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La evolución del mejor campus de baloncesto sin fines de lucro en Jamaica, con personal de la NBA

PMBL FTR
Mark Lindsay, árbitro de la NBA, hablando a los campistas.

"¿Cuál es el tema del día?", grita el entrenador Jake Kind a través de su megáfono a cientos de campistas parados sobre una cancha de baloncesto en una región rural al sudoeste de Jamaica.

"¡Comunicación!", responde al unísono el grupo de jóvenes entusiasmados, listos para comenzar a trabajar.

Así es como comenzaba cada mañana de la 7° edición anual del PMBL Treasure Beach Youth Basketball Camp, con Kind, co-fundador de este campus sin fines de lucro, animando al público con su ya patentada rutina de aplausos y baile después de ofrecer un valioso y nuevo mantra para llevar a lo largo de cada día.

Este campus de 5 días, que se lleva a cabo en el área de Sain Elizabeth en cada agosto, es gratis para los campistas y se sustenta principalmente a través de donaciones juntadas por los fundadores y entrenadores. La semana ofrece a cientos de jamaicanos de todas las edades (entre 4 y 20 años) una oportunidad de participar en un deporte que genera un interés tangible a lo largo del país, pero que carece de grandes oportunidades para su desarrollo.

Este tema en particular de "Comumicación" fue ofrecido por Mark Lindsay, un árbitro con 12 años en la NBA y con 4 partipaciones como entrenador/consejero del evento. La comunicación sería clave para todos los involucrados, con un público que llegó al récord de 1.068 campistas jamaicanos en este 2019. Hubo mucho para coordinar para los más de 50 "entrenadores" que donaron su tiempo y recursos para hacer una diferencia en la vida de algunos jóvenes.

"El campus trata de enseñar a los chicos cómo incorporar herramientos que aprendemos a través del baloncesto y trasladarlas para ser seres humanos exitosos fuera de la cancha", explicó Lindsay, árbitro NBA desde 2007 y líder del torneo de 10 equipos organizado en el último día del campus.

"Usamos el baloncesto para facilitar esa interacción y conexión humana", agregó.

Esa conexión humana fue evidente a lo largo de todo el campus, como para Elijah Henderson, un joven de 7 años y aspirante a jugador con un sólido manejo y una suave mecánica de lanzamiento desde larga distancia, cuyo entusiasmo desenfrenado y mirada y sonrisa brillante captaron la esencia de todos los que asistieron allí.

Elijah, que eligió a Stephen Curry como su jugador favorito, entregó uno de los momentos más emocionantes de la semana durante un drill de velocidad que era demasiado complicado para los chicos de 4 y 5 años. Después de ver a varios niños con dificultades para encontrar las líneas que debían tocar, Elijah se encargó de conducir a los chicos que estaban confundidos, gritando para animarlos hasta que completaran el ejercicio. Fue un ejemplo de liderazgo desinteresado, del cual estaría orgulloso hasta el propio Curry.

Say hi to Elijah! He's a camper and a big NBA fan. Check out the link in our bio for our NBA.com article about this year's camp! Do you agree with Elijah? Who are your favorite players? . . . . @stephencurry30 @kingjames @kyrieirving @kd35ground @klaythompson @dloading @nba @nbacares #nba #basketball #jamaica #love #fordakidsmon #onelove #youthbasketball #sportforsocialchange

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Cuando se le preguntó por la mayor fortaleza de su juego en la cancha, Elijah no dudó. "Hacer ganar al equipo".

Capturar esos momentos que van más allá del deporte es algo que impacta dentro de la misión principal de PBML. "Los chicos viven en una zona que está relativamente desatendida, creciendo sin tantos privilegios. Ese aprecio sincero por nosotros y por la vida en general hace que esto sea una situación de pura ganancia para los involucrados", definió Lindsay.

Comenzar desde abajo con grandes sueños

El campus fue fundado en 2013 por Kind, Ben Kay y James Schluchter de Philadelphia y Zack Schwartz de Charlotte -amigos que compartían el amor por el baloncesto y la ambición por ayudar a los más necesitados- .Se juntaron con Jason Henzell, dueño del Hotel Jake's, para aportar las instalaciones de Breds Treasure Beach Sports Park, pasando de boca en boca la situación a los lugareños. Desde allí, la noticia del campus se expandió de formar natural.

"Durante el sesión matutina del primer año teníamos 20 entrenadores y 35 chicos", contó Kind, también fundador de la Philadelphia Man's Basketball League, una liga competitiva y recreacional con base en Philly.

"Esos chicos fueron a sus casas y les dijeron a sus amigos: 'hay un grupo de entrenadores dándonos ropa, son entusiastas y se están divirtiendo'. Y 50 chicos regresaron esa misma tarde. Al final del primer año teníamos alrededor de 225 chicos. Y algunos de esos chicos son ahora entrenadores", agregó.

