3 asistencias) no está luciendo para nada alentador, mientras que Al Horford ha tenido una producción callada en su función de Sexto Hombre (7 puntos y 7,3 rebotes).

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Por momentos, el spacing de la ofensiva aparece mejorado y el rating de 116,1 puntos por 100 posesiones es excelente, más allá de la baja calidad de rivales (especialmente Washington). En ese costado, las tareas de Joel Embiid (32,7 puntos y un 58,3% de campo) y de Tobias Harris (24 puntos) han sido espectaculares.

El problema es que mientras el ataque ha dado un paso adelante, la defensa ha sufrido inesperadamente, apareciendo con el 15° rating más elevado entre los 22 equipos (114,1 puntos). Que un equipo con especialistas como Joel Embiid, Ben Simmons, Matisse Thybulle, Al Horford o Josh Richardson, sufra tanto en ese campo, es muy difícil de justificar y debería preocupar y mucho a un cuerpo técnico que sigue tratando de unir las piezas de un complejo rompecabezas.

Eso sí: el potencial de Philadelphia, aún jugando mal, es muy superior al de un sexto clasificado del Este de años anteriores. Y ni Boston (hoy tercero) ni cualquier otro equipo, podría encarar una serie de postemporada frente a ellos sabiéndose cómodos favoritos.

Las opiniones aquí expresadas no reflejan necesariamente aquellas de la NBA o sus organizaciones.

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