NBA

Alan Williams, la bestia de Phoenix que domina los tableros de Europa

El US Airways Center fue testigo de la llama a comienzos de siglo. El pabellón, hoy conocido como Talking Stick Resort Arena, disfrutó de un equipo mítico como pocos. La etiqueta de "uno de los mejores de siempre sin título" no es la que esperaban recibir cuando todo comenzó, pero superaron las expectativas en más de una ocasión. Los Phoenix Suns de Steve Nash y Amar'e Stoudemire, dirigidos por Mike D'Antoni y la filosofía de los "Seven Seconds or Less". Merecía la pena trasnochar por ellos.

Más | Entrevista a Vít Krejčí, el joven checo seleccionado por Oklahoma en el Draft 2020

Entre los miles de aficionados que se agolpaban en las gradas, cientos de jóvenes nacidos en Phoenix soñaban con ver a los suyos levantar el primer Larry O'Brien de su historia. En ese mar naranja, azotado por el ritmo vertiginoso del canadiense, había un chico que ya mostraba una enorme pasión por el juego. Él quería ver a Nash con el anillo, pero ante todo buscaba disfrutar del baloncesto. Firmar su propia historia y, porqué no, hacerlo en Phoenix, delante de su gente.

Más de una década después, ese joven ya es todo un hombre. Una bestia de 2,03 metros de altura, anchos hombros e instinto animal debajo del aro. Cerca de cumplir los 28 años, Alan Williams, actual pívot del Lokomotiv Kuban Krasnodar, viaja con el baloncesto como su vida y trabajo.

"Todo lo que se dice sobre mí es genial y siempre es bueno escuchar que me comparen con grandes jugadores", cuenta en una charla con NBA.com. "Evidentemente, todavía queda mucho trabajo por hacer y no siento que haya hecho nada todavía". Aunque en la NBA sea habitual encontrar promedios de doble-doble no es así en Europa. Williams registra 14,5 puntos, 12,5 rebotes y 1,3 tapones en 27 minutos (8 encuentros) en la Eurocup 2020-2021. Más impresionantes son todavía sus 22,14 puntos y 13,14 rebotes en la VTB, la liga doméstica de Rusia, de la que fue nombrado MVP del mes de noviembre.

"Creo que todavía tengo que mejorar y aprender el juego europeo porque es un juego diferente al de cualquier otro lugar", explica a comienzos de su segunda campaña en el viejo continente. "Así que todavía queda mucho trabajo por hacer. Pero sí, mi enfoque es ese, simplemente salir y tratar de ayudar al equipo a ganar. Siempre he tenido la habilidad de capturar rebotes en el baloncesto".

El arte de dominar el cristal ha sido siempre el principal atributo de Williams sobre el parqué. Fuera de sus celebraciones y éxtasis incontrolable, tanto en la universidad de Santa Barbara como en su primer viaje profesional, la CBA China, mostró esa fuerza en los tableros. En la 2013-2014, su mejor curso en la NCAA, promedió 21,3 puntos, 11,5 rebotes y 2,4 tapones, siendo elegido jugador del año en la conferencia Big West. Tras cuatro años brillantes en USCB terminó undrafted y firmó con los Qingdao Eagles para la 2015-2016, donde fue máximo reboteador de la competición con 15,4 capturas en 29,5 minutos.

"Siempre he tenido talento para salir y conseguir tantos rebotes como sea posible en cualquier liga en la que haya jugado, ya sea la NBA, la CBA o Europa, y esta temporada no es diferente", cuenta Alan. "Con el equipo que tenemos en el Lokomotiv, hay tanto talento que se abren espacios para mí y para otros jugadores, realmente nos facilitamos los unos a los otros. De ahí es de donde viene la puntuación. Los rebotes son los fallos de otros, solo que soy yo el que quiere ir a por ellos".

Más | Entrevista a Facundo Campazzo sobre su llegada a Denver Nuggets

Después de su paso por China, Williams seguía siendo un desconocido para la mayoría de aficionados al baloncesto. Solo los más cafeteros de la NCAA o aquellos que seguían la CBA fuera del gigante asiático relacionaban un nombre poco llamativo a aquella figura por definir entre el cuatro y el cinco. Le faltaba agilidad y tiro para jugar de ala-pívot abierto, figura en plena ebullición aquellos años bajo la influencia de los Warriors, y tampoco disponía del tamaño para enfrentarse a los pívots más dominantes.

