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New York Knicks

Larry Brown y su etapa como entrenador de New York Knicks: de ser el mejor pagado, al despido en menos de un año

El inicio del Siglo XXI fue muy duro para los New York Knicks. Terminó el mejor proyecto que habían tenido en más de 20 años, desde sus dos únicos campeonatos, con la salida de Pat Ewing y la derrota en las Finales de 1999. Tras más de una década compitiendo al máximo nivel en el Este, ante los Bulls de Michael Jordan y otros gigantes, los Knicks se quedaban sin Playoffs en 2002 por primera vez en 15 años.

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El despido de Jeff Van Gundy y otros entrenadores circulando después. Ni la plantilla ni la franquicia tenían una buena y clara dirección. Kurt Thomas, Allan Houston o Stephon Marbury, las referencias de aquellos años para las hambrientas gradas del Madison. Unas que incluso sin haber probado las mieles del éxito exigían como si fuese obligatorio saborearlas cada año. La presión de la Gran Manzana.

Así, tras unos años complicados, cerraron un acuerdo el 28 de junio de 2005 para incorporar al mítico Larry Brown. El entrenador llegaba a "su equipo", a su ciudad. Era el trabajo soñado, el que llevaba buscando ya un tiempo. El equipo de su ciudad. Brown venía de entrenar a los Detroit Pistons y celebrar el título de 2004, aunque tras las Finales de 2005 la salida fue un poco tormentosa.

El veterano de entonces 65 años se convertía en el entrenador mejor pagado de la historia de la NBA al cerrar un contrato de entre 50 y 60 millones por cinco temporadas. Esta es la historia de cómo duró menos de un año en el cargo y su etapa es otro de los oscuros capítulos de los New York Knicks. Del fichaje ideal y soñado, el más caro de la competición, a salir por la puerta de atrás y dejar un pésimo servicio.

Lo cierto es que se vigiló desde el primer momento la relación del excéntrico entrenador con la estrella, Stephon Marbury. El base era un jugón, All-Star aquellos años y por encima de los 20 puntos por partido. Sin embargo, Brown y Marbury coincidieron en la pésima aventura de los Juegos Olímpicos de 2004, evento que todos sus participantes recuerdan como una mancha negra en el historial.

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Los Knicks de Brown no funcionaron en ningún momento. Él más tarde achacó que no le permitieron hacer su trabajo y que la plantilla que había construido Isiah Thomas era de bajo encaje con su juego. Siendo justos, Isiah Thomas como ejecutivo era como Michael Jordan de propietario. Sobre el parqué fueron los mejores, en los despachos es preferible que otros ocupen esas plazas.

Marbury con 28 años, un joven Jamal Crawford, Jalen Rose veterano, Steve Francis, Eddy Curry, Channing Frye, Nate Robinson... Los Knicks pagaban todavía en aquella temporada los platos rotos de malas gestiones anteriores. Hubo traspasos, salidas y llegadas, hasta el punto de que los cambios de jugadores potenciaban unas rotaciones confusas: Brown usó 42 quintetos titulares diferentes, el máximo de la liga esa temporada.

"Me siento decepcionado. Me encanta esta franquicia, tuve una gran oportunidad y ellos (la directiva) sienten que no he conseguido lo que vine a conseguir. Me refiero, he ganado 23 partidos", decía Larry Brown a ESPN tras su despido el 22 de junio del año siguiente, 2006.

Los Knicks comenzaron con una terrible racha de 2-7 que aumentó desde el primer minuto las disputas internas. Brown realizaba quejas públicas ante la prensa sobre sus jugadores y tuvo enfrentamientos con varios de ellos, incluidos Marbury y el joven Ariza, entonces jugador de segundo año.

Larry Brown presionaba a Isiah Thomas para que se hiciese con más veteranos, que traspasase a los jóvenes. Cuando el cierre de mercado estaba a la vuelta de la esquina, los Knicks ya veían imposible regresar a Playoffs y el fracaso se consumaba. Fue entonces cuando el ejecutivo traspasó a Ariza para conseguir a un par de veteranos, Jalen Rose y Steve Francis, movimiento terrible. Francis apenas duró una temporada más antes de marcharse y Ariza se convirtió en uno de los mejores aleros complementarios de la liga, ganando un título con los Lakers antes de cobrar más relevancia en otros equipos.

Los Knicks terminaron la temporada con un récord de 23 derrotas y 59 victorias, que entonces supuso la quinta peor marca de la historia de la franquicia. Hoy en día es la séptima, ya que la 2014-2015 y la 2018-2019 ocupan las honrosas primeras dos plazas. Brown fue despedido con cuatros años restantes de contrato y los Knicks tuvieron que desembolsar cerca de 19 millones para su rescisión de contrato. Tras ello, James Dolan continuó la interminable reconstrucción en la que sigue inmerso.

Las opiniones aquí expresadas no reflejan necesariamente aquellas de la NBA o sus organizaciones.

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