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Boston Celtics

Kemba Walker, la rápida adaptación a los Boston Celtics y el foco anotador

Cambiar de equipo conlleva un proceso de adaptación. Aprender ya no solo las nuevas rutinas y formas de trabajar, sino también a los compañeros, la ciudad, la forma de vivir... Y de momento parece que la adaptación de Kemba Walker a los Boston Celtics ha sido cosa de un par de días.

Kembita ya está anotando como siempre y haciéndolo mejor que nunca.

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Es cierto que su estreno fue decepcionante. Los Celtics visitaban Philadelphia, salieron con un -14 en el electrónico y Walker firmó 12 puntos, con 3 pérdidas y un 4 de 18 en tiro. Matisse Thybulle le hizo pasar una mala noche.

Su siguiente encuentro ya fue mejor con los verdes. Victoria en casa contra Toronto y 22 puntos, aunque con mejorable eficiencia (8 de 22 en tiro). Desde entonces Kemba se ha venido arriba y de qué manera. Su actuación contra los Raptors fue muy positiva, pero los tres siguientes duelos fueron un espectáculo.

32 puntos, 32 puntos y 33 puntos, series de 7 de 11 de 17, 7 de 19 y 8 de 19. Kemba ya carbura como el motor ofensivo total de los Celtics. Sin Kyrie Irving ni Terry Rozier, aunque con el trío de aleros que forman Jayson Tatum, Gordon Hayward y Jaylen Brown, Walker es el gran generador sobre balón del equipo. Y el mejor.

Boston mira al futuro con optimismo por lo que puedan llegar a ser los Jays, mientras que un Hayward lejos de su nivel All-Star se muestra eficiente y acertado. Pero a día de hoy es Kemba su mayor factor diferencial, algo muy evidente. Solo hace falta ver un partido de los verdes.

En el primer encuentro estuvo mal y perdieron; en el segundo jugó bien aunque falló y ganaron de +6; y los tres siguientes, en los que mejor ha estado, son en los que Boston ha jugado mejor. No es casualidad, es lo normal. Al igual que el hecho de que KW, Tatum, Jaylen y Gordon lideren al equipo en uso de balón, en ese orden.

Los Celtics abren la temporada con las dudas que se veían en verano y las certezas de una plantilla peleona, que encaja y tiene claras lagunas. Y es que sin Kemba se hunden, lo dice el ojo y lo dice la estadística.

Walker registra ya el mejor promedio anotador de su carrera. Podría ser curioso al considerar que sale de unos Charlotte Hornets donde estaba muy solo, pero es que ahora es más eficiente por estar mejor rodeado, caso similar al de Devin Booker

Estos 26,2 puntos por partido superan a los 25,6 de la pasada temporada. ¿Lo mejor? Lo está haciendo con un buen porcentaje en triples (37%, 40% si excluimos el primer partido), con la cifra más baja de su carrera de porcentaje de pérdidas y el mejor registro de true shooting (57,9%).

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Kemba sigue teniendo muchísimo balón, como debe ser. Solo tuvo un mayor uso en la inalcanzable 2018-2019, cuando las opciones de los Hornets pasaban casi de manera exclusiva por sus manos. Un 29,7% esta temporada, cifra aceptable para el jugador que es, pero es que se sitúa 12º en toques de balón por partido. Las piezas encajan y tiene sentido.

Así es Kemba el motor del ataque. La tendencia vista desde el primer y segundo encuentro es que Walker debe irse todos los días a, como mínimo, 10 triples intentados. En Boston tiene mejores tiros que en Charlotte y así su eficiencia se dispara. Además de tratarse de un jugador microondas: a Brad Stevens le interesa que el #8 se encienda lo más rápido posible.

Stevens le usa por y para anotar. Nada de dar asistencias, eso para otros. Los Celtics tienen un estilo de juego ofensivo generoso y Walker es la punta de lanza. Debe salir a matar y meter puntos. De hecho, nunca había promediado una cifra tan baja en asistencias (3,8) como en este inicio y las avanzadas lo corroboran.

Porcentaje de asistencias (% de asistencias que da determinado jugador sobre el total del equipo mientras está en pista)

  • 2011-2012: 30,2%
  • 2012-2013: 31,2%
  • 2013-2014: 29,7%
  • 2014-2015: 27,1%
  • 2015-2016: 25,7%
  • 2016-2017: 29,1%
  • 2017-2018: 27,4%
  • 2018-2019: 29,4%
  • 2019-2020: 18,8% (¡!)

Es decir, Kemba, a meter puntos. Debe ser la constante que bote, genere espacios para el resto y se marche cada noche a cerca de 30 puntos con 10 triples intentados. Mientras completa su adaptación y consigue la regularidad que tanto necesita, es perfectamente sostenible que Walker mantenga un nivel ofensivo como el de los últimos cuatro partidos durante toda la temporada (29,8 puntos, 4,3 asistencias, 40% en triples).

Un dato para terminar. Cuando Kemba está en pista, el ataque de los verdes produce 113,2 puntos por cada 100 posesiones. Sin embargo, cuando el base se sienta, el equipo se queda en 89 puntos por 100. Para contextualizar, con Walker superarían al actual mejor ataque de la NBA (Dallas, 113,1) y sin él son bastante peores que el último (Orlando, 94,6).

Esta próxima madrugada, una ocasión ideal de endosar más puntos ante dos bases sin experiencia como Collin Sexton y Darius Garland, y la octava peor defensa de la competición como es Cleveland.

Las opiniones aquí expresadas no reflejan necesariamente aquellas de la NBA o sus organizaciones.

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