Phoenix Suns

¿Cómo funcionan los sorprendentes Phoenix Suns de Chris Paul y Devin Booker?

Las sequías prolongadas destruyen hasta los valles más impresionantes. Años de erosión terminan borrando las imágenes de tiempos mejores, quedando almacenados los recuerdos en los cerebros más veteranos, mientras los jóvenes se preguntan si, en alguna ocasión, corrió agua por esa marchita hondonada.

Esto ocurre con los Phoenix Suns, relevantes en la 2020-2021 por primera vez en una década. Las nuevas generaciones solo han conocido a los de Arizona siendo una cuenca seca sin interés turístico. Más de diez años de sequía desde la última presentación en Playoffs (2010) que pretenden cortar gracias al cambio cultural comenzado por el entrenador Monty Williams e impulsado tras los brotes verdes de Disney con el traspaso de Chris Paul.

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En la 2018-2019, la primera temporada con Deandre Ayton y la única de Igor Kokoskov como entrenador jefe en la NBA, Phoenix terminó como la segunda peor defensa de la competición. Era lo habitual. Esa era su zona de confort en aquellos oscuros años de la franquicia. Pues bien, el primer año con Monty se tradujo en una mejora salvaje: alcanzaron la media tabla defensiva (17º). Habían dado el paso más difícil, salir del pozo, pero faltaba camino por recorrer. Esta temporada, mientras se escriben estas líneas, Phoenix es la quinta mejor defensa de la liga.

La evolución en apenas dos temporadas responde a diferentes factores, pero el punto de partida es el mismo. Los Suns arrastraron durante años ser una organización pésima en la que faltaban seriedad y valores. No había una línea de trabajo, un proyecto común en el que todos los integrantes se sintieran alineados. Cuando firmaron a Monty, pretendido por los Lakers de LeBron James y Anthony Davis, el entrenador fue claro. Debían cambiar la cadena de producción. Si la jerarquía fallaba en su punto más alto, era imposible conseguir un equipo competitivo.

La metamorfosis arrancó con Williams, que proyecto su idea en la mejora defensiva y en liberar y aumentar el rendimiento de Devin Booker, tarea para la que fue clave Ricky Rubio. "Él me ha traído aquí", dijo en Chicago tras debutar como All-Star hace un año. Y ahora, los Suns mezclan las ideas de Monty con el efecto CP3, provocando que sean el segundo mejor balance de la liga con 26 victorias y 12 derrotas.

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La experiencia con Chris Paul y Devin Booker

Los Suns implementaron un cambio en su ofensiva con la llegada de Williams: la "0.5 offense". Basada en las ideas de la "5-Out Motion Offense" y con unos parámetros claros. Esto decía el entrenador antes de su campaña de estreno con Phoenix:

"Para mí, es una forma libre de jugar baloncesto. O tiras, o pasas o conduces el balón. Simplemente no sostengas la pelota y que pase medio segundos sin hacer nada. Así que jugaremos más rápido por eso". Es decir, juego rápido y con propósitos en firme, apostando por optimizar los espacios y la importancia del juego y los bloqueos sin balón.

Sin embargo, el pasar de Ricky Rubio a Chris Paul como base titular y las propias ideas del veterano base retocan los esquemas esta temporada. Durante las primeras semanas el equipo estuvo impreciso y en ocasiones se ahogaban en el triple. Porque sí, los Suns de este año crecen en ataque por tirar más y mejor desde el exterior. Si bien Ricky dejó un 36,1% en triples, la presencia de CP3 infunde un respeto diferente en el rival.

La atención que genera Paul en el rival libera todavía más a Booker y permite mejores ocasiones para el resto de compañeros. Antes era habitual que las jugadas comenzasen con un Ricky provisto de espacio y el foco defensivo puesto en Devin. Ahora no. Phoenix comienza desde sus dos grandes estrellas, pero están aprovechando la vigilancia recibida.

