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Dallas Mavericks

La evolución de la dupla de Luka Doncic y Kristaps Porzingis puesta bajo la lupa

Dentro de todas las historias y desarrollos de la 2019-2020 de la NBA, seguramente ninguna haya tenido un camino más lógico que el de Kristaps Porzingis y su incorporación a los Dallas Mavericks de Luka Doncic.

El letón entró a la campaña acarreando más de un año y medio de inactividad, después de la lesión en los ligamentos de su rodilla izquierda, a principios del 2018.

Si para cualquier jugador esto genera un impacto grande, qué decir para un Porzingis de 2,20 metros y cuyo juego depende en buena parte de su movilidad y explosión. Ah, y todo con compañeros y franquicia nueva. El panorama estaba muy lejos de ser el más cómodo.

Esperar que el ex Knicks volviera y rindiera inmediatamente al nivel de la súperestrella que había sabido ser, resultaba utópico. Y sin embargo, cuando los primeros meses de competencia lo mostraron con ciertas dudas e imprecisiones, en un rol bastante limitado a lo perimetral, no faltaron los cuestionamientos: desde el impacto que podía haber tenido la lesión en su futuro, hasta una supuesta falta de química con Doncic.

A la luz de los acontecimientos, se trató de interrogantes apresurados y erróneos. Pero cuando a principios de diciembre, Porzingis promediaba 16,6 puntos, con un 39% de campo, las críticas existían.

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Luego de mostrar una mejoría para fines del 2019, una nueva complicación en la rodilla, esta vez en la derecha, hizo que el interno de los Mavericks se perdiera 10 partidos, entre el 31 de diciembre y el 17 de enero. Su temporada no parecía terminar de despegar nunca, más allá de algunos amagues y flashes de calidad.

Su vuelta siguió mostrando cierta irregularidad, hasta que el 31 de enero llegó el momento de quiebre, en un juego como visitante ante los Rockets. Más allá de que Dallas perdió ese duelo por 128-121, Porzingis tuvo una actuación magnífica: 35 puntos y 12 rebotes en 35 minutos en cancha. El detalle: en aquella jornada se cumplía exactamente un año de su traspaso desde New York.

Y desde entonces, no paró. A partir de ese encuentro en Houston, sus promedios han estado a la altura de lo mejor de su carrera: 26,4 puntos, 10,8 rebotes, 2,4 tapas, 48% de campo, 38% en triples y 83% en libres, a lo largo de 33,3 minutos por presentación. Y no hablamos de una muestra demasiado pequeña, sino ya de 14 partidos.

Lo cierto es que sin restarle mérito al progreso y la adaptación que ha tenido KP desde enero, su crecimiento ha ido de la mano de un mayor entendimiento con Luka. Después de todo, la mayoría de lo que sucede en los Mavs, al menos ofensivamente, tiene el aroma de Doncic incorporado.

Los números ayudan a demostrar la mejoría del Doncic-Porzingis, ya no solo como dos estrellas individuales, sino como un tándem dominante y sin nada que envidiarle a ningún otro de la liga.

Entre octubre y noviembre, los europeos compartieron cancha en 17 partidos y en promedio, Doncic sumó 2,2 asistencias por encuentro para Porzingis. Esa cifra bajó a 1,7 en los 15 duelos que disputaron entre diciembre y enero, para finalmente llegar a su pico más alto en los 9 de febrero y marzo: 2,8 asistencias.

La suspensión de la competencia llegó en el momento de mayor rodaje de la dupla, cuando empezaba a volverse una amenaza gigantesca cada vez que accionaban un pick and roll.

Más allá del dato duro de los promedios, probablemente la señal más interesante de evolución, tenga que ver con la clase de asistencias que se terminaron generando entre ambos.

En octubre y noviembre, apenas el 31,6% de las asistencias de Doncic para Porzingis terminaban con un tiro del letón en la pintura. Ese número subió a 38,5% en diciembre y enero, para finalmente saltar a 48% entre febrero y marzo.

Una conexión más prolífica, pero también mucho más versátil. Aquel Porzingis tirador, empezaba a desempolvar un repertorio potenciado por el talento de su nuevo ladero.

En los primeros dos meses de la Fase Regular, Porzingis anotó 17,8 puntos por cada 36 minutos compartidos con Doncic. En diciembre y enero, subió a 19,1 tantos. Y en febrero y marzo, a 22,6 tantos..

¿Más números? Cuando Doncic está en el campo, Porzingis lanza un 69% dentro de la pintura. Mientras que cuando el esloveno descansa, el porcentaje baja a 65%. Mejor calidad de pases, mayor concentración defensiva sobre el perímetro, mejor selección de tiro... lógica pura.

Cuando finalmente se retome la actividad de la NBA, todo Dallas estará atento a lo que sigan haciendo sus dos figuras excluyentes, deseando que el parate no le haya puesto un freno a un progreso tan marcado como esperanzador.

Las opiniones aquí expresadas no reflejan necesariamente aquellas de la NBA o sus organizaciones.

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