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Entrevista exclusiva a Jorge Garbajosa: "Eso de que en la NBA no se defiende me hace mucha gracia"

Entrevista a Jorge Garbajosa
NBA.com

" Lo digo en broma, pero cuando tienes el pantalón corto y la camiseta de tirantes la gente se predispone a poner buena cara. Cuando llevas traje y corbata te miran con otros ojos . Es normal ", reflexiona Jorge Garbajosa (Torrejón de Ardoz, Madrid, 1977). Con camisa blanca y jersey y pantalón negros para vestir sus 206 centímetros, el presidente de la Federación Española de Baloncesto (FEB) recibe a NBA.com en su despacho.

Una conversación agradable y distendida en la que repasa su trayectoria profesional. De vestir la camiseta de los Raptos y ser campeón del mundo y de Europa con la selección, a dirigir el máximo organismo del baloncesto español: " No es una cuestión de ganar dinero, nosotros somos una entidad sin ánimo de lucro, pero toda esa celeridad económica te permite afrontar nuevos proyectos, mejorar nuestras competiciones y seguir invirtiendo en el baloncesto femenino ".

El Garbajosa presidente

Jugador, comentarista y ahora presidente de la Federación. Sólo le falta ser entrenador...

No, no lo veo. Como jugador estoy muy contento. Lo de comentarista fue algo circunstancial que me pidieron en un momento dado. Me dieron un altavoz para poder hablar del equipo que he amado y defendido siempre. La selección es el equipo de todos. En cuanto a ser directivo no era algo planeado, aunque siempre me ha gustado saber cómo funciona todo. Más por curiosidad que por intención futura. Pero la vida te va marcando unos pasos…

Siempre he defendido a la Federación con palabras y, sobre todo, con hechos. Pasaba una época de extremada complejidad en muchos sentidos: económico, reputacional, de transición deportiva, etc. Aún no tengo claro si de manera inconsciente, presuntuosa o humilde, pero apoyado en un gran equipo decidí que quizá podía ayudar a superar ese momento. El tiempo dirá si la carrera deportiva, la de comentarista y la de directivo han sido buenas. Pero, la verdad es que a mis 41 años estoy muy satisfecho. Me considero un privilegiado.

¿Cómo fue esa transición? ¿Qué le llevó a presentarse?

Sabía que no tenía nada que ganar a nivel público y de imagen, pero sí mucho que ganar a nivel de defender a mi familia y a mi gente, a la selección y al baloncesto español. Lo que más he querido. El tiempo dirá si fui osado o una buena elección, pero yo en ese momento consideraba que el equipo que venía conmigo, y el que se ha ido incorporando después, podía ayudar a solucionar todos los problemas.

A día de hoy, cuando miro atrás, queda la sensación de que me hubiera gustado hacer más cosas. Pero si lo miras con perspectiva, algo que solemos hacer cada seis meses, te das cuenta de que, con toda modestia y todo el orgullo, el baloncesto español está mejor que hace tres años.

¿Cuándo se siente más presión: jugando una final de un Mundial u ocupando su actual cargo?

Ahora. Sin duda. Le puedo contar una anécdota. Yo disfrutaba mucho esas horas previas a un gran partido. Antes de la final de Liga con el Unicaja mi compañero de habitación me decía: ' ¿Te das cuenta de que en de seis horas podemos ser campeones? '. Le respondí: ' Sí, pero déjame dormir la siesta que tengo mucho sueño '. Yo disfrutaba, descansaba, comía bien... Antes de la semifinal de Japón ( resuelta con victoria ante Argentina ) estaba durmiendo con Felipe Reyes. Hubo un terremoto y yo ni me desperté de la siesta. Estaba a gusto y tranquilo. Luego podía salir bien o mal, pero yo entrenaba siempre para esos momentos. Ahora tengo una presión constante y diaria. En los días previos de partido no vivo. Mi gente dice que estoy absolutamente insoportable. Trato de evadirme. Se pasa muy mal. También en el día con la responsabilidad de intentar mejorar las competiciones, la economía... Es duro. Como presidente tienes que dirigir todos los estamentos y nunca llueve a gusto de todos. A veces hay que tomar decisiones que no son fáciles y explicarlas bien. Cuando lanzas un tiro sabes si va a entrar o no al segundo siguiente. Cuando una tomas decisión necesitas medio o un año para ver los resultados. Cuesta.

