NBA Finals 2021

Finales NBA 2021: Mike Budenholzer, el pupilo de Gregg Popovich que siguió su propio camino

Si hay algo peor que nunca tener éxito es tenerlo pronto. O mejor dicho, que esos buenos resultados vengan en el inicio de una carrera pero después no puedan ser alcanzados de igual modo. Algo así le sucedió a Mike Budenholzer, cuyo desembarco en la NBA como entrenador jefe no pudo ser mejor dadas las circunstancias. En su primera temporada al frente de los Atlanta Hawks los llevó a estar en disposición de eliminar a los fortísimos Indiana Pacers, cayendo en 7 partidos, y al siguiente curso firmó la mejor Fase Regular en los 65 años de historia de la franquicia con 60-22 de balance.

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Aquella carrera en los Playoffs de 2015 por la que los de Georgia alcanzaron las Finales del Este por primera vez desde 1970 marcó un antes y un después para el técnico, pues el barrido que acometieron los Cleveland Cavaliers serviría como excusa para asentar una narrativa que le sería muy difícil de desquitarse.

Las narrativas en la NBA tienen su parte positiva, pues permiten relacionar rápidamente a alguien con una historia concreta y unos caracteres, pero también su negativa, pues esta puede convertirse más bien en un contenedor de prejuicios e ideas preconcebidas que poco o nada tienen que ver con la realidad. La losa que ha acompañado a Budenholzer desde aquellas Finales del Este de 2015 no es otra que la de un magnífico entrenador y sinónimo de victorias... En temporada regular.

Nacido en el estado de Arizona en 1969, la relación de Mike con el baloncesto le venía de familia, pues su padre Vince era toda una institución en su natal Holbrook. Al mando del instituto local durante 25 años, este lideraría al equipo al campeonato estatal en 1971, convirtiéndose en una leyenda de la ciudad y siendo incluído en el Hall of Fame de la Asociación de entrenadores de Arizona. De su progenitor, Mike tuvo su primera y principal referencia a nivel técnico, comprendiendo desde un punto de vista nada habitual el baloncesto y descubriendo los entresijos del juego. Sin disciplina no puede haber baloncesto y su padre siempre le inculcó una serie de valores referentes al deporte que acabarían por conformar su personalidad años más tarde como entrenador.

Mike no seguiría los pasos de su padre en los banquillos de manera instantánea, antes quiso probar su valía como jugador, algo para lo que en el momento que dio el salto a la universidad no estaba del todo preparado.

Tras pedir matricularse en Pomona College como estudiante, Budenholzer quiso probar suerte en el equipo de baloncesto, logrando entrar y encajando a la perfección en el grupo. Con su 1,85 metros de estatura, 'Bud' desarrolló una fama de fiero competidor, gran defensor y alguien muy inteligente, cuyas limitadas habilidades y físico no le impidieron completar un ciclo de 4 años en el equipo, entre 1989 y 1993. Después de concluir su periplo universitario, Mike trató de ganarse la vida como jugador profesional en Dinamarca, donde además de formar parte de la primera plantilla tuvo la oportunidad de tener sus primeras experiencias como entrenador lejos de la sombra de su padre.

Volviendo a los Estados Unidos sin pena ni gloria a los 24 años y frustrado su sueño de ser profesional, en el verano de 1996 un viejo conocido de su universidad le ofreció un puesto de trabajo. Alguien a quien conocía muy bien y que había sido el responsable en su llegada a Pomona. En 1989 'Bud' dudaba sobre qué camino tomar y qué equipo elegir en college. Tentado por la cercanía de Arizona, siguió la tradición familiar, pues sus hermanos Jim y Joe habían pasado por las aulas de la universidad californiana, pero quien hizo realmente posible su desembarco fue la figura más importante en la historia de Pomona: Gregg Popovich.

Justo después de completar otra gran temporada al frente del proyecto, Larry Brown le ofreció a Pop un puesto en los San Antonio Spurs, cumpliendo su sueño de llegar a la NBA, pero antes de su partida dejó todo atado y bien atado, cerrando la plantilla y recomendando el recruit de un tal Michael Budenholzer.

Ambos hicieron buenas migas y pronto tejieron una relación que les uniría cada vez más. De hecho, siendo 'Bud' todavía jugador, Popovich le encargó que desempeñase funciones de analista externo de vídeo en su corto tiempo en Golden State Warriors, labor no remunerada y con unas condiciones muy concretas. No podía hablar con nadie, ninguno podía saber a qué se dedicaba.

