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Un año después: España, campeona del Mundo tras superar a Argentina

Todos los concidionantes estaban en contra. De hecho, si se podía confiar de alguna manera en cierto éxito del equipo era por el bajo nivel que ofrecían sus competidores. Las bajas de los NBA y de los Euroliga dibujaban una plantilla con deficiencias: base de la segunda unidad, poderío interior, tiro exterior... Parecía imposible sin las bazas del juego actual.

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Y es por eso que fue inlcuso más sorprendente. Fuera de la Federación Española, amigos y familiares, el que diga que confiaba en el oro de España del Mundial 2019 es o bien un iluso o bien un ignorante. Porque todos los factores que pueden medirse estaban en su contra. Posibles rivales, falta de estrellas, dudas físicas.. ¿Cómo llegaba Marc Gasol tras la temporada más exigente de su carrera?, ¿quién sería el líder de la Selección?, ¿quién lideraría la segunda unidad? Todas las dudas eran razonables y lógicas medidas desde fuera.

Pero en la Selección confían en un componente superior, uno que llevan años cultivando. El título de "La Familia" no es casualidad. España y Sergio Scariolo comenzaron a creer firmemente tras ganar a Serbia. Oye, ¿y si es posible? Ahí apareció la cantinela y la Selección no la soltó. Sin tirar bien de tres y con Marc intermitente, pero con un plan medido y la unión más fuerte que cinco jugadores podían presentar sobre el parqué.

Ya desde la preparación Ricky Rubio se mostró líder. Atacaba el aro con confianza y se mostraba más cómodo que nunca como general ofensivo de España. Jamás le habíamos visto así con los colores rojo y amarillo. Acertado en el tiro, en un papel más de veterano y acudiendo cada noche a su cita con el equipo. Fue la referencia mientras Marc descansaba para el momento adecuado, las míticas semifinales contra Australia.

El papel de Rudy Fernández fue estelar. Quebradero de cabeza para los ataques rivales, lució todo su repertorio defensivo y fue el jugador más activo atrás de la Selección. Selló su segundo título Mundial con un doble-doble de 11 puntos y 10 rebotes en la final. Parecía tener 10 años menos. Junto al capitán de España recibió más méritos que nunca Víctor Claver, el eterno maltratado. No es casualidad que desde hace años haya sido indiscutible para cada entrenador suyo. Defensa de primer nivel, inteligencia, tiro exterior y excelente en los cortes al aro. Soldado al servicio del equipo.

Sergio Llull, fallón y lejos de lo visto antes de su terrible lesión de 2017, resultó fundamental por su perfil de revulsivo. Era el jugador con mayor capacidad para sacar puntos y levantar al equipo. Luz verde para tirar. Pese a que sus números muestren ese bajo acierto, es innegable que Llull apareció cada vez que España sufrió. Ya fuese con su mejor actuación, con un triple o un 2+1 resultó fundamental. Juancho Hernangómez fue el otro y último gran destacado. Adaptado al papel de anotador de banquillo sin balón, firmó un notable Mundial que dejó la sensación de que pudo haber hecho mucho más. Tendrá más peso en los próximos torneos.

Pierre Oriola es siempre un favorito por su entrega. A Scariolo le encanta por su trabajo sucio y por el pilar táctico que supone. Su entrada como titular fue básica para sorprender a Serbia y comenzar esa creencia de ir a por el oro. Tras una temporada con muchísimas lesiones, Ribas ejerció de base de apoyo y de tirador. Veterano inteligente que a poco que esté bien siempre suma. La inconsistencia de Willy Hernangómez trajo momentos de desesperación, pero también supo responder. La final fue su mejor partido con 11 puntos, 3 rebotes, 3 tapones y 1 robo en el día que Marc aportó menos.

El sufrimiento ante Australia en semifinales y el posterior paseo contra Argentina pintan un escenario similar al del Mundial 2006, cuando España tumbó a Argentina en un final de infarto y sorprendió a la Grecia que venía de tumbar a Estados Unidos. La agonía del duelo de semis, prórroga incluida, será por siempre recordada por el aficionado. Al igual que una final que fue una auténtica fiesta del baloncesto, por supuesto más para España, pero Argentina se llevó mucho reconocimiento. No en vano tumbaron a Serbia y Francia y su etiqueta antes del torneo tampoco era de favorita.

Ricky fue elegido MVP con toda justicia. Este premio fue el reflejo de la Selección en China 2019. Un bloque donde había flaquezas de scouting, sin duda, pero en el que la química y el saber jugar dejaban en un segundo plano todo lo demás. La experiencia acumulada de años de entendimiento, el compartir espacio en concentraciones y el crecer precisamente como una Familia impulsaron a España a llevarse el Mundial más impredecible que se recuerda. Aquel 15 de septiembre de 2019 la Selección Española regaló a todo el país una tarde de emoción y orgullo que jamás se olvidará.

Las opiniones aquí expresadas no reflejan necesariamente aquellas de la NBA o sus organizaciones.

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