Dallas Mavericks

¿Qué pueden aprender los Mavericks de Luka Doncic de los Warriors de 2015?

Hay franquicias y equipos que sientan precedente para un cambio a nivel general en la NBA. El éxito es contagioso y basta con que una organización logre un campeonato o de con la tecla de algo a nivel interno para que buena parte de los 29 oponentes traten de reproducirlo a su modo, tomando su influencia como ejemplo. A lo largo del último lustro el equipo que mayor impacto ha tenido en la confección de las plantillas y en la filosofía que promueve han sido los Golden State Warriors. Desde que en la temporada 2014-2015 sorprendiesen a propios y extraños pasando de estar en la media del Oeste a dominar la liga con un estilo novedoso y vanguardista que cambió la forma de entender el juego.

La influencia es un aspecto difícil de medir y de llevar a cabo, pero si hay algo que une a los primeros Warriors campeones y a los Dallas Mavericks es la presencia de un jugador generacional, alguien con el talento suficiente para ser MVP y que, por diferentes circunstancias, no se está aprovechando del mejor modo su talento. Stephen Curry y Luka Doncic son dos opuestos sobre el terreno de juego, a simple vista y entrando en un análisis en profundidad. Por un lado, el base posee un talento innato para el movimiento sin balón, así como un rango de tiro ilimitado. En el otro extremo, el esloveno es un maestro del bloqueo directo y de la creación de juego a través del pase, controlando todos los espacios ocupados y cómo puede reaccionar la defensa.

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Mark Jackson tomó un equipo con muchos activos jóvenes, entre ellos Curry y Thompson, así como figuras de relevancia en la organización como Monta Ellis o David Lee y poco a poco fue construyendo una identidad defensiva y colectiva que les llevó de lograr un 34,8% de victorias en su primer curso a un 62,2% en el tercero y último. Los problemas que caracterizaron a aquella etapa tuvieron que ver con la falta de creatividad y fluidez que existía en el ataque de los Warriors, sumamente dependiente de lo que Steph pudiera hacer con el balón así como de secuencias predecibles de bloqueo directo de la que los rivales se aprovechaban cuando llegaban los momentos apretados del choque.

Por otro lado, en los Playoffs de 2013 los californianos fueron eliminados en un séptimo partido a manos de los LA Clippers tras haber tomado ventaja en la serie al comienzo, algo parecido a lo que les ocurrió a los Mavericks la pasada campaña, precisamente ante el mismo rival.

La situación actual de los Mavs está lejos de ser ideal. Independientemente de las circunstancias que están marcando este curso, es decir, por el impacto de las bajas por entrada en protocolo de salud y seguridad, los texanos siguen sin poder explotar del mejor modo el potencial de su principal estrella. Un jugador que, si bien es cierto, tampoco está rindiendo del modo que cabría esperar, arrastrando problemas físicos y bajando sus porcentajes de acierto de cara al aro notablemente. El punto más negativo para los texanos es que ahora mismo no cuentan con el personal adecuado para volver a poner contra las cuerdas a un contender como el pasado curso o bien asentarse definitivamente en la élite del Oeste. Un Oeste que en este momento se encuentra en una fase de reconfiguración y donde todo está sumamente apretado.

Es en este tipo de tramos donde hay que salir de la zona de confort y buscar alternativas para diferenciarse del resto y así lograr aventajar al resto.

Tomando como ejemplo los Golden State Warriors de la 2014-2015, ¿qué pueden aprender de ellos estos Dallas Mavericks para relanzar su proyecto?

Construir desde una buena defensa

Si hay algo que lastró las posibilidades de los Mavs en la etapa previa con Rick Carlisle al mando fue el nivel y la consistencia defensiva. En las tres temporadas que el técnico dirigió al equipo con Doncic ya presente estos fueron dos veces la 13ª (2018-2019 y 2019-2020) y la 10ª (2020-2021) peor defensa de toda la liga. Todo ello al mismo tiempo que en el costado opuesto las cosas eran bastante diferentes, llegando a establecer un tope en ese sentido en 2020 con 115,9 de ratio ofensivo.

La decisión de firmar a Jason Kidd como nuevo entrenador de los Mavs vino motivada por su perfil eminentemente defensivo. En su etapa previa en Milwaukee Bucks, el inexperimentado técnico centró sus esfuerzos en hacer crecer a los de Wisconsin desde la defensa, llegando a ser la cuarta mejor de la competición en la 2014-2015. Por el momento, Kidd está cumpliendo con el cometido de dar consistencia al grupo en ese sentido, ocupando la 10ª posición en eficiencia defensiva (107,8) aunque estando a tan solo unas décimas de ser el 5º mejor de la liga (107,1). En resumidas cuentas, los Mavericks están logrando dar pasos hacia adelante en este lado del campo, una noticia positiva que ha de servir como impulso para el proyecto y así aprovechar todo el talento de la plantilla.

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Más allá de las diferencias, a nivel abstracto el punto en el que se encuentran tanto Doncic como los Mavericks ahora mismo no difiere mucho de la situación en la que estaba Golden State en el momento previo a la explosión, es decir, durante la etapa de Mark Jackson al frente del banquillo de La Bahía.

