NBA 75

NBA 75: Las razones y explicación de cada jugador incluido en la lista de los mejores

La NBA anunció la lista definitiva de los 75 mejores jugadores de toda su historia coincidiendo con el aniversario de su primera temporada en 1946. Una retahíla de nombres que resume a la perfección lo que han sido más de 7 décadas de excelencia, de evolución y de crecimiento hasta hacer de la competición la más importante en el mundo del baloncesto. Un inciso, finalmente fueron 76 y no 75 los nombres incluidos debido a un empate.

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Para muchos de los aficionados, algunos de los nombres no son excesivamente familiares, figuras que por lo remoto de su trayectoria son solo nombres apilados en los libros de registros, pero cuyo impacto fue enorme en su contexto.

Con el objetivo de explicar el porqué cada uno de los integrantes de la lista definitiva acabó entrando, desde NBA.com en castellano hemos realizado un extenso análisis de los 76 jugadores con las razones que lo han podido motivar. Click en cada apartado para encontrar los nombres ordenados alfabéticamente.

A-E | F-J | K-O | P-T | U - Z

Kareem Abdul-Jabbar

El máximo anotador de todos los tiempos de la NBA y una de las figuras más importantes de toda la historia del baloncesto, dentro y fuera de las canchas. Abdul-Jabbar conjugó como pocos gigantes de su época la relación entre altura y coordinación, elevando su juego hasta la máxima expresión. Quedarse con su mítico gancho skyhook sería injusto para un jugador que fue capaz de impactar de tantas y tan variadas maneras como la defensa le permitiese.

Tan prolífico como duradero, Kareem fue único en todos los sentidos pues supo asumir el rol de líder en anotación cuando el equipo lo requiso, así como el de creador de juego desde los postes hasta dar un paso atrás en favor del desarrollo de una estrella emergente. El pívot neoyorquino no podía faltar en esta lista.

Ray Allen

Nadie ha anotado más triples que Ray Allen en toda la historia de la liga, al menos de momento. Con una depuradísima técnica, una ética de trabajo envidiable, el escolta se convirtió en uno de los anotadores más finos en época reciente, así como uno de los más certeros, logrando el 40% de sus intentos desde la larga distancia en más de 7000 intentos.

Pero lo importante con Allen no fue únicamente su rango de tiro sino lo polivalente que podía resultar, especialmente en el primer tramo de su carrera, destacando por su creación sobre bote y facilidad para plantarse en la zona y finalizar.

Giannis Antetokounmpo

Muy pocos en toda la historia pueden decir en voz alta que han conseguido ganar dos MVPs de manera consecutiva y, en una de esas temporadas, el premio al Mejor defensor del año. Giannis Antetokounmpo es uno de los 11 jugadores en activo que ha logrado entrar en esta lista y razones le sobran al griego pues desde su explosión en 2016 se ha convertido en un tiempo brevísimo en una de las figuras más dominantes de la competición. Un fulgurante ascenso que obtuvo su recompensa en la 2020-2021 con el ansiado campeonato.

Una fuerza dominadora en la pintura como solo Shaquille O'Neal pudo llevar a cabo anteriormente, unido a una rapidez y facilidad para crear juego que le convierten en el prototipo perfecto de jugador de baloncesto moderno. Giannis es el ejemplo perfecto de cómo ha avanzado la NBA en las últimas décadas en cuanto se refiere a globalización, pasando de ser un desconocido surgido de la segunda división griega a una estrella consagrada de la mejor liga del mundo.

Carmelo Anthony

En cuanto a anotadores de volumen Melo logró establecerse pronto en la competición como uno de los más notables. Incisivo, persistente y con una facilidad para conectar tiros sobre bote. El nativo de Baltimore ha logrado entrar gracias a su destacada y larga trayectoria, lo que le ha permitido ir escalando posiciones en la lista histórica de anotadores poco a poco hasta ubicarse en este momento como el 10º más notable en ese sentido con más de 27.000 puntos.

Puede que en esta recopilación de nombres o entre otros que se han quedado fuera haya muchos con un palmarés más brillante que Melo, pero pocos alcanzan a igualar la elegancia, determinación y precisión de Anthony durante toda su trayectoria, algo que escapa a todo éxito colectivo.