Recién cumplidos los 26 años, Popovich le ofreció un puesto como coordinador de vídeo en los San Antonio Spurs, liderando un departamento muy precario en la era del VHS y la edición manual. Desde una sala diminuta y oscura, Budenholzer comenzaría a labrarse un futuro en la NBA que años más tarde le haría múltiples veces campeón.

Un aprendiz a la sombra del maestro

En el momento en el que los San Antonio Spurs se coronaron campeones de la NBA en junio de 2014 no fueron pocas las voces que se alzaron para reconocer buena parte del mérito en la construcción del sistema ofensivo de Mike Budenholzer. Para entonces, el técnico de Arizona ya había concluído su primera campaña como entrenador jefe en los Atlanta Hawks, firmando una temporada memorable y siendo eliminados en Primera Ronda por Indiana Pacers (4-3).

Razones no faltaban para acordarse del que fuese la mano derecha de Popovich durante 17 temporadas consecutivas. Siempre a la derecha del páter, no eran pocos los que verdaderamente creían que sería 'Bud' quien tomaría el relevo del veterano entrenador una vez decidiese retirarse, como un cambio natural en el seno de los Spurs, prolongando en el tiempo la dinastía y alargando aún más el legado de Pop. Algo que evidentemente no sucedería, pues el 5 veces campeón todavía sigue al frente del equipo y sin visos de que esto vaya a cambiar.

Pero la relevancia de Budenholzer en los últimos Spurs campeones no solo residía en su dilatada experiencia en la organización. A él se le debe la construcción de un sistema de juego que forma parte del olimpo de la NBA, el punto más álgido de la distribución de balón, el extra-pass llevado a la su máxima expresión. Aquellos Spurs que pasaron por encima de unos irreconocibles Miami Heat en las Finales de 2014 tenían el sello de 'Bud'.

Inspirado por los brillantes equipos dirigidos por Don Nelson en los 80 y 90, Budenholzer imaginó un baloncesto sin posiciones donde únicamente se interpretase el espacio en función de la defensa, aplicando una serie de normas concretas y dejando fluir el juego.

En San Antonio, Budenholzer pasaría casi dos décadas donde fue ganando peso año tras año, pasando de ser el chico del vídeo a parte del staff técnico hasta ser la figura más respetada en el banquillo solo por detrás de Popovich.

Su propio camino

Pero 2013 fue el momento de ir en busca de un cambio, un nuevo camino que le llevó a Atlanta donde pudo finalmente poner en práctica su estilo personal y dejar su sello aunque los resultados no le acompañasen. Sería en Milwaukee donde 'Bud' finalmente obtendría su graduación como un técnico valorado y respetado, líder de un conjunto eminentemente defensivo y que ha logrado proponer un baloncesto abierto y móvil con unas piezas muy diferentes a aquellas que tuvo en Spurs y Hawks, por no decir completamente opuestas.

"Valoro su honestidad. Es un tipo que te dirá lo que ve. También valoro la confianza. Vemos las cosas a veces de manera diferente en la cancha, se lo decimos, le preguntamos si podríamos hacerlo o sugerimos que lo hagamos de un modo diferente y él confía en que salgamos y lo ejecutemos". Así describía recientemente Khris Middleton a su entrenador, dejando claro que más allá de ser alguien sumamente estructurado y con las ideas muy claras, respeta y escucha a sus pupilos, algo que no suele ser tan habitual como se piensa en la NBA.

En Wisconsin, Budenholzer ha tenido que soportar sobre sus hombros muchísima presión. El hecho de contar con uno de los mejores jugadores en la actualidad, ganador de dos MVPs de manera consecutiva, ha hecho que cuando los resultados no han sido positivos las miradas se tornasen hacia él. El técnico ha sabido lidiar con todo eso gracias a su espíritu competitivo y en la creencia y confianza en el grupo que ostenta, aprendiendo a cómo gestionar cada situación hasta llegar a lo más alto.

2021 ha sido un año de consagración para el nativo de Arizona, un curso complicado del que los Bucks han sabido aprovecharse para alcanzar su mejor resultado en más de 4 décadas.

Las opiniones aquí expresadas no reflejan necesariamente aquellas de la NBA o sus organizaciones.

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