Sin embargo, poco después de jugar en la CBA, mientras esperaba ofertas para ver dónde continuaría su carrera como profesional, Alan recibió una que no esperaba: los Phoenix Suns contactaron a su agente interesados en tener un entrenamiento privado con él. Era finales de febrero de 2016, cerca del final de la temporada, y aquel episodio le pilló por sorpresa.

"Para ser honesto, fue una locura", explica. "Al regresar de China, todavía estaba haciendo un poco de ejercicio, pero no estaba en la mejor forma en la que podía estar. Mi agente me llamó y me dijo que tenía que entrenar con ellos. Entré allí, jugué y pensé que lo había hecho horrible. Literalmente, pensé que fue horrible. Estaba hablando por teléfono con mi madre como: ´mamá, arruiné mi oportunidad´. Pero mi agente me llamó y me dijo que les había encantado. Querían que volviese para un segundo entrenamiento una semana después. Así que me rompí a trabajar toda la semana y me puse en forma. Ahí lo hice genial en mi segundo workout y supongo que se podría decir que el resto es historia".

"La emoción que sentí fue simplemente ridícula. Era mi primera oportunidad de jugar en la NBA y lo hacía para el equipo de mi ciudad natal. Era todo lo que alguna vez imaginaste cuando eras niño, como ese niño que tiene la camiseta de los Suns, yo iba a todos los partidos, así que haber cerrado el círculo de esa manera fue increíble". La franquicia apenas tardó en ver algo especial en él: si el 8 de marzo le firmaban por 10 días, el 18 -cumplido ese periodo- le ofrecieron un contrato multianual.

Ahí fue cuando Alan pasó de ser un desconocido a, en pocas semanas, ganarse todo el cariño de la afición. Era un joven de allí, nacido y criado en la ciudad, justo cuando el equipo atravesaba el peor momento de su historia en cuanto a resultados. Los seguidores necesitaban motivos para identificarse con la plantilla y Williams, conocido como Big Sauce, fue un gran aliciente.

"Recuerdo ir a los partidos, como, ´oye, si tienes la oportunidad de jugar, simplemente sal y juega lo más duro que puedas, porque si juegas tan duro como puedas, será más difícil que el jugador que está frente a ti consiga cosas´. Y así es como trato de abordar cada partido desde entonces, incluso ahora. Creo que es por eso que pude caer tan fuerte entre los fans de los Suns, porque la ciudad de Phoenix es una ciudad trabajadora y creemos que son los más trabajadores los que realmente crean oportunidades. Ese es el tipo de mentalidad y la forma en que trato de abordar el baloncesto. Es simplemente romperte a trabajar y confiar en que así sucederán cosas buenas".

Más | Previa Phoenix Suns 2020-2021: plantilla, rotación, figuras, historia, análisis...

Jugó 10 partidos sin demasiada participación, pero la situación cambió a finales de la 2016-2017. Pese a tener jugadores por delante en la rotación, Earl Watson le dio minutos a final de curso cuando el récord negativo obligaba a otro año sin Playoffs. El 26 de febrero de 2017 jugó 34 minutos ante los Bucks de Giannis Antetokounmpo firmando 17 puntos, 15 rebotes, 3 asistencias, 3 robos, 1 tapón y 7/13 en tiros de campo. Los jóvenes Suns cayeron por tan solo cuatro puntos y ahí comenzó la mejor racha del interior.

Williams entró en los planes de Watson y promedió 23 minutos desde el banco en los últimos 23 encuentros de la temporada con promedios de 11,2 puntos, 9,3 rebotes y 50% en tiros de campo. La afición enloquecía con su energía. Era contagioso. Todavía se recuerdan sus reacciones, su intenso trabajo sobre el parqué y las relaciones que guardaba en el vestuario, descrito como una pieza fundamental del mismo.

Por desgracia, cuando Williams tenía dos años de contrato y optaba a minutos desde el primer día, sufrió una lesión antes de la 2017-2018. Aquella temporada fue terrible para los Suns, arrancando con el despido de Watson cuando apenas habían pasado tres encuentros. El punto más álgido de la decadencia de Phoenix como franquicia.