Nate Archibald

El único jugador en toda la historia capaz de acabar una temporada liderando la NBA en anotación (34,0) y en asistencias (11,4), además de la media más alta de minutos (46,0). Aquel curso 1972-73 fue la definitiva confirmación de que Nate "Tiny" Archibald era una figura de primer nivel, destacándose como el principal líder de los renovados Kansas City Kings. Sin embargo, su enorme talento individual no encontró en la histórica franquicia el mejor lugar para cumplir sus expectativas colectivas, alcanzando en tan solo una ocasión los Playoffs sin mucho éxito.

Un base de un abanico de recursos técnicos inagotable que le permitió hacer olvidar rápidamente su déficit físico en comparación a sus oponentes. Una zurda certera en las penetraciones y desde la larga distancia que de haber existido la línea de 3 en sus primeros años habría alcanzado unas medias todavía más altas. Su presencia en esta lista es un reconocimiento a aquellos que se establecieron y lideraron la NBA en un complicadísimo momento como fue la década de 1970.

Paul Arizin

Con una magnífica técnica de tiro en suspensión el nativo de Philadelphia se convirtió en la principal figura de los Warriors de la década de 1950. Un alero rápido y con una fantástica capacidad anotadora que le llevarían a hacerse con el título de máximo anotador en 1952 y 1957 a razón de 25,5 y 25,6 puntos respectivamente.

Una carrera marcada por su pausa de dos temporadas entre la 1952-53 y 1953-54 por estar realizando el servicio militar con la marina estadounidense, lo que le privó de seguir participando en el All-Star, un honor que logró en todas las campañas que compitió. Arizin logra repetir en la lista de los mejores de la historia por el hecho de ser uno de los más prolíficos en los albores de la competición, así como un revolucionario y adelantado a su tiempo gracias a su destacado lanzamiento sobre bote.

Charles Barkley

Potencia, fuerza y precisión, Charles Barkley fue un jugador transformador de su posición, combinando las posiciones de 3 y 4 indistintamente que le llevaron a ser uno de los nombres propios de la década de los noventa.

Fue a través de la transición y del poste bajo desde donde el jugador de 76ers, Suns y Rockets logró erigirse como uno de los más notables en su momento, logrando sumar más de 20.000 puntos y 10.000 rebotes, algo al alcance tan solo de muy pocos a lo largo de estas 75 temporadas.

Rick Barry

Una figura clave en los sesenta y setenta por cómo alteró la concepción de lo que podía ser un alero. Barry más allá de ser un anotador prolífico y distinguido como sus más de 18.000 puntos en la NBA y 25.000 en su carrera demuestran, fue un creador de juego innato, más de lo que las asistencias que logró puedan evidenciar.

El paso del tiempo ha ayudado a mejorar su percepción pública y la leyenda de los Warriors ha acabado convirtiéndose en uno de los más notables de todos los tiempos gracias a su tiro en suspensión y su creatividad en el uno contra uno.

Elgin Baylor

Un alero moderno en plena década de 1960 y cuya facilidad para llegar al aro no sería igualada por otro exterior hasta la aparición de Julius Erving en la ABA. Elgin Baylor representó la primera gran evolución en el juego en la segunda mitad del siglo XX, un estilo desenfadado, versátil, creativo.

El jugador de los Lakers tenía una relación especial con el balón, un tacto que le hacía conseguir anotar en los aledaños del aro como muy pocos, su toque a la hora de finalizar hacen de él uno de los que más bonito ha hecho este deporte a lo largo de la historia. Baylor no podía faltar en esta lista, siendo uno de los mejores representantes de la primera edad de oro de la liga.

Dave Bing

Los setenta trajeron novedades y muchos fueron los que estuvieron en disposición de innovar gracias a la apertura del juego, especialmente para los manejadores. Dave Bing se estableció como un anotador sin mesura, con un cambio de ritmo que le permitía una y otra vez zafarse de sus perseguidores con una facilidad pasmosa.

Su presencia en esta lista puede sorprender por el hecho de no ser un nombre común en las conversaciones históricas, pero el impacto anotador de Bing hace de él un fijo, más cuando hablamos de alguien con más de 18.000 puntos y 5000 asistencias.

Larry Bird

En el panteón de la NBA la figura de Larry Bird ocupa un lugar principal. Y no es para menos pues el nativo de Indiana posee el honor de ser uno de los tres jugadores en haber sido capaz de ganar 3 MVPs consecutivos junto a Bill Russell y Wilt Chamberlain.

