Charlotte Hornets

La explosión de LaMelo Ball para convertirse en All-Star y poner a Charlotte Hornets en el mapa

Sin apenas éxito, los años de Michael Jordan como propietario de los Charlotte Hornets tienen una clara nota negativa. El considerado como mejor jugador de todos los tiempos no ha sabido replicar en los despachos su gloria sobre las canchas. Sin embargo, un joven de 20 años es la gran esperanza de MJ para cambiar de forma definitiva el destino de los Hornets. Mediático y especial, LaMelo Ball Ball apunta su nombre entre los más brillantes de la liga.

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En marzo de 2010, Jordan se convirtió en propietario mayoritario de los entonces Charlotte Bobcats tras cuatro años como parte de su grupo de propietarios. Ya formaba parte de la directiva, pero desde el 2010 pasó a ser el verdadero jefe. Aquel anhelo que ya tuvo en sus últimos días de jugador con los Wizards se veía cumplido. Podría hacer y deshacer a su antojo, aunque esto no significase algo bueno.

Jordan se hizo con un equipo sin campeonatos, de escaso recorrido en la NBA (nacieron en 1988) y de incierto presente. Vivieron unos años dorados a mediados de la década de los 90, cuando Muggsy Bogues, Larry Johnson o Alonzo Mourning hacían las delicias del espectador. Era habitual que el Charlotte Coliseum liderase la NBA en asistencia, por mucho que sorprensa ese dato a los aficionados más jóvenes. Pero no quedaba nada de ese equipo cuando MJ tomó las riendas.

La marca de los Bobcats tenía poco prestigio entre el seguidor medio. Tampoco tenían figuras mediáticas que atrajesen al pabellón. Incluso las equipaciones de aquellas temporadas, con Raymond Felton, Gerald Wallace o Tyson Chandler como referencias, tampoco se hicieron un hueco en el imaginario colectivo por su atractivo. Y echando la vista al presente, los renovados Hornets tan solo han jugado Playoffs en tres ocasiones desde 2004, y en dos fueron barridos por 4-0.

Por cada Bogues, Johnson o Mourning de los 90, Jordan tomó pésimas decisiones en el Draft o contratando y despidiendo entrenadores. Los Cody Zeller, Michael Kidd-Gilchrist o Adam Morrison sí tienen cabida en el recuerdo de muchos aficionados, aunque no precisamente por motivos positivos para Charlotte. Y de golpe, incluso sin que ellos lo esperasen, la ruleta de la NBA les trajo un regalo para cambiar su fortuna.

LaMelo Ball, un regalo inesperado

El camino de LaMelo a la liga fue extraño. Jugó en dos equipos de instituto diferentes y después pasó a profesionales, obviando la NCAA. Era ya un fenómeno en las redes sociales, aunque cada clip viral suyo despertaba tanto fervor como odio. Pasó por Lituania y por Australia, donde tan solo jugó 12 partidos por lesión, antes de declararse elegible para el Draft de 2019.

Los Hornets estaban proyectados para la 8º elección del Draft en el verano en el que su estrella, Kemba Walker, terminaba contrato. El futuro a corto y medio plazo parecía negro. Renovase o no Kemba, tenían contratos enormes, como el de Nico Batum, y el margen de mejora era inexistente. Sin embargo, la suerte les sonrió: subieron en la lotería hasta la tercera elección.

"Fuimos a Australia. Le vimos entrenar dos o tres veces y vimos dos partidos", cuenta MithcKupchak, GM del equipo, a NBA.com. "El Draft fue ocho meses después y no jugó desde de su lesión. Tuvimos un par de llamadas de Zoom con él, y luego, la semana antes del Draft, volamos a Los Ángeles para un entrenamiento individual que duró 40 minutos. Y eso fue todo".

Minnesota seleccionó a Anthony Edwards con el número uno y Golden State fue con el pívot James Wiseman. Así, los Hornets tenían a tiro a LaMelo con la tercera elección. Aun así, las nubes negras de pasadas elecciones aparecían atormentando. De salir mal no sería la única gran decepción que han vivido dentro de la franquicia tras elegir a un joven que consideraban especial. Aunque en este caso no lo fue, ni lo será. LaMelo es un jugador especial para el deleite de Michael Jordan.

