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José Manuel Calderón: "En 2020 no podemos seguir luchando contra el racismo"

La temporada 2019-2020 pasará a la historia dividida en dos partes. Una antes del cisma provocado por la crisis sanitaria, con la cadena de acontecimientos de aquel 11 de marzo, y otra marcada por el regreso en el campus de Walt Disney World. La cuestión deportiva y extradeportiva nunca fueron más de la mano en un año NBA como en este donde las negociaciones con la NBPA (Asociación de jugadores) se convirtieron en algo más que habitual por todas las implicaciones que tenía cada decisión perceptible de tomar. Un año lleno de matices, pequeños detalles y hechos que han marcado y marcarán el futuro de la liga como un antes y un después imposible de evitar su mención.

Hubo que negociar cómo y en qué términos se suspendía la temporada en marzo, cómo se reiniciaban los entrenamientos, cuándo y bajo qué contexto se iba a reanudar la competición, así como medidas de carácter social ante los actos de brutalidad policial que se vivieron en Estados Unidos desde el mes de mayo y, por último, cómo y cuándo iniciar la temporada 2020-2021. Por la parte del sindicato, José Manuel Calderón tuvo un papel fundamental en todo ese proceso como asistente especial de Michelle Roberts, Directora Ejecutiva de la NBPA.

Tan solo un año después de cambiar la cancha por los despachos, el extremeño se sienta a hablar con NBA.com en castellano para valorar cómo de complicado ha sido ese primer curso en el sindicato, detalles de las negociaciones así como su visión sobre la importancia de las medidas de justicia social que se han conseguido a través del movimiento iniciado por los jugadores dentro y fuera de la burbuja.

-Primer año natural dentro de la NBPA, primer año fuera de la dinámica y la rutina de un equipo, ¿cómo has vivido estos últimos, pongamos 365 días, que más han parecido años, como parte del sindicato?

-Un poco como dices. Te pones a pensar un poco y lo que menos ha parecido es solo un año. La gente me pregunta: ¿echas de menos el baloncesto? Y con la respuesta de "han pasado tantas cosas que ha sido imposible pensar en baloncesto". He tenido la suerte del cambio, primero llegar a un sitio nuevo, una oficina, a trabajar en otra cosa diferente, en el otro lado del baloncesto. Pero luego 3 meses después verme involucrado en todo el trabajo de crear esa burbuja, reanudar la competición y eso ha sido una experiencia única. Trabajar no solo con la Asociación sino de la mano con la NBA y con su gente. Y luego cuando todo empieza a calmarse de repente, boom, decidimos volver a empezar a jugar el 22 de diciembre. O sea que ha sido todo muy rápido y un año, en ese sentido, increíble.

-Decías hace un tiempo que has pasado de entrenar prácticamente todos los días e ir de lado a lado a estar tan solo a unas paradas de metro el llegar a tu puesto de trabajo, entiendo que esto con el COVID ha podido variar en cierto modo tu trabajo diario, ¿qué valoras más de tu día a día como "civil" digamos? Yo supongo que la posibilidad de la conciliación familiar que es algo que en la rueda imparable que es una temporada NBA se debe hacer tremendamente complejo.

-Cambia. Cuando eres jugador profesional hay un chip, hay algo en tu cabeza que cuando eres jugador 24 horas, por mucho que estés con amigos, por mucho que estés con familia, por mucho que te lo estés pasando bien en una cena, hay siempre un inconsciente que está dándole vueltas a "no puedo comer tanto de esto, tengo que descansar, qué hora es, mañana tengo entrenamiento, mañana tengo partido", entonces siempre hay algo. Eso creo que es lo que se ha desactivado, eso es lo que he ganado en calidad, de estar mucho más relajado mentalmente. Luego con otro tipo de presión, por decirlo de alguna forma, pero diferente totalmente a lo que estaba acostumbrado. Al final el poder llevar a mis hijos todos los días al colegio, el poder recogerlos, esa flexibilidad que me da el trabajo. Lo tengo a una parada de metro y ahora incluso con el tema del COVID estoy yendo en bicicleta para no coger el metro. La verdad que muy bien, adaptándome, un ritmo diferente.