La compañía de desarrollo de equipación deportiva de Schwartz's, UCS, ayudó con el aporte de un enorme contenedor con aros portables, pelotas, ropa deportiva y demás equipación. Este año, la ropa tuvo como destacadas nuevas zapatillas de AND1 y camisetas repartidas para cada campista.

"Ves a los chicos y todavía están usando el mismo calzado que le dimos el año previo, y sus dedos parecen salir del calzado", contó Schwartz. "Es un regalo que los chicos de acá no tienen como sí pasa en Estados Unidos. A lo largo de estos 7 años hemos donado más de 5.000 pares de zapatillas", agregó.

La organización se encarga además de aportar transporte diario en buses y comida para los campistas. Este año se expandió al resto de la comunidad, aportando equipos de carpintería e instrumentos musicales para apoyar los programas de algunas escuelas locales. "No estamos simplemente haciendo un campus de baloncesto, sino que estamos haciendo un cambio social a través del deporte", resaltó.

Hasta los entrenadores que tienen una vida alrededor del baloncesto comparten esta mirada ambiciosa. Jared Ralsky, que actualmente está trabajando como scout de los Brooklyn Nets, apagó su radar para buscar talentos durante la semana para poder ayudar y divertirse con los campistas. Ralsky creó un vínculo con muchos chicos de Kingston, incluido Leka Reid, de 12 años y uno de los campistas más avanzados del evento, que fue transferido a un grupo de mayor edad.

Entre otros entrenadores que donaron su tiempo estuvieron Wendell Holland, ganador de Survivor, Ghost Island; Mike Hertz, productor musical que maneja al rapero Lil Dicky; y Amit Neuman, personalidad de TV.

El futuro del baloncesto de Jamaica

Hay algo para todos dentro del PMBL Treasure Beach Basketball Camp. Para muchos, es una oportunidad de simplemente estar activo, hacer amigos y divertirse de manera organizada fuera de la presión de la vida real. Es algo que no se tiene que tomar por arriba en una región en donde varios factores, como la locación y la economía, muchas veces impide que muchas personas disfruten lo que en otros lados se toma por sentado.

Pero para aquellos con un ojo mucho más serie por el juego, el PMBL representa una excelente y quizás rara oportunidad de afilar sus habilidades y aprender de un staff apasionado por el baloncesto que incluye jugadores, entrenadores y árbiros. En los últimos años, el Gobierno de Jamaica se involucró para ayudar en el subsidio de los traslados de algunos de estos jóvenes jugadores, incluyendo un gran contingente viajando hasta Kingston.

"Con los más chicos, realmente estamos enseñando los fundamentos madre", explica Kind. "Flexionar las rodillas, bajar la cola, espalda derecha y las palmas arriba", agregó.

Ben Kay, Director de Desarrollo de jugadores de baloncesto masculino en la Universidad de Rider, dirigió sesiones para el grupo más avanzado. "Coach Ben está llevando a los chicos más grandes a través de una práctica real de universidad, lo que eleva su juego para competir en un nivel más alto. Tuvimos a dos chicos que llegaron a la selección de Jamaica, algo de lo que estamos realmente orgullosos".

El torneo para culminar la semana, que consistía principalmente de jugadores más grandes que no estaban entre los 1.000 campistas, cuenta con equipos de todo el país.

Si bien no hay dudas que la organización sin fines de lucro tiene como prioridad el apoyo a la comunidad, el evidente talento que se pudo ver durante la semana hace difícil ignorar el potencial de Jamaica como fuente de recurso de baloncesto, siempre y cuando esté apoyado con fondos para el correcto enfoque y desarrollo.

El legado del baloncesto del país, sobre todo relacionado a la NBA, empieza y termina con Patrick Ewing, miembro del Salón de la Fama y leyenda de los Knicks, que jugó 17 temporadas estelares en la liga después de pasar su infancia en Kingston.

Rumeal Robinson, de Mandeville, tiene la segunda carrera más larga para un jugador de descendencia jamaicana, jugando para 6 equipos durante 6 temporadas y ayudando a la Universidad de Michigan en su campeonato de la NCAA en 1989. Jerome Jordan, Samardo Samuels y, recientemente, Omari Johnson, tuvieron un breve paso por la NBA en la última década.

Mientras crece el PMBL Treasure Beach Basketball Camp, el amor del país por el deporte debería crecer a su ritmo, junto con energía positiva.

"Uso la sigla de la NBA como "Never Be Average" (nunca estés o seas de la media), es mi forma de encarar la vida", resumió Lindsay. "Así que esto se trata de usar el baloncesto como un vehículo y catalizador para dar amor, inspirar esperanza y darle a los chicos una oportunidad de ver la mejor versión de ellos mismos", cerró.

Las opiniones aquí expresadas no reflejan necesariamente aquellas de la NBA o sus organizaciones.

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