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All-Star 2019

La historia del NBA All-Star: Larry Bird, Magic, Jordan, Kobe y el salto de los Gasol

Larry Bird, Kobe, Jordan, Magic Johnson y los Gasol, NBA All-Star
Getty Images

Si la NBA es una constelación que brilla con luz propia por encima de cualquier otra manifestación del planeta baloncesto, el All-Star Weekend es su máximo exponente. Un fin de semana que no se mueve por instintos competitivos, sino por el espectáculo y luz que emanan sus estrellas. El All-Star es una fiesta concentrada en tres días: viernes, sábado y domingo.

Muchos de los jugadores que han marcado el devenir de la Liga también dejaron su sello en un evento que comenzó siendo un partido, el de las Estrellas, y que con el paso de los años se ha convertido en un auténtico fenómeno mundial que atrae la atención y miradas de todo el planeta.

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Para recordar y celebrar su legado, hemos elegido puntos concretos de las apariciones en el All-Star de cuatro nombres sin los que no se podría entender la NBA: Larry Bird, Magic Johnson, Michael Jordan y Kobe Bryant. Y como la NBA se ha convertido en una Liga global, qué mejor momento que quedarnos con un salto. Protagonizado una noche de febrero de 2015 en La Meca del deporte mundial. En el Madison Square de Nueva York. La Capital del Mundo. Sus protagonistas les sonarán. Dos hermanos. Pau y Marc Gasol.

Larry Legend: el dedo al cielo de Bird

Hasta la década de los 80 el All-Star era el All-Star Game. No fue hasta 1984 cuando se incorporaron los mates. El concurso de triples tardaría un par de años más. Se estrenó en 1986, resultando ganador Larry Bird. No podía ser otro. Todo en un momento en el que la eterna y vieja rivalidad Lakers-Celtics rescató a la NBA de las tinieblas de la década de los 70. Seguramente la NBA no sería la mejor Liga del plantea de no ser por ese antagonismo cultural, social y deportivo que representaban Magic Johnson y el propio Larry. De enemigos irreconciliables a amigos. Dos símbolos, dos mitos.

La mecánica de Bird no era la más ortodoxa (lanzaba el balón sin apenas despagar los pies del suelo, escorando ligeramente el balón desde la derecha de su cabeza). Pero su acierto era infalible. Uno de los mejores tiradores de todos los tiempos cuya llegada a la NBA a finales de los 70 coincidió con la instauración en la Liga del tiro de tres puntos. En aquel momento, una rara avis. Qué hubiese sido del '33' de Boston de haber jugar en el baloncesto moderno, donde el triple se ha convertido en uno de los recursos principales de cualquier equipo con aspiraciones.

Para hacernos una idea, recordar que Bird, el Paleto de French Lick, disputó los tres primeros concursos de triples (además del de 1990) y resultó vencedor en todos ellos. El último lo logró en Chicago, en un All-Star inolvidable en el que Michael Jordan y Dominique Wilkins protagonizaron también uno de los mejores recursos de mates que se recuerdan.

Pero quedémonos en el de triples. Un cartel en el que, además de Larry, también se encontraban su compañero en los Celtics Danny Ainge, Craig Hodges (posteriormente se convertiría en el otro jugador de la historia en conseguir tres títulos en el torneo), Trent Tucker, Mark Price, Detlef Schrempf, Byron Scott y Dale Ellis.

La final la disputaron Ellis, alero de los SuperSonics, y Bird. El primero completó su actuación en la ronda decisiva con 15 puntos. Todo estaba en manos de Larry. Pero el alero de los Celtics llegó al último carro sin hacer los deberes con 13 puntos. Además, añadió suspense errando los dos primeros tiros. No falló en el tercero, cuarto y quinto, el del balón tricolor. Acierto que deshacía el empate y le daba su tercer título. Un lanzamiento para la historia por el gesto que realizó antes de que el balón pasase por el aro.

Cuenta la leyenda que un buen tirador sabe nada más que la pelota sale de sus manos si el tiro va dentro o no. Así fue en el caso de Bird. Con el cubre de calentamiento puesto, levantó el dedo índice de la mano derecha mientras el balón volaba. Al mismo tiempo él abandonaba la esquina en señal de victoria. Conocedor antes que nadie que volvía a ser campeón. Larry Legend.

El inolvidable regreso de Magic Johnson

Durante las pruebas físicas antes del inicio de la temporada 1991-92, Magic Johnson descubrió era portador del virus de la inmunodeficiencia adquirida. Tenía sida. VIH. Tres siglas que por aquel entonces no estaban socialmente aceptadas y, peor aún, eran sinónimo de una muerte inmediata. Leyendas como Freddy Mercury se fueron prematuramente por culpa de esta plaga. Pero no iba a ser el caso de Magic Johnson y su sempiterna sonrisa. El actual presidente de unos Lakers a los que ahora busca reencontrar desde los despachos con el glorioso pasado a los que él condujo en las canchas.