Como consecuencia del juego y la química del dúo Paul-Book, la primera pareja de All-Stars en Phoenix desde Steve Nash y Amar'e Stoudemire, los Suns aumentan sus tiros desde el triple y la media distancia y reducen los cercanos a canasta: en la 2019-2020 fueron quedaron a mitad de tabla con un 41,9% de sus tiros a menos de tres metros de canasta, mientras en la 2020-2021 son el tercero que menos realiza (36,5%). Eso sí, cuando lanzan cerca del aro es porque o han engañado a la defensa o han atraído el foco sobre otra posición de la pista.

"Es cuestión de seguir mejorando. Tenemos muchos jóvenes, pero también liderazgo", dice Paul sobre el equipo. "Crowder estuvo en las Finales el año pasado y es un líder importante para nosotros. Booker es increíble. Lo importante es construir. Ganaremos y perderemos partidos, pero lo importante es que lleguemos a Playoffs con confianza los unos y los otros".

Paul trae consigo la experiencia completa. Es el efecto de su liderazgo, el esfuerzo y la ética de trabajo en el vestuario de los jóvenes Suns. Mezclan las ideas spursianas modernas de Monty con la confianza en dos anotadores mortíferos como Booker y Paul.

"Mes a mes, puede ver que han progresado bien", dice Williams sobre sus dos estrellas. "Han evolucionado de una manera que nos resulta exitosa, pero también sentimos que podemos ser mejores. Se necesitará mucho trabajo, mucha diligencia y sacrificio para que funcione en las grandes situaciones en las que queremos estar".

Hasta que Phoenix no comenzó su racha actual (18-4 desde finales de enero) la convivencia entre Book y Paul no resultaba sencilla. Eran sus primeras semanas juntos y, aunque CP3 dirigía como siempre, Devin perdía más balones que nunca y no encontraba su sitio en ataque. Esto ya es cosa del pasado. El entendimiento entre ambos crece semana a semana y han sabido ajustar su espacio a la presencia del otro. De hecho, el net rating por separados es mejor que cuando están juntos en pista. Deben ser caníbales aliados en Playoffs si Phoenix quiere prosperar.

El rol de Booker vuelve a cambiar. Ya la pasada temporada actuó sin balón, pero en esta debe convivir con un generador de su misma o superior talla. Ya está en el punto ideal y promedia 25,1 puntos con un 55,3% de eficiencia en el tiro, la segunda mejor marca de su carrera. No es casualidad que la media de anotación del escolta ha caído, aunque va camino de su mejor registro en volumen y acierto.

También, por supuesto, seguimos viendo la idea de Booker como generador. No es solo un tirador, es mucho más. Phoenix crea desde el bote de sus dos estrellas o tras el movimiento sin balón de Booker. Vemos más que nunca al escolta atacar las ventajas generadas tras bloqueos, especialidad de la casa de CP3.

Mientras, Paul regresa al rol que mejor se le da. En Houston acopló su juego a las ideas radicales de Daryl Morey, pidiendo en su segunda temporada alternativas y una mayor fluidez. Después, en Oklahoma City, le vimos repartirse el balón con Shai Gilgeous-Alexander y Dennis Schroder. Pero en Phoenix vuelve a sus orígenes: un pívot atlético para jugar bloqueos, diferentes opciones anotadoras a su alrededor y un impacto evidente sin la necesidad de tirar a canasta.

Menos tiros, más efecto y reduciendo sus unos contra uno. Es el jefe de la media distancia y lo será hasta su retirada. En el último partido ante Memphis, Paul terminó con 18 puntos en 28 minutos y un 9 de 11 en tiros (81,8%) sin intentar ni un solo triple.

La defensa y la fuerza del colectivo

"El entrenador es increíble", dice Paul. "Es de locos que hace diez años fuese mi entrenador (en New Orleans). Tenemos una comunicación muy especial. Hay muchas caras nuevas, es una organización nueva, y siempre se aprende de estas situaciones".