-Y derivado de todo esto, cómo ha variado tu trabajo, responsabilidades y, en general, tus labores en el sindicato con el contexto que ha generado la crisis sanitaria, porque no debe ser sencillo pasar de un encuentro cara a cara donde puedes entablar un vínculo con el jugador a una llamada de zoom como esta que parece más institucional, algo que dentro del mundo de los jugadores suelen ser bastante importantes.

-Nos hemos adaptado todos. Yo creo que ha habido varias fases. La primera estilo "qué guay esto de Zoom, qué posibilidades tiene...". Hay cosas que son difíciles que sean iguales, el poder compartir con alguien mucho más cercano una charla es complicado, es diferente. Nosotros con la duda de, todo el mundo está haciendo todo virtual, no podemos tampoco cansar al jugador con programa tras programa, reunión tras reunión, entonces intentar tener un poco claro el cuándo, qué es lo importante, cómo hacerlo y demás. Luego a veces solo son llamadas de teléfono... Yo voy a echar de menos el poder ir a los partidos con normalidad, el poder quedar antes o después del partido, el charlar con ellos justo antes de jugar en la pista, eso por supuesto que para todos nosotros va a cambiar. Hasta que esa normalidad vuelva van a pasar meses.

-En marzo la competición cesa y todo, aparentemente se para, en un articulo de ESPN Roberts decía ya estaba en conversaciones con Silver para abordar lo que podría pasar lo que finalmente sucedió. Obviamente nadie esperaba que la magnitud de esto fuese semejante pero cuáles eran las medidas que en un principio estaban encima de la mesa?

-Ha cambiado todo. Desde que empieza esto se crea un grupo de trabajo NBA-Asociación de jugadores en la que era yo parte y había cuatro partes. La primera y más importante era la seguridad, seguridad en el sentido de salud, cómo controlamos ese virus, cómo conseguíamos que los jugadores no se contagiaran, cuáles iban a ser los protocolos, qué tipo de test íbamos a tener, dónde iban a vivir o cómo, cómo íbamos a jugar... Empiezas así, paso a paso. Luego, creemos, que para que sea el riesgo sea lo mínimo posible, porque riesgo 0 no hay, era una burbuja, era controlar todo lo que entra.

A partir de ahí, buscar dónde hacemos la burbuja, qué hoteles, la logística. Y luego la competición, cuántos equipos llevamos, qué tipo de competición... Fueron muchas horas de trabajo, muchas reuniones de Zoom para ir avanzando en esos cuatro puntos y luego el tema de televisión, cómo se iban a retransmitir los partidos, de qué manera, cómo iba a ser la pista, no iba a haber aficionados entonces por lo que había muchos puntos en los que ir avanzando. La verdad es que ha sido un proceso largo pero que luego hemos tenido la suerte de que todo ha salido bien, sin ningún caso, creo que el baloncesto ha sido increíble en la burbuja, y ahora pasamos a esto. Son protocolos diferentes, no hay burbuja, hay movimiento. Va a ser completamente diferente en todos los sentidos. Al final todos los jugadores vuelven a sus casas, sí que es verdad que el calendario va a ayudar a que se viaje muchísimo menos, pero aun así va a haber partidos y pueda aparecer algún caso en algún momento porque no estamos en una burbuja.

-Dentro de todas esas negociaciones de marzo a mayo, ¿qué es lo que aceptasteis dejar atrás y cuáles fueron vuestras líneas rojas? No ya tanto de logística porque hay cierto consenso, pero sí acerca de las restricciones de la propia burbuja.