Bird representó la evolución, el cambio de ciclo en la liga, la polivalencia. En cierto modo, el jugador de los Celtics delineó lo que años más tarde acabaría convirtiéndose en la posición de point-forward, un exterior capaz de anotar, de crear juego y de liderar el ataque de un equipo.

Las lesiones mermaron su continuidad en la liga así como su rendimiento en los últimos años de los ochenta e inicios de los noventa, pese a ello terminó como el cuarto máximo anotador con 17.899 puntos.

Kobe Bryant

Ética, dedicación y hambre por ganar. Kobe Bryant representó todo lo bueno y todo lo malo de la grandeza, un jugador de contrastes, de grises y cuya leyenda irá creciendo año tras año por su desgraciado desenlace. Sobre la pista no hubo otro que igualase la persuasión y el nivel de concentración que la estrella de los Lakers tuvo.

Tan solo Wilt Chamberlain logró sumar más partidos por encima de los 60 puntos que Bryant y solo Jordan y el mencionado pívot consiguieron un cómputo mayor que este con 50 tantos o más.

La más fidedigna representación de Michael Jordan que se verá sobre un parqué y un ejemplo único de lo que significa ser profesional.

Wilt Chamberlain

La superioridad física y técnica hecha hombre. Nunca nadie dominó una pista de baloncesto como lo hizo Wilt Chamberlain y muy probablemente nadie lo vuelva a hacer. Inalcanzable en todos los sentidos, como lo son buena parte de los registros estadísticos que fue atesorando a lo largo de su carrera, obscenas exhibiciones anotadoras, reboteadoras e incluso como asistente que revelan lo sencillo que le resultaba al pívot controlar un encuentro a placer.

Lejos de la narrativa que le definió como un grandísimo jugador pero incapaz de hacer ganar a sus equipos, la realidad fue bien distinta, pues en toda su carrera solo se perdió una edición de Playoffs, llegando a seis Finales en la década y ganando dos anillos.

Sobran palabras, adjetivos y registros para defender la posición de Chamberlain en la historia como uno de los más grandes que haya conocido el baloncesto. Una figura que dotó a la NBA de relevancia a escala nacional y de su primera edad dorada.

Bob Cousy

Uno de los mejores jugadores de todos los tiempos y uno de los nombres propios del inicio de la NBA. Cousy fue la gran estrella de la década de 1950 cuando el juego todavía estaba definido por el poderío de los gigantes. Con su 1,85 el base neoyorquino llevó el juego al siguiente nivel, consiguiendo desplegar un estilo más cercano al espectáculo que al cánon y que hizo las delicias de los espectadores en aquella época.

Líder de los primeros Boston Celtics, Cousy logró ser el máximo asistente de la NBA durante 8 temporadas consecutivas entre 1953 y 1960. Cousy fue el primer gran artista con un balón en las manos de la competición, este acostumbraba a llevar a cabo interminables posesiones en los instantes finales de partido con el objetivo último de privar al oponente de la victoria. Como un eslalon sin fin, Cooz agarraba la pelota y comenzaba a driblar oponentes como si de fútbol se tratase, oponentes que sin éxito trataban de sustraerle la bola. Leyenda de los Celtics, All-Star en todas sus temporadas y 6 veces campeón. Único.

Dave Cowens

Un ejemplo de rápido ascenso, éxito y aprovechamiento de sus recursos. Dave Cowens fue un jugador muy limitado en lo técnico en comparación a sus contemporáneos, pero supo utilizar todo aquello que sabía para establecerse como uno de los mejores de su época en ambos lados de la cancha.

Un pívot de pequeñas dimensiones (2,06) y que puede considerársele uno de los primeros point-centers de la competición, con una gran habilidad para el pase, la creación desde el mano a mano y la visión de juego. El jugador de los Celtics fue clave durante toda la década de los setenta, liderando en dos campeonatos y haciendo de sus carencias físicas su fuerte.

Billy Cunningham

Un exterior polivalente, capaz de combinar el 3 y el 4 de manera magnífica. Un nombre clave para entender el cambio de ciclo en los Sixers tras la salida de Wilt Chamberlain por cómo dio un paso adelante y logró mantener al equipo en Playoffs pese a lo limitado que pudiese ser. Cunningham fue un exterior sumamente inteligente, capaz de brillar y siempre encontrar el modo de zafarse de su marca para anotar sin balón, así como tener un lanzamiento en suspensión más que depurado para la época.

