NBA

Sucedió en Italia: la historia del primer partido NBA retransmitido en Europa

El telón de acero que separó las dos formas de comprender el mundo que se dieron en la segunda mitad del siglo XXI no fueron las únicas barreras que marcaron el desarrollo del deporte en esa centuria. Una menos visible y tangible regió las relaciones entre Estados Unidos y el resto del mundo desde el surgimiento de la NBA como un fenómeno extendido en el país norteamericano: la cláusula amateur. Esta norma impedía a todos aquellos jugadores que firmasen un contrato con una liga profesional, es decir, la NBA, de poder participar en las selecciones nacionales así como siendo reconocidos como extracomunitarios en sus ligas domésticas. Una manera de preservar de algún modo la esencia del deporte como algo ajeno a la cuestión económica y todo lo que conllevaba, aunque en la práctica pudiese no ser tal.

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De este modo, NBA y FIBA operarían y se desarrollaron de manera completamente diferente, siguiendo líneas ascendentes y divergentes que desde el nacimiento de la primera a finales de la década de 1940 se mantendrían alejadas la una de la otra hasta el fin de la norma en 1989.

Como consecuencia del levantamiento de ese velo, el baloncesto europeo en concreto acostumbró a mirar a la potencia baloncestística por antonomasia desde la distancia y aprendiendo de esa cultura a través de pequeños y tímidos contactos de colonos dispuestos a hacer las Américas, siendo más cercanos al mundo universitario que al de la NBA por esa condición amateur precisamente. De hecho, en el caso de España, en las diferentes noticias y crónicas de la época el término utilizado para referirse a la propia NBA no serían sus siglas sino el apelativo "baloncesto profesional". Una manera de disociar entre aquel que era ciertamente tangible durante cada fin de semana con las competiciones domésticas del otro que sucedía al otro lado del charco.

La interacción de Europa con la NBA llegados a la década de 1970 había sido más bien escasa, con los viajes esporádicos que realizaron pioneros como el entrenador vitoriano Xabier Añua, el periodista Ramón Trecet o el periodista italiano Giorgio Gandolfi, entre otros, los cuales pudieron ver y conocer de primera mano aquello de lo que todos hablaban y nadie había visto. No obstante, a partir de 1978 algo comenzó a cambiar cuando gracias a los contactos entre los Washington Bullets y el Estado de Israel se organizó una exhibición para septiembre de ese mismo año, donde se enfrentarían Maccabi de Tel-Aviv (campeón de Europa en 1977) con el de la NBA. En otras palabras, los mejores de cada mundo. Aquel choque quedó sepultado por el tiempo como el primer partido de un conjunto de la liga estadounidense contra otro fuera de sus fronteras, una exhibición con victoria israelí gracias a su defensa zonal.

Más allá de las interacciones puras con el juego, la difusión mediática de la liga en Europa se había reducido a pequeñas píldoras televisivas sin mucho recorrido por cómo funcionaba en aquella época la "pequeña pantalla". En el caso de España las noticias de aquella liga profesional se habían reducido a un NO-DO de enero de 1970 donde se mostraban imágenes de las Finales de 1963 ante Los Angeles Lakers así como de fragmentos de algún All-Star Game más adelante.

Caso similar al de Italia donde la presencia de la NBA en la prensa se reducía a especiales muy contados de Giganti del Basket y Superbasket, todo ello pese a que la importancia del baloncesto en el país había ido en aumento gracias a la rivalidad Varese-Milano que había nutrido la competición doméstica. Los más afortunados (y cercanos a la frontera con Suiza) habían podido disfrutar de un Boston Celtics contra Cincinnati Royals de 1968, del cual se guarda una copia en la Biblioteca Americana di Milano del USIS (United States Information Service). Por otro lado, como sucedió en España, las bases militares estadounidenses sirvieron como punto de unión e intercambio cultural entre los locales y foráneos con las posibilidades que ofrecía la señal radiofónica americana, por la cual en algunas ocasiones se radiaban encuentros de la NBA, reforzando aún más la característica inalcanzable de la liga, de la cual todo el mundo había oído hablar y nadie había visto nada en absoluto.