-Todos sabíamos que iba a haber quejas sobre todo al principio, no tanto quejas sino hasta que la gente se adaptara. Los primeros días iban a ser siempre los más complicados. Siempre empiezas con el protocolo lo más estricto posible. Lo bueno es que tanto la NBA como nosotros queríamos lo mismo y era volver. Pero queríamos volver solo con una condición, si encontrábamos un sitio en el que todos nos encontrásemos seguros. Eso era la clave, el tema era el virus.

Lo demás, la logística, los partidos, el hotel, la comida... Sabíamos que si la comida era más floja al principio se puede adaptar mejor después o podría ser de otra forma el servirla o lo que fuera. Eso era como lo menos preocupante, esas quejas por decirlo de una forma, eran solucionables, lo que no eran los test: "son así, son diarios, todo el mundo se lo hace, la mascarilla hay que seguir teniéndola dentro de la burbuja, si podemos la distancia social hay que mantenerla, solo había que quitarse la mascarilla para comer, entrenar, jugar y nada más.

Entonces lo bueno es que las dos partes teníamos las mismas ganas de que todo saliera bien y ha sido muy fácil el trabajar juntos, el que todos pongan sus puntos de vista, el llegar a unas ideas comunes y que todo funcionara. Como digo, más que "nosotros no aceptamos esto o ellos no aceptan esto" era más el ver cómo podíamos hacer que las cosas funcionaran lo mejor posible. Que al final te pones a pensar y hay miles de detalles. Desde cómo van a llegar los paquetes, se puede pedir comida de fuera, hay tantos mini detalles que ahora piensas que son tonterías pero cuesta ponerlas todas en marcha y con unos protocolos de seguridad.

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-Probablemente eso haya sido la diferencia con otras burbujas que hemos visto en otros deportes...

-La mayor diferencia con otras burbujas, porque en España hubo otra, pero la diferencia es que fueron dos semanas, nosotros hemos estados tres meses. Hay 2 equipos que han estado 3 meses y otros que casi 3 enteros con la familia solo el último mes, como quien dice. Sabíamos que esa era la parte complicada donde se complicaba todo. Al principio tú no piensas en eso, cuando empiezas a pasar días y días dentro de un recinto sin poder salir, por mucho que fuese impresionante, yo estuve ahí tres semanas, pero es mucho tiempo.

-No todas las familias de los jugadores accedió a ir, por ejemplo la de Marc Gasol se quedó en España, al igual que algunos entrenadores. No es tan sencillo como mandar a alguien a una ciudad, es cruzar medio país o medio mundo.

-Y luego que había unos protocolos. Yo tuve que ir y, además que tienes que venir con un PCR negativo, te pasas 7 días encerrado en tu habitación sin poder salir ni ver a nadie, solo a quien te viene a hacer el test todas las mañanas. Y te tocan la puerta y te dejan la comida durante una semana. Es después de esa semana de test diario cuando con todos negativos te dejan entrar realmente en la burbuja.

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-Avanzamos un poco en el tiempo y nos situamos en el inicio de las protestas contra el racismo y la brutalidad policial que se dan a partir de mayo y junio con la temporada prácticamente a punto de reiniciarse. Y de ahí llegamos a, probablemente, el punto más crítico en este 2020 con lo sucedido en el Game 5 entre Magic y Bucks, cuando Milwaukee no sale a jugar y acaban paralizando los Playoffs. Boston y Toronto estaban ya en conversaciones para algo así pero el hecho de que Jakob Blake fuese de Wisconsin hace que los jugadores den ese paso. La liga promueve que los jugadores sean activos en sus protestas, aprueba poner el Black Lives Matter en la cancha y los mensajes en las camisetas, ¿fue suficiente teniendo en cuenta que es una competición enorme?

-La respuesta te la puedo dar con la última semana en la que los jugadores organizaron un viaje al Vaticano a ver al Papa para hablar de justicia social, BLM, lo que se ha conseguido entre todos. Ahí te dice lo importante, la fuerza de lo que consiguió en esos días durante la burbuja. El cómo estando todos juntos hemos sido más fuertes que estando cada uno en nuestra casa o cada uno en su ciudad protestando, por decirlo de alguna forma.

