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Los Angeles Lakers

LeBron James, los Boston Celtics y el periplo del héroe

LeBron
Getty Images

El llamado a la aventura con el cruce del umbral, los retos, el mentor, el abismo, la transformación, la expiación y el regreso.

¿De qué estamos hablando? El periplo del héroe es un modelo desarrollado por el antropólogo estadounidense Joseph Campbell, para enmarcar a una enorme cantidad de mitos épicos de todo tipo de origen. Lo que Campbell descubrió fue un patrón que más allá de las diferencias circunstanciales, se mantiene en su estructura. Lo vemos en la literatura, en la religión, en el cine. En todo tipo de ámbito y el deporte, por supuesto, no es la excepción.

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A horas de que LeBron James y Los Angeles Lakers visiten por primera y única vez en la Fase Regular a los Boston Celtics, aquel modelo de Campbell funciona como nuestra guía para darle un marco a una historia que sigue sumando capítulos. Pónganse cómodos que comienza el viaje y para eso, tenemos que situarnos más de una década atrás.

El llamado a la aventura

El punto de partida del mito de LeBron en el TD Garden fue el año 2008. Poco menos de un año después de la gran explosión de James en escena, alcanzando Las Finales del 2007, donde todo su equipo fue devorado por un San Antonio mucho más preparado para ese tipo de instancias. Ahora, tanto los Cavs como el nacido en Akron se habían sacado de encima el mote de revelación y sorpresa. La presión por repetir y hasta mejorar lo logrado, estaba de su lado. Y en el camino, apareció aquel monstruo de tres cabezas llamado Boston Celtics.

La Primera Ronda de los Playoffs vio a los Cavaliers vencer por 4-2 a los Wizards, pero claro, el desafío en las Semis del Este era infinitamente superior. Era el primer año del tridente Pierce-Allen-Garnett y más allá del gran nivel de LeBron, estaba claro que tenía en frente a un rival mucho más completo y experimentado. Durante los seis primeros partidos, los dos defendieron al extremo sus campos, forzando un séptimo en Boston. James respondió con creces, 45 puntos, pero su equipo cayó por 97-92 y el dueño de casa dio un paso clave rumbo a su consagración. Primer tropezón.

La llegada del mentor, retos y abismo

Después de un frustrado 2009, siendo superado por Orlando Magic, el destino volvió a poner a LeBron cara a cara con los Celtics en el 2010. A diferencia de la última vez que se habían visto en Playoffs, ahora Cleveland contaba en su equipo con alguien que había salido victorioso de todo tipo de aventuras, justamente jugando para el gran rival de Boston: Shaquille O´Neal, que si bien estaba en los últimos años de su carrera, se creía podía marcar la diferencia a la hora de manejar la presión de ese tipo de instancias. Sobre todo, cuando las críticas por la falta de títulos empezaban a recaer sobre James.

La historia, sin embargo, tendría un final mucho menos feliz para LeBron y sus Cavs. Cayeron por 4-2, incluyendo un recordado Game 5, en el que James se vio superado desde lo anímico y con una actitud cuanto menos, peculiar (15 puntos, 6-16 en tiro). Dos días más tarde, la serie terminó en Boston con un claro 94-85.

Era el empujón que faltaba para la caída al abismo, además de marcar el final para su primera etapa en Cleveland. Fue el peor momento de la carrera de LeBron, centro de todo tipo de cuestionamientos e inunando por una misma pregunta: ¿podría ganar alguna vez un anillo?, ¿podría sortear aquella gran muralla verde en el sendero?

Renacer y transformación

En el periplo del héroe, el abismo tiene un rol transformativo. Un punto de inflexión. Un fondo que no deja otra opción que el ascenso. Y para LeBron, la llegada a Miami de Dwyane Wade, junto a Chris Bosh, significó exactamente eso. Ya nada sería igual para el por entonces, Rey sin corona.

Los cambios de James desde el 2010 en adelante llegaron desde todos los aspectos: su relación con el público, su actitud ante la prensa y por supuesto, el comienzo de su maduración como jugador. Y como líder. Adaptación a un nuevo rol (sobre todo en aquella 2010-2011), con otro tipo de carga en las responsabilidades, aunque con la misma presión de siempre: conseguir su primer título. ¿Y quién volvió a cruzarse en el camino? Sí, aquel enemigo íntimo dirigido por Doc Rivers...

La expiación

Desde un principio quedó claro que el escenario era muy diferente. La diferencia de talento entre un equipo y otro era notable. Boston no tuvo nada para decir en una serie que se definió en cinco partidos, con un LeBron brillante. El problema fue que de alguna manera, el cruce no tuvo el gusto de una conquista definitiva. Por varias razones: la brecha de nivel le sacó todo tipo de competitividad al enfrentamiento, la definición del mismo se dio en Miami y no en Boston, pero por sobre todas las cosas, la derrota de los Heat ante Dallas en las posteriores Finales, volvió a dejar al alero como víctima de todas las burlas y críticas.

La verdadera expiación llegaría en cambio en el 2012. Y con ella, probablemente se haya impactado el futuro de la década. Miami y Boston se vieron las caras en la Final del Este, con Miami como amplísimo favorito, ante unos Celtics veteranos y sin el poderío de antaño. Los primeros dos partidos parecieron confirmar las especulaciones: sencillo 2-0 para los de Spoelstra. Y entonces, la serie se trasladó a Boston. Y los fantasmas del pasado salieron a la luz.

Los Celtics no solo defendieron el Garden en ambos encuentros, sino que luego viajaron a Miami y se llevaron el quinto punto por 94-90. La serie llegaba al TD Garden, con el local arriba 3-2 y ante la posibilidad de darle un nuevo golpe al legado de LeBron. Todo, absolutamente todo, se reducía a ese partido. No había lugar para escapar: James estaba obligado a volver a mirar de frente a su peor pesadilla.

Y cuando todo estaba preparado para el festejo celta, nació el héroe.

James tuvo uno de los mejores partido de su carrera y fue clave para que Miami rompiese desde temprano con cualquier paridad. Los visitantes se quedaron con el duelo por 98-79, con 45 puntos, 15 rebotes y un 19-26 en tiro de su máxima figura. Dominante. Dos noches después, ya en el American Airlines, llegó el jaque mate: 101-88, con 31 puntos de LeBron, que no casualmente, a las pocas semanas vencería a Oklahoma City Thunder para obtener su primer trofeo de campeón.

"About damn time", gritó James a los pocos segundos del título. Y claro, ese tiempo jamás hubiera llegado sin la redención en Boston.

El regreso

El peso que se sacó James desde el Game 6 del 2012 es inconmensurable. Fue el comienzo del cambio de la narrativa de su carrera, aún cuando la misma se encontró con otras frustraciones importantes a su paso. Y desde entonces, nada ha cambiado más que su relación con los Celtics: 4-0 en la Primera Ronda del 2015, 4-1 en las Finales del Este del 2017 y un más trabajado 4-3 en la definición de Conferencia del 2018.

¿Su récord en los últimos 8 partidos de Fase Regular en Boston? 6 victorias, 2 derrotas. Del drama, a la comedia. Del dolor, al sufrimiento. De las caídas, a las conquistas heroicas.

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Las opiniones aquí expresadas no reflejan necesariamente aquellas de la NBA o sus organizaciones.

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