El 7 de noviembre de 1991 el base hizo pública que era portador del VIH. Pasó a recibir tratamiento médico y a no jugar más. Su objetivo pasó a convertirse en hacer todo lo posible para "combatir este mortal problema". Pero los seguidores de la NBA no le olvidaron y le eligieron para ser titular en el All-Star Game de Orlando en 1992. A pesar del recelo de varios jugadores, con Karl Malone a la cabeza, a compartir cancha con Magic; la NBA entendió esta situación como una oportunidad para lanzar un mensaje al mundo. David Stern consultó con prestigiosos médicos para asegurarse que no había riesgo alguno de contagio por parte del resto de jugadores y autorizó el regreso de Magic. Una decisión que contribuyó enormemente a frenar los prejuicios en torno al sida.

Por si fuera poco, su regreso fue de color de rosas. Uno de esos cuentos con mucha moraleja y final feliz. El Oeste ganó de paliza (113-153) con Magic Johnson llevándose el MVP por su rendimiento sobre el parque pese a llevar meses retirado. 25 puntos, 9 asistencias y 5 asistencias en 29 minutos. Eso y una secuencia para el recuerdo con su amigo, enemigo y de nuevo amigo Isiah Thomas y Michael Jordan como rivales en los últimos segundos de un encuentro que concluyó con un triple sobe la bocina en las mismas barbas de Isiah. Todos los jugadores acudieron corriendo a felicitarle y abrazarle sobre el parqué. El mensaje más poderoso meses antes de acudir con Barcelona a los Juegos Olímpicos como miembro del Dream Team.

"Fue el final perfecto para la historia. Nunca olvidaré todos esos choques de manos y abrazos. Las palabras dicen mucho, pero los abrazos son los que ayudan a seguir", admitiría Magic Johnson. La sonrisa de la NBA.

La estelar despedida de Michael Jordan

Probablemente no hayamos visto ni disfrutemos de un gen competitivo similar al de Michael Jeffrey Jordan. El mismo que ahora ejerce de anfitrión en Charlotte por su rol como propietario de los Hornets. Franquicia afincada en un estado (North Carolina) que le vio crecer, dar los primeros pasos de una carrera sinigual.

Decir Jordan es decir seis anillos en otras tantas Finales. Es hablar de la expresividad y plasticidad más pura. De una carrera formidable repleta de episodios épicos dignos de la mejor película. Un taquillazo en sí mismo con algún que otro dramático. Eso fue lo que ocurrió en el Phillips Arena de Atlanta hace justo 16 años. Iba a bordar su despedida a la cita con las estrellas. Un tiro ganador que ponía el broche a un guion perfecto. Pero como ser humano (o, mejor dicho, sus compañeros), hay errores que lo echan todo a perder. Quién sabe. Quizá un final más realista sea mejor.

El 9 de febrero de 2003, el debut de Yao Ming en el All-Star Game (y como titular) quedó eclipsado por una impecable Mariah Carey. Con un ceñido vestido decorado para la ocasión con el '23' de los Wizards, la última camiseta de Air, la NBA quiso que fuera la intérprete la que diese el adiós definitivo a casi dos décadas en las que le dio tiempo a retirarse dos veces y regresar otras tantas.

Carey le dedicó el tema Hero al héroe de todos. De las generaciones pasadas, presentes y futuras. La mística del Jordan jugador permanece impasible al paso del tiempo. Una interpretación que dejó sin aliento al propio Michael. "Ahora puedo irme a casa y sentirme en paz con el baloncesto. Muchas gracias", alcanzó a decir micrófono en mano ante el resto de machos alfa de la NBA en aquel entonces.

En la que estaba predestinada a ser la última posesión del Este, ya en la prórroga y con el marcador empatado, el balón tenía que jugárselo Su Majestad. No defraudó. Esquinado, superó la notable defensa de Shawn Marion con una estética suspensión hacia atrás (fade away) que perforó la red. Faltaban tres segundos con un 138-136 en el marcador.

Olía a tiro ganador de Jordan, pero Jermaine O'Neal arroyó a Kobe Bryant. Calló en la finta. Falta y tres tiros libres para el por entonces '8' de los Lakers. Acertó a embocar dos, mandando el All-Star Game por primera y única vez a un segundo tiempo extra que Jordan no pudo evitar ya en postrero intento.

El Oeste certificó el triunfo (145-155) en los cinco últimos minutos. Kevin Garnett se llevó el MVP y Jordan concluyó con 20 puntos (9/27 en tiros de campo), 5 rebotes y 2 robos en su cuenta. Y sin final soñado en su decimotercer All-Star Game de su carrera. 14 nominaciones obtuvo en sus 14 temporadas completas en la NBA. Se perdió a la de 1986 por lesión y su primer retorno en marzo de 1995 se produjo ya después de la celebración del Partido de las Estrellas. Territorio Michael Jordan.