Ha sido una forma de que todo el mundo esté pendiente de lo que estaba pasando dentro de la burbuja. Hemos tenido a la prensa hablando de lo que queríamos al acabar los partidos, la atención estaba ahí y se han dado muchos pasos al frente. No era un tema en contra de un político u otro, era algo social que en el 2020 no podemos estar luchando todavía contra el racismo u otras injusticias sociales. Estamos en una sociedad en la que deberíamos haber avanzado muchísimo más y por lo que sea no se ha avanzado.

Hay gente que se ha centrado demasiado en "estos jugadores están contra Donald Trump o el político de turno", pero realmente no era eso, era hacerlo bien por la sociedad y el mundo hay que mejorar esto, que lo puedes hacer tú, pero que hay que empezar desde ya. Eso ha sido importante, que la gente saliese luego a votar, el que los cambios había que hacerlo y esa última semana con esa visita e invitación del Vaticano ha sido el último paso que como jugadores hemos recibido para que lo que se ha hecho ha sido increíble.

-Y sobre ese momento en el que se para la competición en medio de los Playoffs se abre un nuevo periodo de negociaciones. ¿Cómo lo viviste y qué rol tuviste dentro de esas negociaciones que deriva en el protocolo final de la NBPA y NBA de apertura de pabellones para votar y campañas de concienciación al voto?

-Era un poco todo. Era parar por lo que había pasado. Pero luego te das cuenta de que empiezan a parar los otros deportes también, de lo importante que estás haciendo. Luego era: ¿cuál es plan? Una cosa es parar, pero no puedes parar por parar y decir: "Oye, no juego por esta injusticia". No, tiene que haber un plan. Y eso era un poco la clave. A partir de ahí pues fue empezar a redactar y ver cómo podemos seguir avanzando en lo que queremos hacer y cómo podemos hacer que estas cosas no vuelvan a pasar. Desde dónde hay que empezar, qué tipo de educación, tiene que ser con la gente votando, con que los equipos den un paso mas al frente para que el mensaje llegue a todos lados... Ahí es donde empieza a hablarse entre todos, se considera que éramos más fuertes desde dentro y no terminando la burbuja, porque se había puesto demasiado trabajo en ella y se sigue adelante. Ha habido un montón de cosas que se han ido creando y ha sido porque estábamos dentro de esa burbuja.

-Ese acto de los Bucks podría decirse que en términos objetivos era una huelga, aunque muchos lo llamaron boicot o sentada, recordemos que las huelgas están prohibidas por el CBA y los dueños podrían haber roto el convenio y convocar un lockout, ¿cómo se gestiona eso? ¿Y cómo se pone de acuerdo a empleador con empleado? Porque no es solo una cuestión social o política, sino también sindical, lo cual es tremendamente complicado dado el contexto que estamos hablando.

-Desde el principio, con el hecho conjunto de crear la burbuja, estábamos del todo juntos en esto, todos queríamos lo mismo: que la competición siguiera. Que en realidad era secundario con todo lo que estaba pasando en el mundo y en EEUU, era clave. Esa ha sido la clave de que todo esto funcionara, que todos estuviésemos en el mismo barco, todos a lo mismo. No se estaba politizando nada, sino estaba intentando hacer ver a la gente que estábamos en una situación social que no se puede estar en el 2020, que hay que mejorar, educar, cambiar normas, leyes. En eso a nosotros incluso desde España o en mi caso concreto, te queda un poco lejos. Yo he tenido que aprender mucho sobre cómo funciona este país, sobre cómo se vota... Muchas cosas porque al final se están pidiendo cosas y he tenido suerte de estar en esas conversaciones que he aprendido un montón.