De aquellas interacciones antes mencionadas sucedió un hecho clave en la expansión del fenómeno de la NBA en el país transalpino. De la mano de Guido Bagatta, periodista y corresponsal italiano, llegaron en 1980 tres bobinas con highlights de tres encuentros diferentes, a cada cual más dispar. Una con las mejores imágenes del All-Star Game de 1979 celebrado en Detroit, otra del Game 2 de las Finales entre Washington Bullets y Seattle Supersonics y en último lugar un resumen de la Final universitaria entre Louisville y UCLA. Con semejante tesoro en su poder, Bagatta decidió recorrer el país entero con el Fiat 500 de su madre con la intención de celebrar proyecciones en los cines de aquellas ciudades con más presencia baloncestística como fueron Padua, Cagliari, Vigevano, Milán, Varese, Cantú o Bolonia, a la que acudieron alrededor de 200 personas.

"Recuerdo en particular la proyección en Pesaro, en el cine Rossini", contó Bagatta en 2016. "Había tanta gente que los que se quedaron fuera terminaron por romper las ventanas del teatro. El dueño nos pidió organizar una segunda velada al día siguiente, para satisfacer las peticiones de todos. El billete costaba mil liras, cada sala estaba llena. Conté algunas anécdotas antes del comienzo y luego, mientras las imágenes se mostraban con el audio original, hacía una especie de comentario en vivo directamente desde el escenario. Recuerdo a la gente aplaudiendo, gritando, participando. Esa NBA era como el monstruo del Lago Ness; habíamos oído hablar de él, pero nadie lo había visto nunca".

Incluso Larry Fleisher, director de la NBPA en aquella época, realizó un partido de exhibición con jugadores como Paul Westphal y Bob Lanier en Italia que ayudaron aún más a la difusión de la NBA en el país, algo que el brillante agente también realizó en otros países como China.

Este particular tour por el norte de Italia fue el caldo de cultivo para la siguiente fase que viviría el deporte profesional en Europa con la explosión de las emisiones deportivas en la pequeña pantalla y que llevarían a este a un estadio nunca antes conocido, pasando de práctica semiprofesional a un negocio funcionando a pleno rendimiento.

En 1981 la NBA se encontraba en un delicado momento en lo económico. A la batalla judicial por la absorción de los cuatro equipos procedentes de la ABA así como el acuerdo con la Asociación de jugadores para el levantamiento de la cláusula de reserva se le unía una exposición mediática no siempre positiva. Esto venía potenciado por un contrato televisivo con la CBS cuyos resultados no habían traído consigo un beneficio directo, siendo tristemente célebres los últimos años de la década de los 70 e inicios de los 80 por la difusión de partidos en diferido, conocida esta època como el tape-delayed, la cual incluía no solo encuentros de fase regular sino también de las series Finales por el anillo.

Aquí aparece la figura de David Stern, a la postre Comisionado de la liga, que en ese momento era el principal responsable de los asuntos televisivos, ejerciendo funciones de relaciones públicas, negociadoras con la cadena o bien relativas al contenido mostrado. Stern, que había entrado a formar parte de la liga en 1978 como Asesor General, desempeñaría un papel clave en el desembarco de la NBA en Europa.

Gracias a los diferentes viajes de Gandolfi a Estados Unidos, este entró en contacto con diferentes ejecutivos de la CBS con quienes creó una estrecha relación. Unas amistades que tiempo después le servirían en su propósito de traer el baloncesto profesional a su país. Tras diferentes conversaciones, la cadena estadounidense accedió a negociar por una cesión de esos derechos de retransmisión a un tercero. De este modo, Giorgio Gandolfi y Marco y Bruno Bogarelli partieron a Nueva York donde se entrevistarían con las tres entidades más importantes relativas a la NBA en aquel momento: Larry Fleisher (NBPA), los ejecutivos de la CBS y el mencionado David Stern.

En virtud del contrato firmado con la NBA, en ese momento la CBS pudo vender los encuentros que había retransmitido en los Estados Unidos a todo el mundo, una forma de darle salida a un contenido sin mucho recorrido en la televisión de entonces pero que en Europa el sentido de la inmediatez era menor. En este punto es donde entró en juego Stern y la NBA ya que según relató el difunto Comisionado. "Cuando la CBS comenzó a disminuir el número de partidos que retransmitía, perdía el derecho a vender los partidos que no se retransmitiese: es allí donde la NBA recupera la posesión de estos derechos televisivos y gestiona personalmente la venta", relataba Stern.

Un día, Bruno y su hermano Marco se citaron con Stern en la oficina de este con la intención de cerrar el acuerdo por el cual PIN (Prima Rete Indipendente) se encargaría de la difusión de los partidos.