La fuerza de Phoenix reside en su conjunto. Fuera de Booker y Paul, sus All-Star, la defensa es por donde empieza todo para ellos. Tienen un grupo de complementos que aportan y la mayoría de su núcleo tiene contrato para varias temporadas. Disponen de diferentes fuentes de energía, una de ellas es sin duda Cameron Payne, que tras rebotar por la liga encuentra en Phoenix su mejor rendimiento.

Otra de las sorpresas positivas es Frank Kaminsky. El quinteto titular no funcionaba y Monty probó con "Frank the Tank", que ya formó parte del equipo la pasada temporada. Kaminsky encaja de maravillas en las ideas de Williams por ser un interior abierto: juega por el exterior, le encanta tener el balón en las manos y sabe generar.

Kaminsky es clave para dar equilibrio. Monty no tiene un quinteto inicial fijo y se adapta según el rival. Paul, Booker, Ayton y Mikal Bridges son los intocables. El quinto elemento acostumbra a ser Frank, aunque tienen a Crowder como seguro de intensidad.

Otra figura clave es Cameron Johnson, el especialista tirador de los Suns. Como novato registró un 39% en triples con 4,8 intentos en 22 minutos, firmando un rendimiento notable en Disney. Ahora firma un 37,8% con 5,7 intentos en 24,2 minutos. Es decir, su relevancia crece y Monty tiene esquemas en concreto para sus lanzamientos.

En el vídeo se aprecia su uso como tirador: tanto en situaciones en específico para él, como en catch&shoot y, sobre todo, el peligro de que encendido puede clavar cualquier triple. Clave en los quintetos de small-ball de Phoenix. Phoenix tiene su segundo mejor net rating con Cam en pista.

Mikal Bridges, tercera espada

Cualquiera hubiese pensado que, de ir de esta forma la temporada de Phoenix, se debería en buena parte al salto de rendimiento de Ayton. El número uno del Draft de Luka Doncic, cuyo nivel se esperaba saltase varios escalones con la llegada de Paul. Sin embargo, la tercera espada del equipo es Mikal Bridges.

"He estado cerca de muchos jugadores en esta liga a lo largo de los años y creo que es uno de los mejores muchachos con los que he estado", contó Paul sobre el joven alero. "Así que verlo hacer tantas cosas bien y ver su juego florecer tal y como es, es algo bueno porque se lo merece". Un 3&D para el que se queda corto el término, ya que hace de todo. Esta temporada registra un 41,6% en triples.

"Aparte de que Mikal asume la tarea defensiva más difícil noche tras noche, luego es un hombre hábil", agregó Paul. "Tienes que vigilarlo. Es muy hábil con la lengua. Un tipo divertido, un tipo muy divertido con quien estar. Simplemente tiene un gran espíritu".

Es el especialista defensivo del equipo, encargado siempre de las estrellas rivales. Usa sus largos brazos para desviar tiros y robar balones. Acostumbra a ceder terreno, pero su posición corporal es sensacional. Ya está en el grupo de los mejores defensores perimetrales de la competición y los años le situarán como un nombre respetado en este aspecto.

Además de bajar los porcentajes del rival más de un 3% de media, Bridges cada vez produce más con el balón. Tiene la especial habilidad de estar en todas partes de la pista, ya sea en ataque o en defensa. Aparece para un rebote ofensivo, para dar una asistencia inesperada y para crearse su propio tiro.

Bridges es el cuarto anotador en promedio de Phoenix (13,6), pero sus números no hacen justicia al impacto. Termina su contrato rookie y tendrán que soltarle una buena y merecida renovación.

Las dudas y la evolución de Deandre Ayton

¿Cuál es el techo de estos Suns? Buena pregunta, que en parte se responde con el caso Ayton. Al igual que Bridges termina contrato y es de suponer que será renovado, pero ¿a qué precio y con qué papel? En ocasiones parece un complemento más en ataque, mientras en defensa es capaz de desesperar y enamorar en tramos de cinco minutos.

Ayton pierde minutos esta temporada ante los quintos de small-ball. Secuencias como esta ante Domantas Sabonis, en la que apenas se mueve, son el reflejo de lo peor de Ayton. Todos sus compañeros dicen que es una esponja, pero la dureza no es una habilidad innata en él.