Stephen Curry

El único MVP unánime de toda la historia, capaz de llevarse sus dos galardones de manera consecutiva mientras formaba parte de un equipo de leyenda. Stephen Curry es uno de los mejores jugadores de todos los tiempos gracias a su condición de game changer, una figura revolucionaria en todos los sentidos cuya explosión individual supuso un cambio de paradigma a la hora de comprender el juego. El base de los Warriors demostró que el triple podía ser la base de la producción ofensiva de un equipo campeón hasta elevar el rango a la enésima potencia.

Con un instinto para encontrar sus espacios, jugar con la defensa y moldear su cuerpo a placer, Curry ha ido abriéndose paso entre la marabunta de cuerpos que partido a partido han tratado de mitigar su impacto. El segundo máximo triplista de todos los tiempos mientras se firman estas líneas y una de las figuras más importantes de la historia de la NBA, incluso aun estando en activo.

Anthony Davis

La mejor representación de la evolución del juego y el desarrollo de la técnica en los jugadores altos. Anthony Davis se formó para ser un base, pero su cuerpo no dejó de crecer hasta alcanzar los 2,08, garantizándole un futuro profesional pero privándole de su condición de creador. El jugador de los Lakers pronto demostraría en la NBA que había nacido para dominar, convirtiéndose en una figura absolutamente dominadora en los aledaños del aro en ambos extremos del campo. La falta de fortuna en los Pelicans y las lesiones le relegaron a un segundo plano, explotando finalmente en California con unos Playoffs en 2020 dignos de los mejores.

Tan solo 5 jugadores en toda la historia han logrado más temporadas con 25 puntos, 10 rebotes y 50% en tiros de campo de media que AD, y todos ellos se encuentran en esta lista. Una figura que está llamada a ser clave en los años venideros.

Dave DeBusschere

La defensa también tiene su hueco aquí y Dave DeBusschere se ganó su reputación de fiero competidor y de gran maestro bajo los aros a base persistencia. El mítico jugador de Pistons y Knicks era uno de esos que siempre se dejaba el alma sobre el parqué, a veces literalmente, lo que le convirtió en un fijo en primeros quintetos All-Defensive de la NBA. Pero el ala-pívot no solo fue una incómoda presencia en defensa, sino que también era capaz de anotar, destacando sus tiros desde los laterales a pies quietos y sus recuperaciones tras rebote ofensivo.

El hecho de pertenecer a un equipo de leyenda como los Knicks de principios de los 70 hace posible que el nativo de DeBusschere haya conseguido repetir en la lista de los mejores jugadores.

Clyde Drexler

El otro gran escolta de los noventa que logró rivalizar, en cierto modo, con Michael Jordan. Sus carreras siempre estuvieron cruzadas y el de Houston tuvo que crecer a la sombra del mito durante prácticamente toda su carrera. Un hecho que no le privó de alcanzar el éxito y mantenerse en la élite durante toda la década.

Un prolífico anotador que a comienzos de los 90 llevó a los Blazers a dos Finales (1990 y 1992), cayendo en ambas, pero promediando 26 y 24 puntos respectivamente. Sería más tarde, en 1995, cuando a su marcha a los Rockets alcanzaría finalmente la plenitud y el reconocimiento que siempre mereció.

No contar con él en esta lista habría sido sumamente injusto, pues estamos hablando de uno de los escoltas más finos del siglo pasado y uno de los más creativos con el balón en las manos.

Tim Duncan

Considerado por muchos como el mejor ala-pívot de todos los tiempos, Duncan es una de las incorporaciones a la lista que todos esperaban y que no podían faltar en esta recopilación. El sinónimo del éxito y de la humildad aplicada al baloncesto.

Tim Duncan entró con paso firme en la NBA y mantuvo un altísimo nivel de rendimiento durante toda su trayectoria profesional, logrando alzarse como el ala-pívot más notable de todos los tiempos. Una estrella atípica por su personalidad introvertida que colocó a los San Antonio Spurs en lo más alto de la competición para hacerse con 5 campeonatos de los cuales fue el MVP de las Finales en 3 de ellos.

Kevin Durant

Un molde de jugador inaudito en la NBA hasta su llegada. Un alero anotador de 2,08 de estatura, endiabladamente rápido y escurridizo como pocos. La presencia de Kevin Durant estaba más que asegurada en esta lista por todos sus logros, individuales y colectivos, que han hecho de él uno de los mejores jugadores de este siglo.

