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La imposible historia de España en el Mundial de baloncesto 2006, ¿algo irrepetible?

España 2006 Mundial
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Los segundos se escapaban como agua entre las manos y las lágrimas de los allí presentes comenzaban a brotar. Menos de 48 horas entre el llanto de dolor y rabia de Pau Gasol en los instantes finales ante Argentina a la más pura emoción y alegría frente a una irreconocible Grecia. Con un par de tiros libres que lanzar y 10 segundos restantes por jugar, las cámaras enfocaban a Pau y Marc que se fundían en un abrazo único, como tomando conciencia de lo que habían alcanzado en apenas 15 días. De la tierra al cielo de Saitama. De perder a su máxima estrella a dejar en menos de 50 puntos a los verdugos de los NBA norteamericanos. España era campeona del mundo.

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Han pasado trece años desde aquel instante en el que los Júniors de oro eran aún más de oro. El comienzo de una historia de éxitos que por momentos pensamos que no tenía fin. Se iniciaba un periodo continuado de medallas y triunfos, en donde el fracaso dolía más y todo lo que no fuese ganar se sentía como una derrota.

Pero aquellos instantes de alegría desatada, de emociones sin freno y cierta incredulidad, colocaron en el lugar que merecían a todo un baloncesto y a un grupo de jugadores que merecían el reconocimiento que por diferentes razones se les había privado.

Un 3 de septiembre del año 2006, España alcanzaba su cima baloncestística hasta el momento. Un hito sin precedentes y que supuso el inicio de una era de éxitos y victorias memorables. 13 años más tarde, la selección española buscará repetir el hito de colgarse el oro el domingo a partir de las 14:00 en DAZN y Cuatro.

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El camino hacia el éxito

El torneo que estaba realizando el conjunto entrenado por Pepu Hernández parecía no tener rival. Una fase de grupos impecable y sin fallos les catapultaba como los primeros del grupo, pero antes tendrían que superar unos durísimos octavos de final ante Serbia y Montenegro, los campeones del Mundial de 2002.

La empresa no parecía, a priori, para nada sencilla pues los balcánicos llegaban tras clasificarse in extremis en el grupo de la muerte y Rakocevic estaba en su mejor momento. Sin embargo, un inicio trepidante del joven Rudy Fernández, acompañado de Pau Gasol dejaron encaminado el encuentro en el primer tiempo, a pesar de que los ex-yugoslavos reaccionaron rápido por medio de Milicic.

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Los siguientes en cruzar sus destinos con España sería la siempre correosa selección lituana que sufrió de lo lindo para superar a Italia en octavos en un final de infarto. De los hermanos Lavrinovic al joven Linas Kleiza, los bálticos amenazaban con poner fin al sueño de la selección. En los minutos previos la tensión era enorme y todo podía ocurrir, pues no hubiera sido la primera vez en la que los lituanos les arrebataban sus ilusiones, después de ser apeados en la final del Eurobasket de 2003.

Pero la mejor dupla que el baloncesto patrio ha conocido tenía algo que decir y Pau Gasol y Juan Carlos Navarro se echaron el equipo a la espalda y ametrallaron a los lituanos con 25 y 22 puntos respectivamente en una contundente victoria por 22 puntos de diferencia. Las medallas se ponían a tiro de piedra, pero el siguiente rival era uno de los cocos, el campeón olímpico y "archienemigo" oficioso: Argentina.

Sonrisas y lágrimas

Un España - Argentina en 2006 no era un partido sin más, era una batalla en plenas condiciones, dentro de los límites que tres colegiados pueden llegar a permitir en un rectángulo con dos canastas.

La primera vez que ambos conjuntos se habían visto las caras fue en un amistoso en Singapur, donde los argentinos presentaron una firme oposición y se constató la rivalidad entre ambos equipos. Las chispas en ese encuentro saltaron entre Luis Scola y Felipe Reyes llegando a encararse rumbo a vestuarios porque el pívot español había recibido un duro golpe en la espalda que acabó por lastrarle todo el campeonato.

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Esa fue la mecha que prendió en un partido que acabaría siendo inolvidable. El 1 de septiembre de 2006, Argentina y España se enfrentaban en Saitama con el reto de hacerse con un billete a la final, un partido en el que no estaría Estados Unidos que había sido vencida por los irreverentes griegos de manera inexplicable. La ventana de oportunidad que se abría ante ambos países era gigantesca y todo podía ocurrir.