Por otro lado, Ayton también ofrece crecimiento durante la temporada. Él y Paul han compartido diferentes sesiones de vídeo para trabajar su química y el posicionamiento del pívot sobre el parqué. Lo bueno de DA es que es capaz de hacer de todo. Su tiro de media distancia está cada vez más establecido y son menos los pasajes en los que parece perdido.

"Estamos mejorando. Estas cosas llevan tiempo y es una cuestión de confianza", explicó Paul sobre su unión. "He perdido algunos balones, pero estamos llegando ahí. Está en total control de su potencial. No es un pívot tradicional. Puede moverse, pasar el balón, tirar desde fuera, postear, es atlético... Es muy especial ver su evolución".

Ayton, tercer mejor anotador del equipo (14,4) lanza menos que CP3 (12,3 vs 10,4), pero lo hace con los mejores porcentajes de su carrera: un 60,4% de tiro efectivo. "DA todavía está buscando su sitio, está tratando de descubrir su camino en la liga. Book está listo ya, está hambriento", sentenció Paul, que dice estar encantado con el desarrollo del interior.

También hay una sustancial mejora atrás. Ayton es capaz de controlar los cambios con los pequeños, ya que la filosofía del equipo pasa por cambiar en las pantallas. Todavía tiene problemas, pero hay muestras de su evolución.

Las principales dudas pasan porque los mejores minutos de la temporada de Phoenix han llegado con Dario Saric en pista, el factor X de este equipo. Saric funciona como sexto hombre y como segundo pívot por detrás de Ayton. Usar al croata como falso cinco potencia las ideas de Monty Williams. El mejor net rating de Phoenix es con Saric sobre el parqué (+23,7).

Aquí, un pequeño ejemplo de lo que permiten los quintetos pequeños. Todo sea dicho, el rendimiento en defensa tampoco baja pese a perder centímetros.

Saric actúa de generador y anotador. Tiene mucho tiempo el balón de sus manos y juega con muchísima libertad. Tras su fallido paso por Minnesota, Dario encuentra en Phoenix su destino ideal. De hecho, esta temporada las lesiones han hecho mella en él, si no hablaríamos de candidato a Sexto Hombre del Año: promedios de 11,5 puntos, 4,2 rebotes y 1,4 asistencias en apenas 18,9 minutos.

Ejemplo de lo que buscan y generan con Saric en pista.

Además, Saric es la alternativa anotadora. La mejor muestra es el duelo ante Lakers del pasado 2 de marzo, partido en el que Williams abusó de la fórmula del small-ball ante la baja de Anthony Davis. Saric rompió la defensa y fue su unión con Chris Paul la que desequilibro el encuentro. Terminó con 21 puntos, 5 rebotes y 3 asistencias en 27 minutos desde el banco.

Solo Milwaukee, Utah y Phoenix se encuentran entre los diez ataques y las diez defensas más eficientes de la competición. Casi nada. Por el valle de Arizona corre agua de nuevo y parece que la sequía toca a su fin, aunque es fundamental para la franquicia aprovechar el impulso de Chris Paul. Esto debe ir a más. Tiene que ser el trampolín para que Booker no se quede sin Playoffs en el resto de sus temporadas en Phoenix.

Mientras, desde las oficinas buscan mejorar la rotación. Creen realmente en su oportunidad en la próxima postemporada. Buscan un pívot para el banquillo (Andre Drummond o LaMarcus Aldridge generan interés) y quieren añadir otro exterior (ya han traído en traspaso a Torrey Craig, especialista defensivo). Los Suns confían en su bloque y en la fiera competitividad que muestran. Otra cuestión es cómo lo trasladarán a los Playoffs. Sea como sea el caso, los seguidores de Phoenix están en su hora de disfrutar. La sequía de la década terminará con un equipo que ilusiona y hace disfrutar.

Las opiniones aquí expresadas no reflejan necesariamente aquellas de la NBA o sus organizaciones.

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