Una amenaza constante desde casi cualquier punto, especialmente desde la media distancia, KD entra en esta recopilación de nombres como una figura de una elegancia única.

Julius Erving

En la línea histórica de desarrollo de los aleros, Julius Erving ocupa una posición de privilegio como nexo de unión entre la primera época, dominada por los grandes, y la segunda, de explosión de los exteriores. Con un estilo inédito hasta el momento, el Dr. J logró elevar el puesto de alero hasta una cima inexplorada hasta ese momento. Un jugador capaz de conducir el juego de su equipo, cargar con la anotación y producir en prácticamente cualquier contexto.

Al neoyorquino se le debe el hecho de haber allanado el camino para toda una generación de exteriores que acostumbraron a jugar por encima del aro, no solo para finalizar con fuerza en él, sino como un medio a través del cual expresarse, con bandejas, rectificados o acciones de un enorme despliegue físico que anteriormente era difícil ver. La imagen más asentada de Erving remite a los años 80, ya en el ocaso de carrera, pero fue precisamente en su explosión en la ABA donde más alto y mejor jugó este, realizando auténticas exhibiciones que le convirtieron en una estrella a nivel nacional e internacional en cierto modo.

Patrick Ewing

Tan exigente como reconfortante es la ciudad de Nueva York con el baloncesto, algo de lo que Pat Ewing puede dar buena cuenta. Y es que el jugador de origen jamaicano fue fiel durante prácticamente toda su trayectoria a los Knicks, a quienes llevó a su etapa más brillante desde el doble título de los setenta, desplegando un dominio en la pintura que le llevó a rivalizar con los Bulls durante los noventa.

Con un abanico de recursos casi ilimitado, Ewing es uno de los jugadores con más clase al poste bajo que hayan jugado a este deporte, así como un muro en defensa.

Walt Frazier

El ejemplo perfecto de que los 70 fueron una época de cambio y de evolución en el juego, sobre todo en la posición de base. La leyenda de los Knicks poseía un control del balón sinigual, el cual haría del cambio por la espalda y sus diferentes variantes su seña de identidad más reconocible y una manera de dejar sentados a sus rivales con una comodidad pasmosa.

Pero la importancia de Frazier no solo reside en su técnica individual, sino en su lectura del juego, especialmente en defensa donde se estableció como uno de los que mejor anticipaban las líneas de pase para entrar al robo, así como presionando a su par hasta conducirle al error. No es casualidad que a inicios de la década fuesen los Knicks quienes se coronasen en dos ocasiones como campeones con una de las defensas más eficientes de toda la competición.

Kevin Garnett

Si su personalidad fue única, su estilo de juego lo fue más. El otro gran ala-pívot del siglo XXI que desarrolló un control de la media distancia que le catapultó a lo más alto. Alguien capaz de dominar también la defensa con 12 nominaciones para el All-NBA y un premio al Mejor defensor.

Su explosión a comienzos del siglo XXI hizo de Garnett el prototipo perfecto de ala-pívot, casi como el contrapunto a Tim Duncan en todos los sentidos. Un jugador enérgico, desafiante y que fue un adelantado a su tiempo, logrando desplegar su propio estilo de juego como interior, atacando de fuera adentro hasta consagrarse como una de las estrellas de la NBA durante dos décadas.

George Gervin

Tras maravillar a edad temprana en la ABA, Gervin desembarcó en la NBA justo en el momento adecuado para convertirse en una de sus principales caras.

Un anotador sin filtro y sin fin, cuatro veces campeón en ese sentido con medias astronómicas y que le llevaron a asentarse en el imaginario colectivo como uno de los jugadores más notables del momento. Ubicado en el 17º lugar ahora mismo en la tabla histórica, la leyenda de los Spurs fue el perfecto representante del cambio de ciclo a finales de los setenta e inicios de los ochenta.

Hal Greer

El perenne y siempre regular Greer desarrolló toda su carrera en la misma franquicia, comenzando en los Syracuse Nationals hasta su traslado a Philadelphia como los 76ers. Un escolta muy polivalente que supo adaptarse a la perfección al cambio de los tiempos en la liga y a los diferentes planteles que tuvo el equipo, desde los últimos Nationals de Schayes donde Greer era la voz cantante, a ser un actor secundario perfecto para que Chamberlain brillase.

Un buen ejemplo de su larga y dilatada trayectoria es que prácticamente 50 años después de su retirada, Greer sigue siendo el jugador que más partidos ha disputado, más minutos ha jugado, más tiros ha intentado y más puntos ha anotado de toda la historia de los Sixers.