¿Esta espera le quita el sueño?

Desde que dejé de jugar duermo muy poco, pero descanso muy bien. Seguro que nos hemos equivocado mucho y lo haremos aún más. Nadie acierta siempre, pero la sensación es de un trabajo sincero y honesto. Insisto, el tiempo dirá si acerté o no y los asambleístas decidirán dentro de un año si es un buen trabajo o no. Pero yo cada día me voy con la conciencia tranquila y orgulloso de mi gente.

Le veo con ganas de continuar.

Una vez pasada la marejada grande, que se me entienda bien, ahora sólo trabajamos. La economía está saneada y hemos puesto en marcha distintos proyectos. Me apetece disfrutar trabajando en ese barco que zozobraba y que ahora tiene velocidad de crucero. Me gustaría seguir dirigiéndolo un tiempo. Ahora bien, No quiero ni mucho menos eternizarme en el puesto de presidente. Ya propuse en su día limitar los mandatos.

Dos exseleccionadores suyos (Javier Imbroda y Pepu Hernández) han dado recientemente el salto a la política. ¿Se ve siguiendo sus pasos?

Le diría que no, pero hace cinco años tampoco me imaginaba como presidente de la Federación. Nunca se sabe, pero ahora mismo mi vida es el baloncesto. Hasta mi mujer jugó. Todo lo que he hecho tiene que ver con la pelotita naranja.

Su etapa en los Raptors y visión de la NBA

Hace unas semanas estuvo en Toronto . Más de una década después, la gente aún le recordaba.

Un buen amigo y excompañero me decía que juegas para ganar títulos. Aunque al final, cuando uno se retire quedarán dos cosas: los amigos y la sensación que hayas dejado en la gente. Volver a un sitio tan lejano después de tantos años y que la gente se acuerde y te recuerde con cariño más allá de los puntos que metieras… Me sentí muy bien. Estuve reunido con Masai ( Ujiri, presidente de la franquicia ), Bobby Western ( el general manager ), los utilleros, fisios y demás personal de la organización. Es raro, pero me hicieron sentir como en casa.

Hace algún tiempo, Maurizio Gerardhini (actual director deportivo del Fenerbahçe) me comentó que, de no haber sido por su lesión, aquellos Raptors habrían sorprendido a muchos en los Playoffs.

Es un buen amigo, así que probablemente le perdiese un poco la amistad. Se lo agradezco, porque la apuesta hacía mí en Toronto fue suya, más allá de que ( Bryan ) Colangelo estuviese de acuerdo. Ambos nos conocimos en Treviso cuando yo era un niño. Maurizio me ayudó a entender el baloncesto como no lo veía hasta entonces. Me cambio la mentalidad para ser mejor jugador de lo que era. Me enseñó a amar el baloncesto, a entender un club de nivel… Le tengo una gran estima. Es uno de los mejores directores deportivos del mundo y, sobre todo, una grandísima persona.

¿Piensa a menudo en la noche del 26 de marzo de 2007? Tenía 29 años y estaba en su mejor momento cuando sufrió aquella luxación de tobillo.

En los dos o tres primeros meses sí. Pero después, siendo sincero y una vez recuperado, lo pienso cuando me lo recuerdan. Fue una lesión un poquito gruesa con imágenes duras que hace que la gente se acuerde de ello. ¿Qué hubiera sido? La vida te lleva por unos caminos y tienes que aprender a adaptarte al medio. Hay cosas que no dependen de ti.

Llega la lesión y tienes que cambiar tu forma de jugar y mentalidad. Te enseña muchas cosas. Hay veces en las que te sientes muy solo. Pero una vez que los superas… ( reflexiona por un instante ) no te planteas que de no haberme lesionado hubiera jugado en tal sitio o ganado algo.