La Generación Dorada argentina contaba con algunos de los mejores jugadores de todo el torneo, desde Ginóbili a Oberto pasando por Nocioni o Delfino. Todos eran sospechosos de poder causar el caos en el momento dado. Pau Gasol llegaba en su mejor momento y junto a él un sólido grupo que se cimentaba en torno al gigante de Sant Boi de Llobregat.

El partido transcurrió en un golpe tras golpe de los dos equipos, cuarto a cuarto cada selección sacaba partido de sus fortalezas al máximo, llegando a poner al otro contra las cuerdas gracias a parciales tremendamente competidos. El momento crítico de la semifinal sucedió en los últimos dos minutos de partido, cuando Pau Gasol cayó lesionado tras una falta de la selección argentina, las esperanzas de la final parecían disiparse con la baja del mejor jugador español. Gasol decía adiós en ese momento al torneo y a parte de su temporada NBA para el 2007.

Se iniciaban así los dos minutos más agónicos y épicos que servidor recuerda. Los argentinos dieron el resto y entre Scola y Ginóbili dejaron el encuentro en un pañuelo. Calderón dejaba el partido con 1 arriba para España y balón para los latinoamericanos. En una rocambolesca jugada España no consiguió hacer falta para tener la última posesión y Nocioni quedó liberado en la esquina tras una mala ayuda defensiva e inexplicablemente erró el lanzamiento. Rudy Fernández capturó el rebote y la victoria se tiñó de rojo.

El oro de Japón

Si el camino hasta aquí ya había sido una proeza, la final parecía una quimera. España se medía a la mejor selección europea del momento sin su mejor jugador y a la postre MVP del torneo. Frente a una Grecia que tenía a Fotsis, Papaloukas y Kakiouzis en el mejor momento de su carrera. Nada ni nadie podían presagiar la demostración de compañerismo y moral que los españoles llevaron a cabo en aquella tarde en el área metropolitana de Tokio.

Con defensa y sin bajar los brazos en ningún momento, los de Pepu Hernández llevaron a cabo una historia de cuento. Solventaron el problema de Pau colocando a su hermano Marc en la ecuación y realizando este un trabajo defensivo sobre Schortsanitis y Papadopoulos que les dejó completamente neutralizados. Un Marc que había aparecido en aquella selección gracias al voto de confianza del propio Pepu tras consejo de su hermano. Su ayuda y empuje en la fase de grupos y en la final fueron lo que le catapultaron a una carrera plagada de éxitos.

La final y el posterior oro tuvieron muchísimo que ver con el trabajo de Navarro y Calderón. El primero por sus 20 puntos y 4 de 9 en triples que solventaron los problemas de anotación del primer tiempo y mantuvieron un nivel ofensivo que dejó a España con el Mundial en el bolsillo. El segundo por su capacidad de recuperación tras una mala semifinal en la que Sergio Rodríguez dio un paso adelante. El extremeño controló el encuentro a placer y mantuvo siempre el ritmo de juego, dejando a Papaloukas y Spanoulis en 10 y 4 puntos respectivamente.

La selección española pasó por la final como un avión y desde el segundo cuarto no tuvo rival en pista, dejando a los griegos en 47 puntos, la menor en una final del Mundial de baloncesto hasta la fecha. Los españoles se coronaban, alcanzando la mayor cima del baloncesto español desde la plata de los Juegos Olímpicos de 1984 ante Estados Unidos. La primera medalla de oro en un torneo internacional del país y el inicio de una època histórica.

Así fue el trayecto al oro

Fase de grupos

Octavos de final

Cuartos de final

Semifinales

Final

La plantilla

Jugador Edad Puesto
Pau Gasol 26

Ala-Pívot

Rudy Fernández 21 Escolta
Carlos Cabezas 25 Base
Juan Carlos Navarro 26 Escolta
José Manuel Calderón 24 Base
Felipe Reyes 26 Pívot
Carlos Jiménez 30 Alero
Sergio Rodríguez 20 Base
Berni Rodríguez 26 Alero
Marc Gasol 21 Pívot
Álex Mumbrú 27

Ala-Pívot

Jorge Garbajosa 28 Ala-Pívot

Las opiniones aquí expresadas no reflejan necesariamente aquellas de la NBA o sus organizaciones.

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