- Nos interesaría comprar los derechos televisivos de la NBA para emitirla en Italia.

Expresó Bruno Bogarelli, productor y promotor de todo el proceso.

- Genial, estoy interesado en vendértelos. ¿Cuánto estás dispuesto a gastar?

Respondió Stern, siempre abierto a todo tipo de propuestas en positivo.

- Unos 5000 dólares por partido.

- Trato hecho.

En un abrir y cerrar de ojos la barrera internacional y el muro de acero que separaba el profesionalismo del resto del mundo quedó derribada.

"Así fue como la NBA dio su primer paso en la venta directa de sus derechos televisivos en el mundo e Italia se convirtió en el primer mercado internacional en comprarlos", señaló Stern en 2016. "No había ningún plan maestro en 1980: dimos un paso a la vez, tratando de aprovechar cualquier oportunidad que se presentara", contó Terry Lyons, vicepresidente de comunicaciones internacionales de la NBA en aquel momento.

Aquel acuerdo, en primera instancia sellado con la CBS, incluía un paquete de 35 partidos que PIN se encargaría de emitir como buenamente quisiera, poniendo en manos del legendario Dan Peterson los comentarios. No obstante, la quiebra de PIN abrirá paso a Canale 5, en poder de Silvio Berlusconi, el cual adquirió los derechos así como la hemeroteca gráfica que hizo posible la creación de programas y reportajes especiales que ayudaron a la promoción y difusión de la NBA en los años venideros.

Como resultado de esto, se decidió comenzar las retransmisiones a lo grande, eligiendo el mejor partido y escenario posible para presentar a la NBA en sociedad a ojos de Italia: un Boston Celtics contra Los Angeles Lakers. El día elegido fue el 31 de enero a las 18:30 de la tarde, en pugna directa con el calcio. Aquel encuentro disputado días antes (18 de enero) acabó por ser un duelo memorable y con emoción hasta el final donde la ausencia de Magic Johnson no restó igualdad al mismo, cayendo del lado verde por 98 a 96.

Un encuentro que llegaría a Italia en una maleta de la mano de un joven de 22 años llamado Andrea Bassani quien recorrería el trayecto Nueva York-Milán gracias a que su padre trabajaba para Trans World Airlines. Dos bobines que incluían el partido completo con la retransmisión in situ de Peterson. Pero el proceso no había terminado ya que era preciso transcodificación las cintas del formato americano NTSC al europeo PAL además de comprimir el encuentro a un formato televisivo más cercano al fútbol.

El resultado serían 90 minutos. Solo el juego, sin cortes, sin tiempos muertos, únicamente baloncesto. Y menudo baloncesto.

"Durante el partido supe que estábamos haciendo historia", dijo Peterson recientemente. "Recuerdo que estaba muy agradecido de que tuviéramos equipos y jugadores tan buenos, incluso si Magic estaba lesionado. Pero estábamos viendo a Kareem anotando skyhook, Larry Bird dando un clínic. Qué regalo le estábamos dando a la audiencia de la televisión italiana. Pudo haber sido el 31 de enero, pero creeme, la Navidad llegó tarde".

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"Fue una especie de Big Bang, una chispa", contó Ralph Rivera, Director General de NBA Europa y Medio Oriente a la Gazzetta. "No pudo haber sido más icónico: Lakers y Celtics, la rivalidad que durante 10 años mantuvo a los fans pegados a la pantalla. Ese partido, ese aterrizaje en la televisión no estadounidense, es una parte integral de este increíble viaje".

Pese a lo precario de todo el proceso negociador y del traslado del metraje aquella primera retransmisión de un partido de la NBA en Europa supondría un antes y un después, un hito en el progresivo e imparable avance del baloncesto profesional a nivel mediático y de exposición que décadas después ha hecho posible que se firmen estas líneas en un medio bajo el sello de la propia liga en castellano. Una competición y una marca con vocación global cuyos esfuerzos por exportar al resto del mundo su producto y compartir lo que sucedía entre esas cuatro líneas no ha cesado desde aquel remoto enero de 1981.

"Italia, en ese momento, era el mercado clave, el país donde el baloncesto estaba más avanzado, la capital del baloncesto europeo. Otros tiempos. Buenos tiempos", resumió David Stern.

Las opiniones aquí expresadas no reflejan necesariamente aquellas de la NBA o sus organizaciones.

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