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Detroit Pistons

La vuelta de Blake Griffin es la esperanza de los Detroit Pistons y el comienzo del rompecabezas que es su rotación

La NBA es la liga de las grandes estrellas. Por supuesto hay mucho más y se necesita más que un jugador de élite o dos para triunfar. Por descontado. Pero sí, es la competición en la que brillan los nombres propios. Y uno de los más llamativos de la década es sin duda alguna Blake Griffin.

La estrella de los Detroit Pistons tiene una historia fascinante, ya no solo durante su periplo como jugador profesional. Ahora es uno de los mejores jugadores y uno de los más mediáticos de Estados Unidos y, por fin, está de vuelta.

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Blake lleva desde pretemporada fuera, descansando. Unos problemas en los isquiotibiales de la rodilla izquierda le han dejado KO para los 10 primeros encuentros de la temporada. Un jugador que a sus 30 años se ha visto muy castigado por las lesiones, tanto que llegaron a cortar una progresión histórica cuando todavía vestía la elástica de los Clippers.

Ya anunciada su vuelta por Adrian Wojnarowski, de ESPN, Griffin jugará en la madrugada del martes contra los Minnesota Timberwolves. Toca poner el foco sobre Blake y los Pistons.

Lo primero, el contexto. Detroit marcha 4-6 en un inicio que algunas voces marcan como decepcionante, porque es cierto que podrían sumar un par de victorias más y superar el 50% sin un par de pérdidas, errores sencillos de evitar y fallos en tiros libres clave. Pero así es el baloncesto.

Por otro lado, sí, las sensaciones son encontradas, pero hay que tener en cuenta que el equipo estaba sin su mejor jugador (Blake Griffin), han perdido a su mejor jugador de banquillo y una de las referencias durante los últimos cuatro (Derrick Rose) y el base titular jugó partido y medio (Reggie Jackson). Se puede ver el vaso medio lleno o medio vacío.

¿Cómo es de importante Griffin para Detroit? Las palabras se quedan cortas. Blake fue uno de los 10 mejores jugadores de la pasada temporada en términos de importancia para su equipo, rendimiento y volumen de trabajo. De hecho, su nivel en la temporada 2018-2019 merece más atención, aunque el jugar en estos Pistons no es lo más atractivo en estos momentos

Griffin promedió 24,5 puntos, 7,5 rebotes y 5,4 asistencias con un 36% en triples (intentando 6 por partido) en un paso alucinante de su evolución. Era el base del equipo, el principal pasador y anotador, y estableció en su arsenal de recursos ofensivos el triple en step-back y tras bote. Un escándalo de curso. De sobresaliente.

Con un mínimo de 55 partidos jugados en Detroit la pasada temporada, Griffin ayudaba a los Pistons a registrar el segundo mejor ataque del equipo cuando él estaba en pista, con 109,8 puntos por cada 100 posesiones. Por el contrario, cuando se sentaba, el ataque se desplomaba a 102,9 puntos por cada 100, de nuevo la segunda cifra del equipo.

¿Por delante suyo? Andre Drummond. ¿Significa esto que Dre era mejor que Blake? No, por eso las estadísticas avanzadas deben ir siempre acompañadas de la lógica y del ojo, el mejor observador posible.

Hay muchas esperanzadas en lo que puedan realizar los Pistons con Griffin y Drummond juntos. Es una pareja que no ha terminado de cuajar pero que tampoco funciona mal. Se entienden y en ataque han mostrado flashes de auténtica destrucción. El plan de Dwane Casey es que Blake tenga la pelota y ejerza de facilitador, mientras que Andre se dedica a correr y finalizar.

Pocos hombres grandes de la NBA combinan el tamaño y la movilidad del pívot de los Pistons, por no decir ninguno. Esa es su baza a explotar.

El asunto para Casey es cómo encajar la rotación. Blake Griffin trae todo lo que necesita este equipo, bueno, casi todo. Un generador primario de juego que tiene una IQ elevadísima y un gran anotador a los tres niveles. Alrededor de piezas inteligentes en ataque como Luke Kennard deberíamos ver a un Griffin más pasador todavía. Que el juego de Detroit vaya a su alrededor.

