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Dallas Mavericks

Luka Doncic y el regreso de la magia de los '80

La temporada 2019-2020 de Luka Doncic llegó a su final la semana pasada, cuando sus Dallas Mavericks cayeron en el sexto encuentro de su serie ante los poderosos LA Clippers. Claro que si esa serie se extendió hasta esa instancia, fue en su mayor parte por la tarea del esloveno, que en su primer contacto con los Playoffs NBA revalidó todos los méritos que ya se había ganado con su memorable Fase Regular.

Aún con esa eliminación en la 1° Ronda, la temporada de Doncic fue sencillamente espectacular. Incluso desde lo colectivo: los Mavericks llevaron a los Clippers, uno de los máximos favoritos a quedarse con el título, a un sexto partido, a pesar de que Kristaps Porzingis jugó apenas el 32% de los minutos totales de la serie y se perdió los últimos tres compromisos debido a su lesión de rodilla.

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Luka y los Mavs por momentos lograron poner en apuros a los angelinos, con un grupo que tenía a Tim Hardaway Jr, Seth Curry y Trey Burke como las opciones ofensivas más seguras detrás de Doncic. Hardaway Jr, Curry y Burke.

Sacando a las dos principales figuras del equipo, este Dallas estaba compuesto por jugadores que probablemente serían suplentes en los verdaderos contendientes de la campaña. Y aún así, superaron ampliamente las expectativas. Partiendo de esa base ya existe un mérito enorme, y después aparecen todos los factores estadísticos e individuales.

Luka terminó la temporada promediando 28,8 puntos, 9,4 rebotes y 8,8 asistencias en la Fase Regular, con un box plus-minus (BPM) de 8,4 que es el cuarto más elevado de todos los tiempos para un jugador de segundo año. ¿Los primeros tres? Magic Johnson, LeBron James y David Robinson.

Claro que sus números en los Playoffs fueron todavía superiores: 31 puntos, 9,8 rebotes, 9,2 asistencias e incluso mejorando sus porcentajes de tiro, alcanzando un 50% de campo y un 36% en triples. ¿Su BPM? 7,9, de nuevo el cuarto más elevado de la historia para un sophomore, por detrás de Michael Jordan, David Robinson y Russell Westbrook.

En otras palabras, estadísticamente alcanzó niveles al que solo ha llegado la más absoluta élite de la historia de la liga, con nombres que en todos los casos han ganado al menos un MVP. Premio que dicho sea de paso, parece estar en el horizone de Luka, más pronto que tarde.

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Claro que quedarse con el aspecto numérico de Doncic sería perder de vista buena parte de su encanto. Ese que es prácticamente imposible de cuantificar y que está mucho más relacionado al sentir, que al describir. Pero de todas maneras, vale la pena intentarlo.

Desde su llegada a la liga, la comparación más escuchada con respecto a Luka ha sido la de Larry Bird. "Tiene una habilidad increíble para ver todo el campo y estar un paso adelante. Me recuerda un poco a Larry Bird en ese sentido", decía Steve Kerr en enero de este año, en la atención a la prensa posterior a un Mavericks 124-Warriors 97 en el que el europeo anotó 20 puntos.

El técnico de los Warriors no fue el único en poner sobre la mesa esa comparativa.

En cuanto a lo superficial, la comparación con Bird se entiende fácilmente. Dos jugadores blancos por encima de los dos metros, con buen tiro de tres, algo limitados atléticamente pero con infinidad de recursos y lectura de juego, capaces de llenar la hoja estadística con cifras elevadas de puntos, rebotes y asistencias.

Sin embargo, desde la esencia y sin salir de esa histórica rivalidad que iluminó a la NBA en los '80, Luka es mucho más Magic que Larry. Con un denominador común fundamental con Johnson: la sonrisa como símbolo de un carisma al que no se le puede restar valor a la hora de analizar a un jugador.

Claro que ni Luka ni Magic son o fueron estrellas simplemente por su personalidad. Pero que ayuda, no hay absolutamente ninguna duda, principalmente por combinar dos características que podrían lucir opuestas (y en muchos casos lo son): la comodidad para estar en el centro del escenario, al frente del espectáculo, junto a una voluntad altruista de involucrar a sus compañeros en el show. En SU show... porque aún cuando la bola abandona sus manos, nadie tiene dudas sobre quien sigue marcando el ritmo de la banda.

Lejos de esa ferocidad brutal y mirada asesina de leyendas como Michael Jordan, Kobe Bryant o el propio Larry Bird, Magic jugaba y se divertía al mismo tiempo. Y además (quizá como producto de eso), lograba ser el mejor de todos.

Repasando la historia, es difícil pensar en una función más divertida para un jugador NBA que la de ser compañero de Johnson en aquellos Lakers de los '80. Y de nuevo: en lo superficial, uno podría decir que lo mismo ocurre con un talento extraordinario como LeBron James, otro crack que siempre ha puesto en situaciones favorables a sus compañeros. Pero en la esencia, mientras en uno encontramos una sonrisa, en el otro encontramos drama (sobre todo en sus pasos por los Cavaliers). Opuestos cuan máscaras griegas. Y no es que un estilo sea más valorable que el otro, simplemente son diferentes maneras de encarar los desafíos.

Por supuesto que todavía todas estas comparaciones le quedan grandes a Doncic, que aunque parece bien orientado por ese camino, no sabemos si alguna vez llegará a tener el impacto de un Magic, un Bird o un LeBron. Después de todo, hablamos de tres leyendas que integran el Top 5 o Top 10 histórico de prácticamente cualquier fan NBA. Pero lo que sí podemos rescatar es la esencia. Y allí el legado de Magic Johnson está más vivo que nunca.

Quizá no tanto desde el juego, porque las diferencias entre ambos son claras, pero sí desde la identidad. Sí desde ser, aún a una temprana edad, esa súperestrella con la que absolutamente todo el mundo quisiera compartir equipo. Y sobre todo, sí desde la sonrisa y desde el espacio para el disfrute dentro del juego.

Luka es fuego y hielo a la vez. Y aunque es imposible determinar qué deparará su futuro en la liga, lo cierto es que cuando aparecen personajes que combinan un talento semejante, con una mentalidad ganadora tan fuerte, el cóctel es el ideal.

Las opiniones aquí expresadas no reflejan necesariamente aquellas de la NBA o sus organizaciones.

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