La presencia de Greer en esta lista puede sorprender a más de uno por lo "desconocido" de su nombre, pero el alero fue clave durante todo su periodo en Philadelphia al lado de Chamberlain, sacrificando incluso opciones de anotar más en favor de la estrella. Una auténtica leyenda, en ocasiones ignorada, y sin la cual no pueden entenderse los sesenta.

James Harden

Control, variedad, explosividad y creación de juego. Todas estas características definen a la perfección el estilo de juego de James Harden, un talento individual como pocos, capaz de asumir dos roles nada sencillos de conjugar como son la anotación y la distribución. La explosión de la Barba en Houston Rockets vino de la mano de un aprovechamiento magnífico de sus condiciones y recursos técnicos, haciendo de él un sistema de juego en sí mismo.

El tiempo debería ser más justo con la estrella de los Nets de lo que la percepción pública puede tener de él en la actualidad, pero pocos han dominado del modo en el que lo ha hecho Harden de los dos aspectos más importantes del baloncesto en cualquier época: uno contra uno y dos contra dos. El aclarado y el bloqueo directo como ejes de su juego elevados a la más alta élite.

John Havlicek

En Havlicek se pueden diferenciar dos etapas muy marcadas. La primera como representante del rol de sexto hombre, el cual extralimitó en unos Celtics de leyenda. La segunda como absoluta estrella y faro de Boston en la época inmediatamente posterior a Bill Russell.

El máximo anotador de la historia de los Celtics con 26.395 puntos, lo que hacen de él un ineludible en esta recopilación.

Elvin Hayes

Uno de los grandes olvidados de finales de los sesenta y principios de los setenta y quien más cerca estuvo de la excelencia individual de Abdul-Jabbar en este periodo.

Y es que Hayes fue un cuatro anotador de gran elegancia, combinando a la perfección movimientos finos y dificultosos con acciones de gran poderío físico. El interior hizo del poste bajo su hábitat natural, recibiendo casi siempre de espaldas a canasta para definir a placer en un solo bote o bien en su clásico fadeaway.

A nivel estadístico hablamos de alguien con más de 27.000 puntos y 16.000 rebotes y que logró el campeonato en 1978 con unos Bullets inolvidables.

Allen Iverson

Contracultural. Esta es la mejor definición de un jugador atómico, irreverente y de un talento descomunal. Iverson exprimió su 1,83 de estatura al máximo que le permitió su cuerpo y su pico de carrera es uno de los más desatados de esta lista.

Líder en anotación en 3 ocasiones con más de 30 puntos de media en cada una de ellas, Iverson se coronaría en 2001 como MVP, llevando a los 76ers a sus últimas Finales. Una estrella que superó la barrera del baloncesto a principios de siglo y cuyo mejor reconocimiento es su presencia aquí.

LeBron James

Un jugador que sirve para representar toda una era. LeBron James han sido principio y final de todo en los últimos 20 años prácticamente, una figura capaz de dominar en el sentido más estricto, siendo el mejor jugador de toda la NBA durante prácticamente toda su trayectoria.

Con su legado todavía en construcción, el hecho de que el nativo de Akron se encuentre presente en esta recopilación es una decisión justa y honesta con lo visto de él en su etapa en la liga.

Magic Johnson

La otra "pata" de la década de los ochenta junto a Bird y la antítesis del mismo. Si el alero verde fue revolucionario en su posición, Magic lo fue en general, convirtiéndose en uno de los perfiles más inusuales de toda la historia hasta su llegada. Con la estatura de un jugador interior manejaba la bola como si de un base tradicional se tratara y conectaba pases imposibles, haciendo de la creación en transición y el contraataque su arma más mortífera.

Johnson fue una de las figuras con una mayor inteligencia en pista que se haya visto y que logró dar pie a una posición más propia del baloncesto actual que del que se profesaba en ese momento. Alguien que podía ocupar las 5 posiciones, defender a todas ellas y, al mismo tiempo, ser un líder natural. Un buen ejemplo de esto es el número de triple-dobles acumulado durante este periodo, el cual sumó un total de 113, 68 más que el segundo clasificado (Larry Bird).