Los problemas graves de Detroit llegan en defensa. Si bien están siendo un ataque promedio (alrededor de 108 puntos por 100 posesiones), la ausencia de sus referencias condiciona el rendimiento ofensivo. Sin embargo para la defensa existe poca justificación: es una de las 10 peores de la liga y el principal problema es que les meten muchos tiros. Es el quinto equipo que permite un mayor acierto al rival (54%).

¿Por qué jugador debería llegar la mejora atrás? Andre Drummond. Sabe que está en su año final de contrato y que en cada partido se juega los dólares del próximo verano. Y también sabe que es con su defensa por donde más billetes puede asegurarse. Otro problema de los Pistons es que no disponen de un buen número de especialistas en esta faceta y los que tienen no son de primer nivel.

Pueden y deben mejorar atrás si quieren competir, pero desde luego la entrada de Blake no viene a reforzar la defensa, sino que el objetivo es situar el ataque entre los 10 mejores de la NBA, al menos rondar el 10º puesto. También toca decirlo, el cambio Markieff Morris por Blake para el quinteto titular dará más consistencia defensiva a los Pistons.

Es el equipo que mejor porcentaje tiene desde el triple en este inicio de temporada (39,6%), el 5º que mejor acierto tiene (54%) y el 9º que más tiros libres saca. Todo esto es fundamental para un ataque y lo han conseguido sin Blake, Rose, ni Jackson. El margen para crecer en ataque es enorme. De eso no hay duda.

El asunto para Casey será cuadrar la rotación. El trabajo de un entrenador es en parte cuadrar a los jugadores para que en pista se ayuden los unos a los otros, tapen sus carencias y exploten sus mejores cualidades. Pero es que en el caso de Detroit parece que la rotación es un auténtico puzle.

Por ejemplo, caso de Bruce Brown, jugador que ha desesperado a más de un aficionado por sus limitaciones ofensivas. Es posiblemente el mejor perimetral defensivo del equipo, aunque carece de un tiro exterior de calidad y en ataque a veces peca de manazas. Eso sí, ante las lesiones de Rose y Jackson y el pobre rendimiento de Tm Frazier como base titular, Casey apostó por Brown y la apuesta funcionó de forma decente: 13,8 puntos, 6 asistencias y 1,8 pérdidas. Tiene mucho balón y eso se traduce en bajos porcentajes, porque no es un anotador.

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Ahora el trabajo de Casey será ir cuadrando a todas estas piezas. Luke Kennard, Tony Snell (buen rendimiento como complemento), Griffin y Dre son intocables a día de hoy en el cinco inicial. ¿Seguirá Brown? Pues tiene sentido. Así Casey tendría en pista a su mejor defensor exterior, a su mejor anotador perimetral y generador secundario para apoyar a Blake, más Snell (44% en triples) y Andre.

Los regresos de Rose y Reggie Jackson completarían una rotación potente en la que aparecen piezas interesantes y poco conocidas por el aficionado medio como Langston Galloway, Christian Wood o Sviatoslav Mykhailiuk. ¿El problema? Mantener a este equipo sano en el tiempo.

Ahí entran los famosos load management, término puesto en alza por Kawhi Leonard. Lo más probable es que antes de la temporada los Pistons ya tuviesen planificados descansos para Griffin y Rose, dos jugadores vitales y cuyo historial de lesiones es terrible. ¿Cambia ahora la perspectiva con los problemas iniciales del ex-Clipper? No lo sabemos, pero sin duda tendrán precaución con ellos, deben llegar a Playoffs (vimos lo que eran estos Pistons con un Blake tocado en la Primera Ronda contra Milwaukee).

Queda mucho por resolver en estos Pistons tan vintage y extraños. Una plantilla que despierta emociones encontradas por los jugadores que tienen. Disponen de piezas menos conocidas pero que cumplen e incluso tienen potencial, pero claro, hasta dónde puede llegar este equipo con todos los condicionantes que tienen.

Más allá de todo lo que queda por concretar y cuadrar (va a tener mucho trabajo Casey), Blake Griffin está de vuelta. Esto significa el regreso de un miembro del Tercer Mejor Quinteto de la pasada temporada, de la reaparición de uno de los miembros de la más pura élite de la NBA, y eso siempre gusta. Blake está de vuelta y lo hace en un duelo frente a Karl-Anthony Towns. Que suene la campana.

Las opiniones aquí expresadas no reflejan necesariamente aquellas de la NBA o sus organizaciones.

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