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-Acaba la temporada con final feliz, ningún positivo por COVID, lo cual es un éxito dados los miedos que habia antes de comenzar y la NBA propone volver prácticamente en 4 semanas, lo cual el sindicato se opone frontalmente ofreciendo regresar ya en 2021, ¿cuánto peso tienen ahí la NBA y la cuestión económica en la decisión de volver en prácticamente dos semanas?

-Vuelvo a lo mismo. Ha habido que negociar algunas cosas porque sí que es verdad que económicamente ha habido problemas como en todos lados. No juegas partidos, no hay aficionados y todo cambia. Lo que pasa que en nuestro caso, al contrario que otras ligas, hay una parte de todo el beneficio que se reparte entre jugadores y propietarios. Entonces las decisiones llevan más tiempo solo por el hecho de adaptar ese reparto de beneficios. Igual que como pasó al principio que decían: "¿por qué los jugadores no se han bajado el sueldo todavía". Porque no pueden bajárselo porque sí, porque al final todo lo que bajas sube por el otro lado y te puede volver y hay que encontrar la fórmula para que funcione.

Son muchas las normas que tenemos. Más que nada es eso, tener todo claro, hablar claramente, saber que las dos partes están perdiendo dinero o baloncesto para el aficionado. Va a ser una temporada diferente y cómo llegar a ese punto de encuentro para llegar a la normalidad lo antes posible. Y la mejor forma de llegar es tratar de arreglar nuestras diferencias y no hacer un nuevo convenio gigante cuando todos estamos contentos con lo último que se firmó, pero en el que hay una parte hay que adaptar por la situación económica que estamos viviendo y no solo económica, sino de salud.

-Y todo esto con las negociaciones por un nuevo CBA en marcha. Ha cambiado mucho respecto a la época de David Stern y Billy Hunte con la llegada de Silver y Roberts. ¿Cuánto ha evolucionado la visión de los jugadores del propio sindicato desde que llegaste a la liga y el sentimiento de pertenencia?

-Van cambiando porque la sociedad cambia, porque al final hay momentos en los que los jugadores son jugadores y hay que tirar para un lado, que la NBA tiene que velar por sus intereses y sus equipos, eso está clarísimo. Pero al final vamos juntos de la mano, para que los jugadores estén contentos y salga todo bien, los propietarios tienen que estar contentos y salir todo bien. Esa ha sido la importancia de todo esto. Es un trabajar juntos, encontrar la mejor solución para que todo siga para adelante porque es un negocio que cada vez crece más y es más conocido. Las cosas hay que hacerlas bien y hay que dialogar y creo que hemos demostrado que las dos partes hemos sido capaces de no ir a las partes negativas sino encontrar la solución en la que podamos seguir avanzado porque es lo que todos queríamos. Esa ha sido la clave en todas estas negociaciones, enfocadas cada una en cada cosa (la burbuja, la próxima temporada, el tema económico), lo importante es el hay dos equipos buenos que han echado muchas horas, que han trabajado muchísimo y que al final era todos intentando tirar para adelante como quien dice.

-De nuevo, tras un año en este puesto, ¿cúales son tus expectativas de crecimiento en esta parte del negocio? ¿Qué pespectiva tienes para tu carrera de aquí a unos años?

-Ha sido un año intensivo de aprendizaje, de estar con las personas de mayor cargo en la Asociación como de la NBA y de estar con ellos tantas horas he aprendido un montón. He tenido la posibilidad de hablar con todos los departamentos y la verdad es que sigo formándome. ¿Un objetivo específico? La verdad es que no. Quiero acabar esta temporada que me queda y el año que viene ya veremos cómo va y cómo acaba. Igual que esto salió sin esperarlo, no voy a cerrar ninguna puerta. Me gustaría seguir creciendo, formándome. No sé si será en la Asociación de Jugadores, será en un equipo, en el front office de un equipo o en una empresa de lo que sea. Estoy disfrutando mucho y vamos a ver qué es lo que pasa en los próximos meses.

Las opiniones aquí expresadas no reflejan necesariamente aquellas de la NBA o sus organizaciones.

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