El abucheado Kobe tomó el relevo un año antes en su Philadelphia natal

Rompemos el hilo temporal regresando al pasado, pero todo tiene su explicación. Cuarto all-star de Kobe Bryant. Segundo en el que compartió parqué con Michael Jordan tras el de 1998. Pero primero en el que el cambio generacional en la NBA era plausible. Jordan acaba de regresar por última vez a la Liga en ese mismo curso 2001-2002. Temporada a la que el joven Kobe llegó ya asentado como la nueva superestrella del momento con dos anillos en la espalda y discutiendo cada vez más el liderazgo de Shaquille O'Neal en los Lakers.

En 10 de febrero de 2002 se adueñó del All-Star en el inapelable triunfo del Oeste ante el Este por 120-135. La Mamba Negra anotó 31 puntos (12/25 en tiros), 5 rebotes y 5 asistencias en 30 minutos de acción. El primer jugador desde Jordan en el 93 en llegar a los 30 puntos en un All-Star Game. Bonita manera de cerrar el círculo y coger un relevo que se acabaría produciendo definitivamente en Atlanta un año después.

Son muchas las actuaciones sobresalientes de Kobe en un Partido de las Estrellas para que el fue seleccionado en 18 ocasiones. Sólo Kareem, con 19, le supera. Aún resulta reciente su despedida en Toronto 2016. Un jugador que se despidió con cuatro MVP's en esta cita. El que más en la historia junto a Bob Pettit- Ni mejor ni peor, pero baloncesto en blanco y negro.

El primer galardón lo logró en aquel 2002. En Philadelphia. Su Philadelphia natal. Allí fue donde decidió establecerse su padre, Joe Bryant, cuando concluyó su carrera. Y desde allí Kobe llegó a la NBA en el Draft 1996 directamente desde el instituto Lower Merion. Todo perfecto, de no ser por los abucheos que recibió antes, durante y después por parte del público local. "Estoy contento por ganar el MVP en Philadelphia. Los abucheos me han dolido, pero no van a arruinar este día", comentó al respecto. Quizá, los 19.581 fans que se dieron cita en el First Union Center tuviesen aún muy presente la derrota de los Sixers en las Finales 2001 a manos de los Lakers.

El salto de Pau y Marc en el Madison

Un momento que simboliza la edad de oro del deporte español en la NBA. Un viaje que arrancó en los 80 con Fernando Martín, el pionero. Y que por tres lustros se mantuvo postergado hasta que un joven e irreverente Pau Gasol llegó a la Liga en 2001. De quimera inalcanzable a bendita costumbre. Raül López, José Manuel Calderón, Jorge Garbajosa Rudy Fernández… El desembarco de españoles en la mejor Liga del planeta se fue convirtiendo en norma cuando no hace no tanto podían tacharte por loco al imaginar algo así.

Hoy en día son ocho los internacionales españoles jugando en Estados Unidos y Toronto al máximo nivel. Pero ninguno ha alcanzado las cotas de un Pau que se ha convertido en uno de los mejores extranjeros de siempre. Una lista en la que seguramente acabemos incluyendo a Marc Gasol. Cuando aún era jugador de la ACB, fue el mediano quien le abrió las puertas de los Lakers al mayor en aquel traspaso que cambió para siempre la historia de la franquicia angelina y del baloncesto español.

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Una etapa inolvidable formando sociedad con Kobe Bryant. Al mismo tiempo, Marc fue creciendo y desarrollándose en la Liga. Ambos pisaron el All-Star Game, pero nunca coincidieron. Hasta que la marcha de Pau Gasol a Chicago en el verano de 2014 lo posibilitó todo. Con Pau en el Este como jugador referencia de los míticos Bulls, el comienzo del invierno 2014-2015 resultó español. Cada vez que salía una de la actualización de las votaciones la ola de ilusión, orgullo y asombro en España se hacía más grande. Ya no solo por la posibilidad de ver a Pau como titular, sino también a su hermano Marc. En un Oeste siempre hipercompetitivo, la versión del Grit&Grind en esplendor de los Grizzlies hice posible lo impensable.

15 de febrero de 2015. Nueva York. Madison Square Garden. Centro de uno de los escenarios más míticos del deporte universal. Pau y Marc compitiendo en el salto inicial de un Partido de las Estrellas. Los segundos hermanos en coincidir en este encuentro de la historia. Los primeros en hacerlo como titulares. El mayor, Pau, ganó la primera posición para el Este. Pero el resultado fue lo de menos. Lo que recordaremos siempre es esa imagen con los Gasol acaparando todas las miradas al unísono de la NBA. Un momento para la historia.

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