Sam Jones

Una figura olvidada e ignorada por su presencia en una de las dinastías más exitosas de todos los tiempos y en donde la subyugación del individuo en favor del colectivo tenía un poder enorme. Entre 1959 y 1966, junto a KC Jones y Bill Russell, Jones fue el único jugador capaz de llevarse 8 campeonatos consecutivos, una marca que probablemente nadie consiga igualar nunca más.

Con una suspensión majestuosa y de largo recorrido, Jones fue escolta de referencia de los Celtics en la segunda parte de la década, donde atesoró tres nominaciones consecutivas para el All-NBA (todas en el segundo quinteto) que incluyeron explosiones anotadoras brillantes. Jones se ganó la fama de tener un as bajo la manga en los momentos cruciales de los partidos.

Michael Jordan

Es Michael Jordan, con eso debería bastar.

Jason Kidd

Segundo máximo asistente de la historia, cuarto jugador con más triple-dobles de todos los tiempos y uno de los bases más completos de las últimas décadas. Kidd fue tan inteligente como atrevido y desafiante, un talento único para el baloncesto en transición y que con el tiempo acabó encontrando el modo de impactar a media pista.

El duradero impacto de Kidd, que hasta los 36 años todavía coqueteaba con los dobles dígitos en puntos y asistencias, le convierten en uno de los mejores bases que han competido en la NBA.

Kawhi Leonard

El two-way player por excelencia a nivel histórico. Kawhi Leonard posee el honor de ser uno de los pocos jugadores en toda la historia en ser capaz de lograr el campeonato con dos equipos diferentes siendo el MVP de las Finales.

Un exterior de un impacto sinigual, sobre todo en lo que a defensa individual se refiere, lo que le hizo llevarse el premio al Mejor defensor del año en 2015 y 2016, siendo el primer exterior en conseguir uno desde Ron Artest y el único en hacerlo por partida doble.

Su presencia en esta lista tiene que ver con su último lustro, donde pese a las lesiones ha tenido un impacto tremendo allí donde ha estado, mejorando año tras año hasta ser un arma muy peligrosa.

Damian Lillard

Aunque si de armas peligrosas se trata Damian Lillard ha demostrado hasta el momento ser uno de los más devastadores. Certero y fiable en el clutch, el base de los Blazers ha logrado entrar en la lista de los mejores jugadores por varias razones.

La primera por su incipiente rango de tiro, el cual ha ido aumentando progresivamente desde su llegada a la liga hasta hacer de un lanzamiento a 9 metros algo normal. Y, en segundo lugar, su determinación en los momentos calientes del partido, siendo el tercero que más tiros ha anotado en el clutch desde su llegada a la liga.

Jerry Lucas

Un jugador único, capaz de dominar los tableros a placer pese a las diferencias de estatura comparado con otros interiores, Lucas fue un polivalente competidor que hizo de sus desventajas su seña de identidad y su punto fuerte.

Con más de 14.000 puntos y prácticamente 13.000 rebotes, el jugador de los Royals y los Knicks, Lucas demostró tener un talento especial para este deporte, una capacidad innata para competir e impactar sobre la cancha. El único junto a Chamberlain en tener múltiples temporadas con más de 20 puntos y 20 rebotes de media.

Karl Malone

Si existe un jugador que ha respetado al máximo el valor de la Fase Regular a lo largo de la historia ese ha sido Karl Malone. Alguien cuya durabilidad, efectividad y despliegue técnico le colocaron en lo más alto de la competición en los 90 a pesar de que sus incursiones en Playoffs durante el primer tramo de la década no fueran muy exitosas.

El máximo anotador de la década de los noventa con 21.370 puntos, uno de los cinco con más de 14.000 tantos y 7000 rebotes. De haber desempeñado su carrera en otro lugar, en un mercado más potente, Malone habría ocupado seguramente un puesto mucho más relevante en la memoria colectiva. Afortunadamente, sus contemporáneos supieron valorarle en su justa medida, llevándose 2 MVPs, siendo All-NBA 1st Team durante todos los 90 y quien más cerca estuvo de tumbar la hegemonía de los Bulls.

Moses Malone

Uno de los jugadores más infravalorados de la década de los ochenta y capaz de impactar allí donde fue. Uno de los principales dominadores de este periodo, especialmente en el primer lustro mientras estuvo en un contexto competitivo. El único capaz de ganar dos MVPs consecutivos con dos equipos diferentes (Houston Rockets y Philadelphia 76ers), un buen reflejo del gran nivel al que rindió en su pico de carrera.