"Me lesioné justo antes del training camp de ese año. Así que solo jugué al final de la temporada. Fue genial, pero no era ese lugar que había sido la temporada anterior. Simplemente no hubo cohesión desde la directiva a los entrenadores y de ahí a los jugadores. No era el grupo unido que necesitas para tener éxito en la NBA. Es uno de esos años que creo que tienen la mayoría de las franquicias. Es difícil ser parte de eso, pero aprendí mucho sobre mí, sobre la liga y, sobre todo, acerca de la profesionalidad y todo lo que puedas imaginar en ese tipo de mala temporada. Así que tomo mucho de lo que sucedió ese año y busco cómo utilizarlo en mi vida. Ves ese tipo de errores y cosas que vi que no fueron las mejores, o no me gustaron, y haces que no se repitan, porque fui capaz de experimentar lo peor de todo ello".

El 2 de julio de 2018 Alan Williams fue cortado por los Suns después de terminar con un récord de 21 victorias y 61 derrotas. Aunque consiguió firmar por Brooklyn Nets pasó prácticamente toda la temporada en la G League antes de emprender su viaje por Europa.

De la NBA, a dominar los cristales del viejo continente

"El año pasado en Europa, mi primera temporada, tuve que acostumbrarme. Como dije, es un juego diferente y le doy mucho crédito a mis compañeros y al cuerpo técnico por creer en mí y en mi conjunto de habilidades. Mi salto de nivel proviene de estar más cómodo en Europa, obviamente jugando con un grupo similar este año. Tener el mismo entrenador me permite tener esa confianza para salir y hacer más tiros".

La primera campaña de Big Sauce fue prometedora, aunque tenía menos relevancia como anotador y vivía ese proceso de adaptación. Era un cambio cultural, otro más, no solo un cambio de juego. Un viaje que comenzó en Phoenix, hizo escala en China, regresó a Arizona y hacía una nueva parada en Krasnodar, donde sigue a día de hoy.

"Hay ventajas y desventajas como con cualquier cosa. Cuando juegas en el extranjero lo primero es que extrañas mucho a tu familia y amigos. Siempre es difícil estar lejos de ellos. Pero eso es lo que viene con el trabajo. Quieres mantener a tu familia, quieres prepararte financieramente para el futuro y los sacrificios tienen que hacerse", cuenta sobre jugar fuera de su hogar. "Creo que todos los jugadores en el extranjero lo entienden mejor, pero la ventaja es la cultura. He estado en tantos países diferentes, he comido muchas comidas diferentes, conocí a tantas personas distintas y he llegado a experimentar y asimilar toda esta influencia europea y asiática que no todo el mundo puede. Todo eso se debe al baloncesto, que me ha llevado a tantos lugares que me hace sentir muy afortunado. Soy un gran defensor de asimilar tanta cultura como puedas, entonces quiero probarlo todo. Quiero verlo todo porque la vida es demasiado corta como para no disfrutar de esas experiencias. Obviamente estoy aquí por el baloncesto y eso es lo principal, siempre será lo principal. pero mientras esté en un lugar voy a asimilarlo todo".

Viajar a Rusia supuso un cambio nuevo para Williams. Uno de los aspectos que más le sorprendió al llegar al país fue la limpieza de las calles. "En muchos parques de Estados Unidos hay basura por todas partes, pero este no es el caso en Moscú o San Petersburgo".

"Todo es como un énfasis en la limpieza y, aunque la calidad del aire puede no ser excelente, sí lo es en términos de limpieza. Como cuando entras en el apartamento de alguien o alguien entra en tu apartamento, se quitan los zapatos. En Estados Unidos voy con mi calzado por la casa todo el tiempo. Rusia es un país muy limpio, así es su cultura y así les crían. Es algo que realmente me impresionó en mi llegada".

Vitaly Fridzon, ahora jugador del Zenit, fue clave en su adaptación a Rusia. Le acompañó a disfrutar de las saunas y restaurantes de la zona. En palabras de Williams, le enseñó "no a sobrevivir, si no a prosperar en Rusia". Su agradecimiento hacia el veterano es evidente. Por muy amante de los contrastes culturales que seas, disponer de una figura con experiencia como guía es siempre de buen recibo.

