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Phoenix Suns

Devin Booker vs. DeMar DeRozan: dos anotadores salvajes, frente a frente en los México Games 2019

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Por capacidades, dos de los mejores anotadores de la NBA. En contextos y situaciones radicalmente diferentes. Uno apenas comienza a escribir con finas letras su nombre en los registros de la liga, junto a un equipo que busca renacer. El otro, en medio de rumores y por encima de los 30 años, demostrar que tiene cuerda para mucho rato en un equipo acostumbrado a competir ferozmente año a año.

Devin Booker y DeMar DeRozan. DeMar DeRozan y Devin Booker. Dos escoltas por posición natural, clásica, mejor dicho, porque lo cierto es que como "escolta tradicional" sí podemos encajar mejor al de Phoenix Suns, pero cuesta mucho hacerlo con el de San Antonio Spurs. Mientras uno encuentra en el lanzamiento exterior un arma mortal que utiliza desde una plástica mecánica, el otro huye de esa zona de moda.

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Físicamente son parecidos, comparten un molde y ciertos aspectos. No todo son diferencias. Metro 96 para Booker, 98 para DeRozan, el de los Spurs siempre ha tenido un punto atlético salvaje, aunque la joven estrella de Arizona encuentra en su atletismo un aspecto infravalorado de su juego: veloz, fino y fuerte hacia el aro en un combo ligero y resistente.

Uno, más amasador, vintage y con enormes capacidades para el pase. El otro, exterior, desatado en eficiencia sin el balón en sus manos y, característica que comparten, amor por encontrar pases precisos y correctos. Toca desglosar a Devin y DeMar en NBA.com, dos anotadores diferentes y similares.

El momento lo es todo

No es lo mismo encontrarse a un jugador de la década de los 90 en la de 2010, que a uno de la era actual en la pasada. Esto trae un modo de vivir y entrenar completamente diferente. Cuando se dice "este jugador nació para jugar en los 80" obviamos que creció y se entrenó en un contexto diferente al de los jugadores de esa época.

¿Cómo sería LeBron James si hubiese entrenado en los 70?, ¿o Kobe Bryant de haber nacido 20 años antes?, ¿y Kevin Durant en la primera NBA? Es imposible de definir, aunque sean casos hipotéticos muy interesantes. Eso sí, un caso parece claro: DeRozan se hubiese sentido más cómodo en el baloncesto de hace 20 años.

Lo cierto es que cualquier era sería mejor para el de los Spurs que la actual. El baloncesto moderno reclama lanzamiento exterior y DeRozan es una nula amenaza en este sentido: apenas 14 triples intentados en lo que va de temporada, 45 en la anterior completa. Aunque meta algunos, la defensa prefiere darle ese lanzamiento a concederle la media distancia o una penetración, su hábitat natural.

Además del factor triple, el timing penaliza al veterano. Después de ser traspasado por Toronto Raptors, la franquicia canadiense ganó el anillo con su recambio, Kawhi Leonard. Nadie duda de que Leonard está por delante de DeRozan en una clasificación de jugadores NBA, básicamente porque es élite pura, pero tampoco puede decirse directamente que "los Raptors ganaron por no tener a DeMar y sí a Kawhi". ¿O sí? Sea como sea, en su último año de contrato y con rumores de traspaso, no es el momento más brillante de la carrera de este cuatro veces All-Star.

Booker, sin embargo, no ha debutado en el Partido de las Estrellas. Está entre los grandes candidatos a debutar en 2019: sus números, el hundimiento de otros competidores por diferentes motivos (Fox, McCollum) y unos Suns que aguantan ante el regreso de Deandre Ayton le sitúan como serio All-Star en Chicago 2020.

El producto de Kentucky vive el hasta ahora mejor momento de su joven carrera. Es cierto que el listón estaba bajo por los fracasos colectivos de Phoenix en los años anteriores, pero tanto por juego, producción como récord y sensaciones del equipo, Booker está ante la que puede ser su primera temporada sumamente positiva en todos los sentidos desde que llegó a Arizona.

