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Los Angeles Lakers

Luka Doncic y LeBron James, un choque generacional entre aprendiz y maestro

Luka Doncic, LeBron James
Las dos estrellas de la NBA batallan en su último duelo. NBA.com Global, DAZN

En la NBA las generaciones se suceden, espacios de tiempo en los que se intercalan momentos de dominación total por parte de un jugador y donde se forjan las historias que hacen grande esta competición. En una liga tan exigente como esta, en la que no solo es complicado destacar, sino mantenerse siquiera entre los nombres más comunes, la figura de LeBron James permanece inalterable al irremediable paso del tiempo. Como una escultura de mármol, el jugador de los Lakers no cede ante vientos ni tormentas, se ha mantenido a un excelso nivel competitivo desde hace 16 años. Más de una década imponiendo un estándar sobre su rendimiento individual donde nunca ha bajado de los 20 puntos por partido de media y los 60 partidos disputados por temporada salvo el curso pasado. Mientras jugadores como Derrick Rose, Stephen Curry o Russell Westbrook han sufrido lesiones que han alterado su nivel competitivo, James ha sido ajeno a todas ellas, siguiendo una línea constante y ascendente para marcar un hito.

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Muchos han sido los que han osado desafiar al Rey desde que se estableciese como uno de los jugadores más dominantes allá por el año 2007: Rose, Durant, Harden, Curry, Anthony... Ahora, casi dos décadas después de su debut, el nativo de Akron por fin ha dado con la horma de su zapato, con un jugador con un perfil y un talento de aplicación instantánea que pugna por tomar su testigo. Luka Doncic ha irrumpido en la NBA como un tifón, un jugador llamado a conseguirlo todo y más, a tumbar barreras mientras traslada la línea de lo imposible centímetro a centrímetro noche tras noche.

15 años separan las vidas y las trayectorias de LeBron y Luka . Toda una carrera en la NBA que converge en un 2019 que ha visto surgir a la estrella eslovena como un incipiente candidato a, quién sabe, si tomar el testigo del que fuese su ídolo de su niñez. Alcanzarlo no será fácil, pues más allá del rendimiento individual, los agregados como la condición física, el contexto grupal y general de la liga tendrán suma incidencia en la trayectoria de Doncic.

Las comparativas resultan odiosas según a quien se pregunte. En el baloncesto no existen blancos o negros y la paleta cromática supera la escala de grises en donde la interconexión entre pigmentaciones es constante, al modo de una sinergia en la que las diferentes pinceladas componen a un jugador propio de su tiempo y su pasado. En Doncic se reconocen puntos comunes con la estrella de los Lakers , algunos propios de los genios de este deporte, como la capacidad para totalizar la cancha en una sola mirada, para controlar cada movimiento sobre el parqué y orquestar toda la sinfonía ofensiva con una cadencia de botes casi armónica. Asimismo, el esloveno es un perfil técnico mucho más avanzado que el James de 2005, autogenerador de espacios sobre bote, maestro del engaño y la finta e imaginativo por naturaleza.

Cada duelo entre Dallas Mavericks y Los Angeles Lakers (y habrá tres partidos más esta temporada) supone una disputa entre aquella NBA en donde el apellido James se encuentra atornillado a la misma y una competición que hace tiempo superó las fronteras, surcó el Atlántico y que es heredera del legado de aquel chico de Akron que ha influenciado a la liga durante las últimas 16 campañas.

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Una admiración desde niño

Sonrisa picarona y de vergüenza, vista al suelo y casi sin creérselo. Así recibía Luka Doncic la camiseta firmada de su ídolo de toda la vida, que no era otro que LeBron James. Al joven esloveno le delata siempre la cara, para lo bueno y para lo malo, evidenciando siempre cómo se siente y dejándole al descubierto. En aquella noche del 1 de noviembre de 2018 , la estrella de los Lakers descubrió rápidamente quién era aquel endiablado europeo que estaba maravillando a toda la NBA.

Doncic iba a disputar su octavo partido en la NBA y venía de conseguir su récord de anotación ante San Antonio Spurs con 31 puntos. El Staples Center sería testigo de un duelo que marcaría el inicio de una sana rivalidad que a día de hoy todavía está en sus albores. A pesar de la tendencia al alza, el esloveno se iría del estadio, además de con la camiseta de su héroe, con apenas 14 tantos, 8 rebotes y 7 asistencias. Los angelinos le lanzaron tanto a Kyle Kuzma como al propio LeBron James en defensa que se encargó de darle la bienvenida a la competición.

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Esa noche de noviembre marcaría el comienzo de la unión de dos generaciones, especialmente a aquella que creció viendo a LeBron James convertirse en la estrella que es hoy en día. "Sigue luchando por alcanzar la grandeza", escribió The King en la camiseta púrpura de aquel encuentro. Y es que el esloveno no ha hecho más que crecer, mejorar y madurar a pasos agigantados.