Después de años de muchos cambios, Williams lograba en Krasnodar alcanzar cierta estabilidad. Todo jugador busca ese punto de continuidad que permite explotar al máximo sus habilidades y rendimiento, además de establecerse a nivel personal. Esta segunda temporada con el Loko devolvía esa confianza del club en él y, más importante, se posicionaba como uno de los mejores pívots del continente.

"Quiero seguir siendo consistente. Creo que soy uno de los mejores reboteadores del mundo y quiero salir cada noche a demostrarlo, siguiendo mis objetivos individuales, entre ellos, la consistencia. En cuanto al equipo, es importante continuar esta ronda de la Eurocopa, mirar hacia el top 16 y reagruparnos para ganar. Ese es el objetivo, ganar la Eurocup. No puedes mirar demasiado lejos en el futuro, pero tienes que tener metas y este equipo, el Lokomotiv, tiene el talento suficiente como para tener metas muy altas".

Sin embargo, queda otro obstáculo a superar, el más reciente y doloroso. En el mejor momento de su carrera como estrella del Lokomotiv y figura llamada a jugar en la Euroliga en los próximos años, Williams ve cortada su fantástica temporada por una horrible lesión. El pasado 24 de noviembre, unos días después de su charla con NBA.com, caía lesionado de gravedad en la rodilla izquierda. La rotura del ligamento rotuliano le obligó a pasar por quirófano, donde tras una intervención exitosa necesitará alrededor de seis meses de recuperación.

Las lesiones son lo peor del deporte, la cara más amarga. Da igual la situación en la que sucedan. Cortan, destruyen y frustran. Provocan rabia y lágrimas, dolor y desesperación. En este caso, terminan los cinco dobles-dobles consecutivos de Big Sauce, la racha más larga que había visto la Eurocup desde Mario Austin en la 2006-2007. En este caso, rompen el mejor momento de un jugador que por fin tenía aquello que tanto ansiaba, la situación ideal para tener consistencia.

"Gracias por el interminable apoyo y amor. Me siento genial y no puedo esperar a trabajar de nuevo", decía el jugador en sus redes sociales tras la operación. Desde entonces, Williams muestra el mismo rostro de alegría y pasión. No es fachada, es tal y como es. Ni la lesión más grave de rodilla puede frenar un tipo con tanto ardor por el juego.

Su mentalidad queda muy clara con el siguiente hecho. Es habitual que exjugadores de la NBA, cuando funcionan a alto nivel en Europa, estén pendientes de ofertas para regresar a Estados Unidos, más todavía en el caso de jugadores norteamericanos. Sin embargo, Williams le pidió a su agente que no le comunicase ninguna oferta. Hasta su lesión estaba 100% centrado en el Lokomotiv y en la Eurocup.

Y, mientras se recupera, además del proceso de rehabilitación, ¿qué hará el bueno de Alan? Hay una afición que le tiene enganchado: la cocina.

"Me gusta cocinar, llegar a la tienda de comestibles y probar nuevas recetas. Me gusta probar cosas diferentes, así que cocino mucho ahora mismo. Siempre he comido muchas alitas de pollo, así que compré una freidora e hice alitas de pollo con limón y pimienta. Recibí la inspiración y la idea de Malcolm Delaney porque tenía publicaciones en sus redes de unas alitas de limón y pimienta. Entonces pensé, ´diablos, realmente quiero intentar eso´. Terminé probándolo y fue increíble. Creo que nunca volveré a comprar unas alitas ya preparadas, sea aquí o en Estados Unidos, porque definitivamente es una de las mejores cosas que he hecho", cuenta con su gran sonrisa.

Más | A 15 años de la creación de The Office, ¿qué momentos se emparejan con cada franquicia?

También tiene preparado su árbol de Navidad, un elemento que le ayuda a sentirse como en casa. En el sofá de su casa en Krasnodar, Williams aprovecha para terminar la serie de Netflix "El alienista", mientras repasa cada par de semanas su serie por excelencia, "The Office". "Puedo verla cada tres o cuatro semanas, es mi serie favorita de todos los tiempos".