El mejor ejemplo que pueden tomar desde Dallas de aquellos Warriors de 2015 es que el mejor camino al éxito es aprovechar cada error ofensivo del rival para construir una ventaja. Si bien Golden State era muy agresivo en su aproximación con Steve Kerr al frente, los Mavs tienden a ser más conservadores, pero igualmente eficaces, siendo el 10º equipo que menos triples anotados concede por cada 100 posesiones, así como el 3º que menos rebotes ofensivos por cada 100 acciones permite al oponente y el 10º al que menos puntos le anotan.

Dinamizar su ataque

Cuando un equipo cuenta con una buena defensa y su ataque es del todo ineficaz es un síntoma de que la forma que están aprovechando sus recursos a nivel general no es la más adecuada. Al defender bien, induciendo al rival a un volumen de errores altos, ya sea por pérdida o por fallo en el lanzamiento, el modo más eficaz de construir una ofensiva es atacar en transición de un modo veloz. Esto significa, aprovechar las líneas de carrera, reducir el tiempo de posesión hasta que se logra una situación de tiro propicia además de conseguir explotar la ventaja de atacar cuando la defensa rival no está posicionada.

El juego a media pista tras error del oponente le beneficia en última instancia a este último pues abre la puerta a recobrar el aliento, asentar los marcajes y aplicar el plan de partido de turno contra los sistemas o disposiciones del ataque.

Estos Mavs juegan lento, muchísimo. Sin ir más lejos ocupan la última posición en ritmo, jugando a 95,8 posesiones por partido. Hay que remontarse a la 2017-2018 para encontrar a otro equipo con un número tan bajo como fueron los Sacramento Kings con 95,5. Todo esto se traduce en que son la franquicia que menos acciones dedica a la transición de toda la liga, representando el 12,6% de sus ataques, aunque se encuentren en el percentil 55 con 1,10 puntos por posesión.

Más allá de la ofensiva en llegada, a media pista las propuestas ofensivas dependen en exceso de la creatividad del manejador principal, rol que en la mayor parte de las ocasiones recae en Doncic y, después, en Jalen Brunson. El esloveno es el jugador con un porcentaje de uso ofensivo más alto de toda la NBA con un 35,4% y es responsable directo (puntos anotados y puntos generados en asistencia) de 46,9 de los 105,1 tantos (44,6%) que los Mavericks logran de media. En un paralelismo rápido, Stephen Curry en la 2013-2014 representaba 43,6 de 104,3 puntos (41,8%) que los Warriors lograban, es decir, prácticamente lo mismo.

¿Y cómo mejoró Golden State en la 2014-2015? Principalmente liberalizando y dinamizando la ofensiva, así como reduciendo el número de acciones en las que su principal estrella era la única vía lógica de creación ofensiva.Al incrementar el número de toques por posesión (pasaron de ser el último clasificado al quinto) la involucración colectiva era mayor y los focos de atención rivales se incrementaban, de tal modo que la fijación sobre Curry era más compleja de llevar a cabo de un modo exitoso.

Dallas ahora mismo está en la media de pases por encuentro, pero incrementar ese número no es sinónimo de éxito. Un pase ha de tener sentido y debe necesariamente conducir a la creación de una ventaja potencial, lo que requiere un cambio en la filosofía de juego. Es decir, evolucionar del bloqueo directo y el aclarado en poste bajo a la búsqueda de movimientos que integren a toda la plantilla.

Mover las rotaciones y repensar todo

A la llegada de Steve Kerr los Warriors comenzaron a cambiar muchas cosas. En primer lugar apostaron por Harrison Barnes como su alero titular, mandando a Andre Iguodala a la segunda unidad. Por otro lado, las lesiones relegaron a David Lee, dos años antes All-Star, a un puesto menor en favor de Draymond Green. Todo esto hizo posible el despegue en ambos extremos del campo de Golden State al encontrar el equilibrio perfecto en todos los ámbitos.

En líneas generales los Mavs apenas han cambiado entre Carlisle y Kidd, con una plantilla prácticamente idéntica y una rotación muy similar. Pero si hay algo que está siendo evidente en lo que llevamos de 2021-2022 es que Jalen Brunson está listo para acompañar a Doncic en el quinteto titular y ser la segunda referencia del ataque, descargándole en muchas ocasiones de responsabilidad. En los poco más de 300 minutos que han estado en pista juntos han atesorado un -0,3 de net rating, prácticamente neutral, mientras que por separado el esloveno ha tenido un -5,8 y el ex de Villanova un +6,6. En definitiva, unirles y buscar el punto donde pueden aportar juntos sería más positivo para Dallas que mantenerles separados.

Para llevar a cabo esto sería necesario mover a Tim Hardaway Jr. a la segunda unidad para que fuese un anotador de banquillo, algo que hizo fantásticamente el curso anterior con 15,1 puntos de media. O quizás una apuesta más rocambolesca, haciendo que fuese Kristaps Porzingis el que partiese como suplente, haciendo que los Mavs se lanzasen a un small-ball configurado alrededor de Doncic, Brunson, Hardaway, Finney-Smith y Powell o Kleber. Esto añadiría una mayor versatilidad defensiva por el componente de switch que tendrían con esta alineación así como abrir mucho más el campo en ataque y poder jugar más rápido.

Las opiniones aquí expresadas no representan necesariamente a la NBA o a sus asociaciones.

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