El reconvertido a base vs. el que tiene menos balón ahora

Devin Booker ha contado durante años con la carencia de un buen director de juego a su lado. El fichaje de Ricky Rubio coloca a un jugador generoso e inteligente como nunca antes había tenido el escolta a su lado. Una pareja que se beneficia mutuamente en una simbiosis perfecta.

El joven de Phoenix se vio durante tramos largos de campañas anteriores a ejercer de base, tarea que le ha permitido desarrollar su talento y mostrar su apetito como generador, aunque esto escondía lo mejor de su arsenal: la anotación y el peligro sin balón.

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Con Ricky al lado y una estructura con sentido gracias a Monty Williams, Booker tiene menos uso que la pasada temporada (27,9% por 32,9%), lanza menos (17,5 tiros por 19,6) y anota mejor, aunque menos en promedio (25 puntos con un 57eFG% por 26,6 puntos con un 52,1eFG%). Menos generador, aunque continúa con su carga aquí, y más anotador y jugador de equipo. Porque puede por el sistema y es sano para todos.

DeRozan, por su parte, era el anotador más vertical de uno de los sistemas menos profundos de la NBA. Se desarrolló en la liga pre-explosión del triple, por lo que en sus inicios se intuía un gran talento como anotador élite y futuro All-Star. Las promesas fueron ciertas, pero con la inmovilidad de la táctica ofensiva de Toronto y la dependencia del uno contra uno de DeMar, el paso de los años y el crecimiento del triple agravó la situación.

Al llegar a San Antonio se produce la transformación: DeRozan será el base del equipo. Darle el balón a tiempo completo, rodearle de jugadores con tiro y el talento de LaMarcus Aldridge para la media distancia harían el resto. Funcionó en la primera temporada para que repartiese más asistencias que nunca en su carrera (6,2 por 2,6 pérdidas) y continuase en los 17,1 tiros que promedió en su último año en Canadá.

Esta segunda campaña, los Spurs comienzan con un entorno más viciado y que desprende olores de posible reconstrucción en el que el "falso base" tiene menos uso que antes (26,4% por 27,9%). De que quizás ya llevan eludiendo demasiado tiempo a la muerte en San Antonio. Por supuesto, esto no es solo responsabilidad de DeRozan. Es un cúmulo de factores y, de nuevo, el tiempo.

¿Quién reinará en México?

Booker ya tiene experiencia en dejar bocas abiertas en su paso por el país de América Central. Hace dos años dejó exhibiciones ante precisamente Spurs y Mavs con 39 puntos en ambos encuentros. Dos partidos en los que, con unos Suns pobres a nivel colectivo, el joven Devin se echó la responsabilidad a sus espaldas. De momento, hoy es duda su presencia por problemas en la muñeca de tiro, en la mano derecha.

DeRozan debuta en México y lo hace con el objetivo de darle la vuelta a la tortilla. Los Spurs son 12º del Salvaje Oeste (9-15), perdieron de forma dolorosa su último duelo contra Cleveland y acumulan un 4-6 en los últimos 10. El ex de San Antonio, en un rol de menos creador que el año pasado, promedia 21,4 puntos con un 51,3eFG%, mejores registros que en su temporada de debut.

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Los Suns son 8º con un balance de 11-13 y, aunque irregulares, mejores sensaciones. Además, este será el penúltimo partido de la sanción de Ayton, que aunque no pueda jugar en México será un refuerzo enorme para el equipo.

Duelo de cracks anotadores, de perfiles e historias diferentes, aunque con puntos en común. La capacidad de pase y la creación, la estética en los movimientos y el uso de una media distancia -mayor en Booker de lo que se piensa- que para muchos ya es un aspecto retro del juego.

Las opiniones aquí expresadas no reflejan necesariamente aquellas de la NBA o sus organizaciones.

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