Un talento generacional

Poco tardó LaMelo en demostrar que no sería Morrison 2.0. Atrevido y sin un ápice de vergüenza; lujoso en el juego, aunque en ocasiones demasiado, y con esa estela que desprenden los jugadores especiales. Ni siquiera una lesión que cortó su segunda parte de temporada evitó que se alzara como Rookie del Año con 19 primaveras, y es que sus promedios por encima de los 15 puntos, 6 asistencias y 5 rebotes solo habían sido firmados por otros siete novatos:

  • Oscar Robertson (1960)
  • Magic Johnson (1979)
  • Anfernee Hardaway (1993)
  • Steve Francis (1999)
  • Chris Paul (2005)
  • Michael Carter-Williams (2013)
  • Ben Simmons (2017)

Por si fuese poco, hay un salto evidente entre el LaMelo del primer año y el del segundo. Está más fuerte tras una temporada de experiencia y gimnasios de la NBA. Se muestra más certero en el juego, limitando esos excesos que en ocasiones provocaban pérdidas innecesarias. Y en un aspecto clave en la actualidad como el tiro exterior ha mejorado del 35,2% al 38,8% que muestra en 20 partidos.

"Su forma de jugar siempre ha estado ahí, pero su toma de decisiones en general como base ha mejorado mucho", explica el entrenador de los Hornets, James Borrego. "Sus pérdidas de balón han bajado y es mejor a la hora de comprender el tiempo y las situaciones de anotación. Ha vuelto como un defensor más físico. Más que nada, ha vuelto como un mejor líder en general y confía en sus compañeros".

En la 2020-2021 se repartía el protagonismo con Gordon Hayward, verdadera estrella del equipo por mucho que los highlights favoreciesen a LaMelo, pero en la 2021-2022 es diferente. Ball es el centro neurálgico de unos Hornets con actitud defensiva y una clara identidad ofensiva. Juegan rápido, utilizan su poderío atlético y aprovechan el sentido especial de LaMelo para el baloncesto.

"Jugué con Pete Maravich y los dos tienen el mismo conjunto de habilidades, pero no venía mucha gente a los partidos de Pete", añade Kupchak. "La forma real de hacer que la gente entre en el pabellón es ganar partidos. Siempre tengo cuidado de darle demasiado a un jugador demasiado pronto. Tiene carisma, tiene talento sobre la forma en que juega, pero tiene un largo camino por recorrer y al final del día se trata de ganar partidos".

Los Hornets fueron 9º en asistencia en el año rookie de LaMelo después de ser últimos en la última campaña de Kemba, y en la 2021-2022 caen a la 24º plaza pese a marchar 12-8 cuando se escriben estas líneas. Es mediático y especial, pero, como dice el GM, tienen que ganar más partidos para crear una verdadera atracción.

El caso de LaMelo Ball para el All-Star

"Sé que Michael está feliz", dice Kupchak, cuyas decisiones desde 2018 son fundamentales para el renacer de los Hornets. "Creo que le gusta la dirección en la que vamos". Además de la elección de LaMelo, a Charlotte han llegado Miles Bridges, PJ Washington, Terry Rozier, Hayward o Kelly Oubre, formando una plantilla competitiva dentro de la Conferencia Este.

En este contexto, los Hornets se posicionan como un equipo joven y alegre, que se asoma al top 10 de ataques más eficientes de la NBA con LaMelo como bandera. Pese a ciertos signos de inconsistencia, ya han ganado a equipos poderosos como Brooklyn o Golden State y su récord en casa es de 6-2. Visto esto, ¿puede ser Ball All-Star en su segunda temporada?

Promedia 19,9 puntos, 7,8 rebotes, 7,5 asistencias, 2 robos y un 41,7% en tiros de campo, incluyendo un 38,8% en triples lanzando 7,4 por partido. Crece en todas las métricas, incluidas las avanzadas, y la comparación histórica le favorece. Hay 13 jugadores en la historia con promedios de 19-7-7 por encuentro en una temporada, pero solo LeBron James (2004-2005) y Luka Doncic (2019-2020) lo han hecho con 20 años, según Stathead.

"Jerry West usaría una expresión sobre ciertos jugadores que tenían de polvo de oro rociado sobre ellos desde arriba, desde que comenzaron. Casi desde que nacieron", finaliza Kupchak. "Y sin duda creo que LaMelo lo tiene".

El caso de Ball para el All-Star es fuerte. Es joven, tiene los números y las victorias, además del siempre importante tirón mediático. Sin embargo, y lo muestra él mismo al hablar, con su madurez, lo importante para LaMelo es el camino a recorrer, el largo plazo. Se trata de un jugador muy especial, de los que salen en contadas ocasiones, y que en apenas una temporada ha puesto a Charlotte en el mapa NBA como no lo estaban desde hace tres décadas.

Las opiniones aquí expresadas no reflejan necesariamente aquellas de la NBA o sus organizaciones.

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