¿Qué lecciones extrajo de ese proceso?

La mayor, rodearte de la gente a la que de verdad le importas. Cuando me lesioné recibí un email de un excompañero y buen amigo diciéndome que los primeros días después de una lesión tan grave y mediática hay un millón de personas pendiente de ti. Dentro de una semana cien mil. Y al mes y medio quedan los tuyos. Es una criba natural de quién es tu gente. A mí no se me olvidará todo el mundo que entonces estuvo cerca de mí. La gente que estaba y sigue, que estaba y desapareció y que no estaba y precisamente volvió en el momento más difícil. Por supuesto, les estaré eternamente agradecido.

¿Sigue mucho la NBA?

Sí, pero no por obligación, sino porque me gusta mucho el baloncesto. No veo todo lo que me gustaría, pero el área deportiva me pasa resúmenes. También intento ver los partidos, sobre todo los fines de semana, que tengo algo ( lo remarca ) más de tiempo.

¿Cómo ve los aún recientes cambios Pau y Marc Gasol?

Igual que Nikola Mirotic, ambos estaban en una situación en sus franquicias en la que veían que no tenían mucha proyección. Son cambios provocados, no una circunstancia que te haya llevado a estar en un equipo grande. Marc llevaba en Memphis prácticamente desde la universidad. Podía haberse quedado allí, pero el cambio es porque es ambicioso. A sus 34 años lo que quiere es aspirar a ganar, vivir ese gusanillo de los partidos grandes. Pau, a sus 38, igual o más. San Antonio era una ciudad cómoda para él, pero decide cambiar y trasladarse a Milwaukee porque es un equipos con aspiraciones. Encima llegan y lo que hacen es ponerse a disposición del grupo. Me parece de una grandeza deportiva y ambición muy ejemplarizante para muchos.

Hay un mantra instalado que afirma que en la NBA no se defiende. Que sólo es espectáculo.

Eso de que en la NBA no se defiende ( ríe ) me hace mucha gracia. Sobre todo a partir del All-Star: la intensidad con la que se juega, el físico con el que cuentan, la capacidad para defender en uno contra uno, el sistema de ayudas… No he escuchado a nadie que haya jugado en la NBA decir que allí no se defiende. Otra cosa son las opiniones de cada uno.

Pasado, presente y futuro

La evolución del juego ha convertido en indispensable la figura del cuatro abierto tirador. Precisamente dos de las características que le distinguieron cuando estaba en activo.

Iba a decir que fui el primero, pero es mentira. Lo fue Marcelo Nicola. De hecho, en la Benetton yo era su suplente. Probablemente fue el primer equipo en jugar de esta manera. Ahora todo ha evolucionado mucho más, hay aleros jugando de cuatros y cuatros jugando de cinco, sobre todo en los finales de partido. Está bien y lo entiendo. Pero es cierto que el jugador de referencia, el pívot puro como Gasol o Gobert, es muy necesario en el baloncesto. Esa figura no se puede perder. Como dice mi amigo Fernando Romay, el baloncesto es un deporte de altos.

¿Qué cambios observa respecto al jugador de su época y el actual?

Puedo hablar sobre los que más relación tengo. La evolución ha sido increíble, pero esa cercanía y familiaridad continúa o incluso se agranda. Ahí están los ejemplos de Pau o Juan Carlos, que transmiten ese sentimiento de compromiso. No sólo tanto con la selección, sino con su club o franquicia. Y a la vez se han convertido en unos auténticos profesionales, metódicos a la hora de cuidar su cuerpo con equipos de trabajo propios… Al final, el jugador se convierte en una empresa en sí mismo. Ya no entrena, cobra un salario, intenta ganar un título y se va a casa. Ahora es gente que tiene su propio nutricionista, preparadores físicos… Todo está muy profesionalizado. Recuerdo que el año pasado, el mismo día que aterrizaron los Hernangómez, tanto ellos como sus agentes nos llamaron para ver si podíamos conseguirles canchas de entrenamiento. Acababan de llegar tras una temporada de 82 partidos.

