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Philadelphia 76ers

Análisis del traspaso de Jimmy Butler: los Sixers quieren ganar ya, turno para Towns en los Wolves

Jimmy Butler, Dario Saric, Robert Covington
Getty Images

Más de un mes y medio después ha ocurrido lo que tenía que ocurrir desde que Jimmy Butler le solicitara el traspaso a Tom Thibodeau. El alero ya no es jugador de los Timberwolves tras confirmarse una operación que involucra también a los Sixers y queda de la siguiente forma.

Philadelphia 76ers recibe: Jimmy Butler (40,2 millones de dólares y dos años con opción de jugador en 2019) y Justin Patton (2,7 millones de dólares hasta final temporada).

Minnesota Timberwolves recibe: Robert Covington (46 millones de dólares y 4 años de contrato), Dario Saric (6 millones de dólares y 2 años de contrato), Jerryd Bayless (8,6 millones de dólares hasta final de temporada) y una segunda ronda del draft 2022.

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Los Sixers, otro candidato a asaltar el Este

Desde el punto de vista de los Sixers, esta operación significa apostar a lo grande poniéndose en manos de un Big Three que Elton Brand venía persiguiendo prácticamente desde que se convirtió en el nuevo general manager de la franquicia.

Habrá que esperar a ver cómo encajan Ben Simmons y Joel Embiid con Butler, pero por los comentarios públicos de los dos primeros tras caer en Memphis en la prórroga esta última madrugada, no debería haber mayores problemas. Primero porque la actitud de Jimmy debería ser otra bien distinta a la que ha mostrado estas cuatro primeras semanas de curso y segundo porque tanto al australiano como el camerunés y el que fuera el número 30 del draft de 2011 desean ganar a toda costa.

Sobre el papel, los Sixers pierden profundidad de plantilla, pero a cambio ganan en potencial para asaltar una Conferencia Este en la que debido por su irregularidad (inexpugnables en casa, 7-0, y una perita en dulce a domicilio, 1-6), habían perdido cierta ventaja respecto a los Raptors, Celtics y unos Bucks que parece que este año sí están configurados para plantar batalla de verdad. "Wiggins me ha dicho que no tiene ninguna duda que vamos a ganar el Este", decía Embiid.

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Con las marchas de Saric y Covington (un alero que puede actuar como cuatro abierto), el peso de Joel en el juego interior pasa a ser, si cabe, aún mayor. Wilson Chandler debería asumir algún tipo de protagonismo y en Philadelphia tendrán que cruzar los dedos para Embiid, un jugador que se pasó en blanco sus dos primeros años en la Liga, no sufra ningún percance físico relevante.

Sin Saric y Covington los Sixers pierden también tiro exterior, una característica que hace no tantos meses era una de sus principales armas con Belinelli e Ilyasova también en el equipo. No obstante, y pese a no ser un tirador puro, desde la 2016-17 Butler se ha convertido en una amenaza desde el perímetro con porcentajes siempre superiores al 35%. Además, su presencia asegura una competitividad sin igual que se traduce en su facilidad para convertir lanzamientos decisivos en los momentos calientes de los partidos. No obstante, por algo se le conoce como Jimmy Buckets.

Simmons, un diamante en bruto cuyo principal hándicap es su falta de tiro exterior, debería agradecer la atención extra que Butler generará en las defensas rivales para contar con más espacios que explotar con sus penetraciones. Sin embargo, este movimiento puede no venirle tan bien a un Fultz que continúa sin ofrecer su mejor nivel y no ha dado en ningún momento la sensación de mezclar con los hombres importantes de la franquicia.

Los Sixers han entregado a dos jugadores titulares (además de incluir a un Bayless todavía lesionado para cuadrar salarios) y piezas fundamentales en el salto de calidad dado por la franquicia en los últimos meses. Pero como suele decirse en este tipo de situaciones, quien no arriesga no gana. Y ese es el mensaje que mandan desde la front office: pensar a lo grande. Si, como parece, consiguen asegurar la continuidad de Butler a largo plazo (en ninguna lógica entra que ejerza su player option) el próximo mes de julio, este se adapta a su nueva ciudad y franquicia y combina con los otros gallos del vestuario, el traspaso se entenderá como una operación positiva. Aunque claro, lo que acabe pasando en julio por mucho que las informaciones hoy apunten a una declaración de amor entre ambas partes, dependerá de lo que suceda y el éxito que cosechen en Philly de aquí a la próxima primavera. Eso sí, después de intentarlo con LeBron y tantear a Kawhi Leonard este verano, los Sixers ya tienen su anhelado Big Three para aspirar a todo.

Los Timberwolves salvan una situación crítica

Dada la encrucijada que se les había planteado y que ellos mismo habían contribuido a enrevesar, la incomprensible paciencia mostrada por los Timberwolves puede que hasta haya evitado una situación mucho más catastrófica para la franquicia. Además de no reforzar a ninguno de sus ya de por sí numerosos rivales del Oeste.

Como ya he dicho, la salida de Butler era obligada antes del trade deadline establecido para el las 21:00 horas del 7 de febrero de 2019. Y la salida de Butler era necesaria para no quemar a un Karl-Anthony Towns que ha sido una sombra de sí mismo en estas cuatro primeras semanas de curso. Asegurada su (millonaria) renovación, los Wolves se encomendaban en el ala-pívot de origen dominicano… Sobre el papel, ya que en la práctica Butler y el renacido Rose han gozado de mucho mayor protagonismo en los esquemas de un Thibodeau que sigue muy tocado y señalado pese al traspaso. Insistimos, cerrado este culebrón, la mejor noticia para Minnesota no es otra que la de pasar a depender y convertirse en el equipo de Towns. O eso suponemos.

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Karl-Anthony al margen, Wiggins debería subir también sus prestaciones en la posición de escolta. Saric y Covington, evidentemente, no son una súper estrella de la Liga. Ni tampoco tienen el hambre, instinto y capacidad de Butler para decidir en ambos aros. Pero sí son dos jugadores que han demostrado su capacidad a lo largo de estos años.

Covington es uno de esos three and d que ensanchan el campo con su muñeca y que son capaces de marcar su territorio en el uno contra uno en defensa. El rol de Saric no está tan claro, ya que podría ser utilizado como sexto hombre desde el banquillo. Además, Robert aterriza con un contrato amigo a largo plazo y el croata aún con su acuerdo rookie bajo el brazo hasta junio de 2020.

Básicamente, los Wolves han puesto el punto final a un galimatías de una manera muy digna para encomendarse a Towns y Wiggins. Una pareja que, ya sin excusas, está obligada a dar un paso al frente. Es cierto que perder a uno de los 15 mejores jugadores de la Liga siempre resulta traumático. Con un pobre balance de 4-9, sus opciones de colarse en los playoffs del Oeste se complican todavía un poco más. Pierden competitividad a corto y medio plazo, pero añaden juventud y talento a un proyecto aún poco sólido y que ahora pone todas las miradas en Tom Thibodeau. ¿Es el hombre adecuado para conducir esta nueva etapa en Minnesota?

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