De aquel "LeBron James es mi ídolo. Me gustaría jugar como él" que decía al inicio de su trayectoria en la liga a bromear con él tras el final del partido. Doncic ha ido forjando su relación con James paso a paso, partido a partido, conquistando el corazón de un jugador al que es sumamente complicado agradar y acceder en lo deportivo. El esloveno se ha ganado el respeto de uno de los buques insignia de la NBA haciendo gala de unos recursos asombrosos y desplegando un talento brutal y difícilmente alcanzable por muchos. "Nunca sabes a quién inspirarás en tu camino y es muy bueno poder inspirar a un niño que ni siquiera creció en los Estados Unidos, jugando al baloncesto de la manera correcta, involucrado y pensando puramente en este deporte", dijo James al acabar su último encuentro ante Dallas Mavericks sobre su influencia en el ex del Real Madrid.

Y es que Doncic ha respirado el baloncesto desarrollado por la estrella de los Lakers desde que brillase en Cleveland, pasando por su exitosa trayectoria en Miami y sin olvidar su reciente y épica historia de nuevo en los Cavs.

El niño prodigio del baloncesto europeo recibe influencias de numerosos jugadores y entrenadores y aplica todo su conocimiento y todo lo que ve al gran teatro que son las canchas de baloncesto. James compone una parte fundamental del imaginario de Doncic, desde la creatividad en el pase como la habilidad para proteger el balón a la hora de finalizar. En una cultura de la imagen y la reproducción de la misma, nadie se escapa al influjo constante de los highlights de LeBron.

Siguiendo los pasos del Rey

La precocidad es siempre la virtud que todo el mundo anhela en el deporte. Cuanto más jóvenes y más habilidosos en su disciplina, mejor. Kylian Mbappé en el fútbol, Alexander Zverev en tenis o Charles Leclerc en Fórmula 1. Prensa y aficionados van en busca siempre de la nueva estrella, aquel imberbe que domine desde edad temprana y demuestre que el talento siempre prevalece a la experiencia. Juventud divino tesoro que dirían algunos.

Entre James y Doncic la única similitud que existe respecto a su edad existe en los números, pues ni contexto histórico, ni deportivo, ni estilo colectivo o individual operan en esta ecuación. Aquellos Cleveland Cavaliers de la 2004-05 donde Zydrunas Ilgauskas o Drew Gooden eran los escuderos del nativo de Ohio guardan poca o ninguna relación, más si los equiparamos a todo un Kristaps Porzingis a los mandos de Rick Carlisle.

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A pesar de ello, en volumen estadístico, LeBron y Luka representan un " monstruo " en cualquier parcela que recogen los boxscore. Puntos, rebotes, asistencias, robos... Nada escapaba y escapa al control de los dos. Ambos Rookies del año, los dos líderes indiscutibles de su grupo y en su segunda campaña aspirantes a entrar en los Playoffs pese a todo pronóstico.

"Obviamente, es un gran talento joven", decía la estrella de los Lakers en declaraciones recogidas en el LA Times . "Me encanta su juego, su habilidad para no solo crear tiros para sí mismo. Pero ustedes saben que me encanta el hecho de que él puede tener una excelente apariencia para sus compañeros de equipo . Eso es en lo que prospero, eso es en lo que siempre he creído y él simplemente juega el juego de la manera correcta".

"when your idols become your rivals" 🙏💯

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Sus caminos parecen unidos a pesar de no ser aparentemente similares. En su llegada a la NBA en el verano de 2003, James maravilló a medio mundo, confirmando que su paso directamente de instituto a la NBA no había sido un error, sino más bien algo necesario. Fue en ese primer curso donde a punto estuvo de ser All-Star en su año de debut, aunque quedó muy lejos de alcanzar sus propias metas colectivas, acabando con un 35-47 de balance. Mientras, con el esloveno la trama sigue un camino muy parecido, acallando a los críticos y superando el hype, rozando el All-Star y liderando un equipo en construcción.

Tras 5 encuentros de la temporada 2019-2020, Doncic promedia 26,2 puntos, 9,6 rebotes y 8,4 asistencias. Más allá de que son unos números solo antes vistos en cinco ocasiones y dos jugadores diferentes (Oscar Robertson y Russell Westbrook), se parecen bastante a aquellos firmados por The King en la 2004-05, año de su primera aparición en Playoffs, cuando consiguió firmar 27,2 puntos, 7,4 rebotes y 7,2 asistencias a lo largo de 80 partidos. No parece en absoluto una locura preveer que el jugador de los Mavs pueda acabar la presente campaña con unos guarismos similares.

El talento sin entrenamiento se marchita y la inteligencia sin estímulos se acomoda. Ambos perfiles han dejado claro que son unas mentes en constante evolución y construcción, que absorben todo aquello que les rodea y es positivo, paso necesario para mantener una línea ascendente con el paso del tiempo, aquello que marca la grandeza de los inalcanzables.

Las opiniones aquí expresadas no representan necesariamente a la NBA o sus organizaciones.

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