Tendrá tiempo de ver a sus queridos Phoenix Suns, que marchan a la guerra del Oeste rearmados con Chris Paul e incorporaciones como Jae Crowder.

"El líder de ese equipo es Devin Booker, eso es evidente. Un tipo como Chris Paul aliviará parte de la presión en términos de los finales de partido y dos contra uno que le hacen, porque Paul puede distribuir y tener a todos involucrados. Hará que el trabajo de Devin sea mucho más fácil, lo que definitivamente ayudará a los Suns". Williams siempre ha confesado que Booker es su jugador favorito, con el que guarda gran relación a día de hoy, aunque el escolta todavía tiene pendiente firmarle la camiseta del All-Star Game del pasado febrero que su excompañero adquirió.

"Es emocionante. Sé con certeza que la ciudad de Phoenix está realmente entusiasmada con la plantilla que James Jones y compañía han conseguido formar. La contratación de Monty Williams fue genial para el equipo".

Las diferencias entre Europa y la NBA

La oportunidad que presenta hablar con un jugador con formación en el baloncesto de Estados Unidos, exjugador de la NBA y actual figura de Europa permite comprender mejor las diferencias entre este mismo deporte en distintos lugares y ligas. Por ello, Williams explica puntos de acuerdo y disparidad entre el viejo continente y su país.

"A nivel táctico, la NBA ofrece más espacio. No voy a decir que sea menos físico, porque la NBA es un juego físico, aunque hay gente que no entiende el punto tan exigente de físico que tiene. Creo que el hecho de que el juego sea más corto y con menos posesiones en Europa significa que cada posesión significa más. La diferencia de tres segundos en zona crea entornos más cerrados donde los pases, los cortes o la táctica necesitan otro trabajo para anotar. Mientras en la NBA hay más responsabilidad en el uno contra uno. Si superas al primer defensor lo más probable es que tengas una bandeja o salte una ayuda y consigas un triple liberado. El espacio en la NBA crea un tipo de juego más fluido, mientras que en Europa es un tejido más compacto y apretado. Es por eso que sientes más presión en cada posesión".

Más | Shane Larkin: "Pienso que jugar en Europa te enseña a jugar de manera correcta"

Y, ¿qué opinión guarda del baloncesto europeo? Aquí consigue establecerse como fuerza interior salvaje en ambos lados de la cancha de la mano del Lokomotiv. Un juego distinto con respecto al que fue formado, por mucho que en todos los lugares reciba el mismo nombre.

"El baloncesto europeo es hermoso. Es divertido de ver, es emocionante debido a la magnitud de los partidos. No voy a decir que es la única forma correcta de jugar porque creo que el juego de la NBA es hermoso y correcto por el talento de los jugadores, creado para permitir que puedan hacer cualquier cosa. Son diferentes. Se aplica a los que no ven NBA y a los que piensan en Estados Unidos que este juego (el de Europa) es demasiado lento. A mí me encanta el baloncesto, soy un amante de este deporte. Si estoy despierto y lo echan en televisión lo voy a ver, ya sea de la liga china, Europa, la NBA o selecciones nacionales. Me encanta el baloncesto y he aprendido de los diferentes sitios en los que he jugado que el baloncesto es tan hermoso en sí mismo porque es diferente en cada lugar. Cuando se juega a un alto nivel, esa es la verdadera belleza. Esa es mi respuesta. El juego europeo es hermoso, sin duda, pero también lo es en otros sitios, porque el baloncesto es como tal un juego hermoso. Es el mejor deporte del mundo".

Las opiniones aquí expresadas no reflejan necesariamente aquellas de la NBA o sus organizaciones.

Más en NBA.com

Irving Leonard Young
Toda la info de la jornada de la NBA
NBA.com Staff
james harden stephen curry
Curry vs. Harden: las explosiones de más de 30 puntos
Nacho Losilla
Stephen Curry, Luka Doncic, Jimmy Butler
La carrera por el Play-in, al día: todas las opciones
Leandro Fernández
LaMelo Ball
LaMelo, recuperado: volverá esta temporada
Leandro Fernández
Isaiah Stewart
Stewart, la joven bestia de Detroit
Nacho Losilla
jokic
Los números detrás de la actuación MVP de Jokic
Sergio Rabinal
Más noticias