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Los Angeles Lakers

La noche en la que Kobe Bryant fue humano y Pau Gasol salvó a Los Angeles Lakers

La noche del 12 de abril de 2013 jamás será olvidada en la ciudad de Los Ángeles. La crudeza de la secuencia en la que el tendón de aquiles de Kobe Bryant se hizo añicos sobrecogió a jugadores y aficionados en un encuentro que fue el fiel reflejo de la temporada de los Lakers. A 98 minutos de que finalizase la fase regular el escolta caía sobre el parqué llevándose las manos a su pie izquierdo, su cuerpo había dicho basta, no así su mente que se negaba en rotundo a claudicar por todo lo que ello significaba.

El largo camino desde el patíbulo del tiro libre hasta el túnel de vestuarios significó un verdadero vía crucis para Bryant que dejaba al resto de sus compañeros solos con 183 segundos por disputarse y un marcador empatado a 103. Los Playoffs parecían alejarse para los de Mike D'Antoni que tras una temporada llena de infortunios y desavenencias el premio final de la post-temporada parecía quedarse muy lejos.

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Fue entonces cuando tanto Pau Gasol como Dwight Howard unieron fuerzas para ahondar en la principal carencia de sus contrincantes, Golden State Warriors: el juego interior. La dificultad de los de Mark Jackson para detener la conexión de ambos grandes combinando el high-low con la distribución hacia las esquinas fue manifiesta especialmente en la recta final del choque con todo de cara para los de la bahía.

El 80º partido de regular season de los Lakers de 2013 cambiaría todo para siempre. Bryant jamás volvería a ser el mismo, la rapidez con la que se introducía entre los huecos que la defensa rival dejaba libres se reduciría ostensiblemente, el proyecto ganador nacido en 2008 llegaría a su fin con la salida de Howard meses después y los aficionados verían por última vez a su equipo disputar un encuentro de Playoffs hasta la fecha.

Fundido a negro

Las dos decepciones seguidas en 2011 y 2012 condujeron a la gerencia de los Lakers a contruir en tiempo récord un intento de proyecto faraónico que unió a Bryant y Gasol con Steve Nash y Dwight Howard. Sin embargo y pese a las esperanzas de muchos la apuesta no pudo salir peor. El juego estaba cambiando a pasos acelerados, la nueva hornada de talento joven estaba empezando a conquistar la liga y el tiempo hizo mella en los principales arietes del equipo lo que se tradujo en 33 ausencias del pívot español y 32 del base canadiense.

La irregularidad desplegada durante toda la 2012-2013 derivó en una situación que ponía contra las cuerdas el futuro del proyecto pues restando 10 encuentros para la finalización de la temporada, los californianos estaban cerca de quedarse fuera de la lucha por el título por primera vez desde 2005.

Kobe Bryant como empedernido competidor no quería ver morir a aquello por lo que había luchado contra viento y marea durante sus últimos 8 años e inició un sprint inhumano que derivó en la lesión que acabaría poniendo fecha de caducidad a su carrera profesional. Durante los últimos 10 encuentros que disputaría ese año el jugador de los Lakers promediaría 43,5 minutos de media, lo que supone prácticamente el 90% del total, en una demostración exacerbada de un pírrico heroismo que confluyó en la rotura del tendón de aquiles de su pierna izquierda.

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Ese impulso motivado por el ahinco de Kobe por colocar a su equipo en la posición que creía merecer se tradujo en siete victorias con una media de 30 puntos, 7 asistencias, 1,2 robos y 6 rebotes que ayudaría a los Lakers a salvar los muebles en un año para el olvido.

Todo honor y toda gloria que el jugador de Lakers recibiría a posteriori tras la lesión sufrida a 3 minutos del final del partido ante Warriors no camuflaría el hecho de que el equipo fue incapaz de competir contra los San Antonio Spurs ya en post-temporada, siendo barridos 4-0 y perdiendo todos sus duelos por doble dígito.

"Hice un movimiento que he realizado un millón de veces y simplemente pasó", diría conteniendo las lágrimas Bryant al acabar el encuentro. "Trabajamos muy duro, nos colocamos en una posición donde podíamos controlar todo", lamentaba la estrella.

La lesión sufrida hace hoy siete años supuso un antes y un después en su carrera. Los movimientos de la Mamba Negra jamás serían iguales, mantendrían la elegancia que siempre le caracterizó pero todo su juego se vio impregnado por aquel revés. El tiro en suspensión que siempre marcó su repertorio vio reducido su impacto por la dificultad para cuadrarse y elevarse de igual modo. La reactividad de sus pies y absorción de impacto en la finalización cerca del aro quedó muy lejos de lo visto hasta ese momento y solo su persistencia a dejarse ganar por el irremediable paso del tiempo le permitirían disputar 107 partidos más en la NBA.

El paso adelante de Pau Gasol

Aquel duelo frente a los Warriors vio cómo Pau Gasol sacaba a relucir su versión más dominante. En los 37 minutos que estuvo en cancha el catalán fue capaz de hacer fluir el juego de los Lakers a través de sus manos con una actuación completísima como bien justificaron sus 26 puntos, 11 rebotes y 10 asistencias en el que fue el sexto triple-doble de su carrera.

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El sistema de Mike D'Antoni aprovechaba lo mejor del Pau Gasol pasador y sacaba a relucir su lectura del juego en el poste alto combinando lo aprendido tiempo atrás de Phil Jackson, pero los diferentes problemas físicos que experimentó durante todo el curso limitaron enormemente su aportación al equipo.

En concreto durante ese definitivo partido ante Golden State, Gasol encontró en Steve Blake un gran aliado para descongestionar el juego a media cancha que los angelinos por medio del pase desde el poste frente a las fintas y defensas dobles que los Warriors trataron de desplegar durante todo el duelo.

Especialmente decisivo sería el impacto de Pau una vez que Bryant abandonase el partido lesionado, asumiendo toda la responsabilidad en la creación de oportunidades para sus compañeros y dotando tanto a Howard como el mencionado Blake de opciones de canasta que se acabaron traduciendo en una victoria importantísima por 118 a 116.

Las opiniones aquí expresadas no reflejan necesariamente aquellas de la NBA o sus organizaciones.

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