Viajes como el que hice a Estados Unidos y Canadá sirven también para aprender nuevos métodos. Te das cuenta de cómo trabajan las franquicias. Como selección no podemos quedarnos atrás. Hay que poner a su servicio todo lo que ellos demandan. Eso, para mí, es un avance.

Centrándonos en el jugador español y ahora que las carreras NBA de los Gasol y Calderón están más cerca de su final, cuesta adivinar el relevo.

Entiendo su planteamiento, pero decir que no se ve quién puede ser el próximo jugador en la NBA… Tenemos a Juancho y Willy que, con todo el cariño, son dos niños de 24 y 23 años. Lo siguiente sería ir en pañales.

Aprovechando la selección de las Ventanas, que tantas cosas buenas han tenido, hay una de la que no se ha hablado lo suficiente. Lógicamente está el compromiso que han demostrado y la clasificación para el Mundial, pero también está su propia reivindicación como jugadores de máximo nivel. Me gustaría es dejar claro que a estos jugadores se les ha dado la oportunidad y la han aprovechado. En la FEB manejamos una estadística propia que refleja que, tras regresar de la selección, los jugadores mejoran sus números en los siguientes tres partidos con sus clubes. Se debe a ese plus de confianza. El jugador español que no tiene el renombre de los de la NBA o incluso los de la Euroliga, tienen un altísimo nivel. Me gustaría que esta reivindicación también sirviera para que los clubes vean que este tipo de apuestas son casi sobre seguro.

Mundial 2019

Sin movernos de la selección, ¿es Estados Unidos más accesible con la confirmación de que LeBron James no estarán en la Copa del Mundo?

Nosotros nos planteamos hablar lo menos posible de ellos. Al final, una selección C de Estados Unidos sería la máxima candidata al oro. Eso lo tenemos que tener todos claro. Otra cosa es que se den circunstancias como en 2006, lo que, por cierto, no ha vuelto a pasar, y pueda surgir una oportunidad. Queremos estar los más preparados posibles si la hay.

A día de hoy, Estados Unidos es un equipo casi inalcanzable. Pasó la generación de LeBron, Wade, Chris Bosh, Durant, etc. Y ahora va y aparece la de Curry, Klay Thompson, Cousins, Anthony Davis… Es una fuente inagotable de jugadores, para bien del baloncesto y desgracia de las demás selecciones.

La gran pregunta, entendiendo la circunstancia de estos últimos casi dos años en el baloncesto mundial. ¿Cómo se va a configurar la lista para China?

Es lo más fácil y a lo vez lo más difícil. No consiste en que siete de los ocho NBA van por decreto, de las Ventanas hay que meter a uno y el resto de la Euroliga. Es absurdo. En ningún momento se puede ni plantear. Antes había un grupo de unos 20-22 jugadores potenciales para LA selección y, ahora, ha pasado a 35 por méritos propios. Pau está ahora lesionado, pero si él se encuentra físicamente bien y está recuperado, va a estar. Eso es obvio. Aunque toca esperar a ver cómo acaba la temporada cada uno y sus condiciones físicas y personales, como los temas de contrato. Eso es lo fácil, la lista abierta. Lo más difícil, el papelón de Scariolo y sus asistentes a la hora de elegir.

Antes de concluir, no querrá revelarnos qué decía en su etapa como jugador antes de lanzar los tiros libres.

No tiene ninguna mística. No lo desvelo porque me da vergüenza. ( Ríe ). Es una chorrada como un piano. Yo era muy maniático y un día quise hacer un pequeño homenaje a alguien muy importante en mi vida. Ganamos y jugué bien, así que me dije que había que hacerlo siempre a partir de ese día. No tiene más historia.

Era lo que se veía, pero antes de los partidos, como me decía algún compañero, lo mío era de esquizofrenia. Desde que me despertaba por la mañana previa al partido, la rutina era siempre la misma. Cuando cambiaban el horario estipulado de un encuentro me mataban. Por cierto, desde que me retiré me quité todas las manías de golpe. Ya no tengo ninguna.

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