Una fuerza dominadora bajo los aros que lideró la NBA como máximo reboteador entre 1981 y 1985, mientras superaba los 22 puntos de media en todas las ocasiones. Todo ello le convirtió en el único jugador de la década de los ochenta en lograr 19.082 puntos y 10.269 rebotes y terminar su trayectoria en la NBA con más de 27.000 tantos y 16.000 rechaces.

Pete Maravich

La creatividad hecha jugador de baloncesto y llevada al extremo. La mejor representación de que el espectáculo puede abrirse paso en la NBA si viene acompañado de una mente privilegiada, y Pete Maravich la tenía.

Uno de los pasadores más variados, creativos e imaginativos de todos los tiempos por cómo era capaz de hacer todo tipo de virguerías con un balón en las manos. Maravich fue la esencia del baloncesto.

Bob McAdoo

Su ausencia en la lista de los 50 mejores en 1996 fue vista como una de las grandes ausencias de la recopilación. Y es que McAdoo fue el único MVP de la NBA hasta ese momento en no ser incluido, algo que se ha solventado en esta ocasión.

El ala-pívot destacó en los setenta como un anotador prolífico, capaz de conseguir brillar bajo cualquier circunstancia, lo que le ganó una injusta fama de rellenador de estadísticas. Nada más lejos de la realidad, pues acudió regularmente a los Playoffs, donde tuvo actuaciones notables. Era de justicia que la leyenda de los Braves estuviese aquí.

Kevin McHale

Cuando hay que hablar de ala-pívots anotadores, Kevin McHale debería ocupar un lugar en la conversación. Y no es para menos pues el nativo de Minnesota se estableció como uno de los más prolíficos durante toda la década de 1980, llegando a luchar incluso por el MVP en 1987 gracias a 26,1 puntos y 9,9 rebotes de media.

La pareja perfecta para acompañar a Larry Bird y que dio sentido al juego colectivo de los Celtics de K.C Jones, tan centrado en la circulación de balón y la búsqueda de lanzamientos tras pase.

George Mikan

El gran dominador y denominador de la primera etapa de existencia de la NBA. George Mikan irrumpió en la liga proveniente de la deficitaria NBL para establecer la primera dinastía de la competición, elevando a los Minneapolis Lakers a un estadio que únicamente Boston Celtics lograría superar años después de la retirada del gigante de Illinois. Tan solo hicieron falta 6 temporadas para atesorar uno de los palmareses más brillantes de todos los tiempos, logrando 5 campeonatos, 3 títulos de máximo anotador (1949, 1950 y 1951), 2 de máximo reboteador (1952 y 1953) y, de haber existido el premio al MVP, con toda seguridad habría sido suyo.

Mikan fue una figura inalcanzable para sus contemporáneos, fue tal su dominio que la NBA se vio obligada a modificar las normas y dimensiones de la pista con el objetivo de contener su impacto y hacerle más complicado que pudiera marcar tanto las diferencias.

Lo importante con Mikan fue que consiguió establecer un dominio sinigual siendo un hombre grande, algo que no era muy habitual en ese momento histórico, convirtiéndose en una figura que cambió las normas de la liga en varias ocasiones.

Reggie Miller

El tiempo ha servido para que se haga justicia con Reggie Miller. Uno de los mejores y más prolíficos anotadores en el clutch de la década de los 90 que hizo del triple su principal arma en un momento en el que el rango de tiro más habitual no superaba la línea de tiros libres. En las tres primeras temporadas que se registró la anotación individual en los cierres (1996-97 a 1998-99), el escolta de los Pacers siempre fue uno de los 3 máximos anotadores.

Retirado en 2004 como el máximo triplista de toda la historia de la NBA, Miller ha conseguido ganarse la confianza de los votantes en esta ocasión por cómo fue capaz de encauzar su trayectoria desde 1996. Entre finales de los 90 y comienzos del 2000, el californiano hizo de Indiana un contender constante, llevándoles incluso a las Finales del 2000 promediando 24,0 puntos en Playoffs.

Earl Monroe

Un jugador de absoluto culto por lo revolucionario que fue en su momento histórico. Monroe fue uno de los responsables del cambio en el criterio con respecto al manejo del balón y la aplicación de las normas de acompañamiento o carrying.

Un talento único en lo individual que hizo del reverso en finalización su seña de identidad, maravillando como pocos a finales de los 60 y principios de los 70, especialmente en transición. Sería en su etapa en los New York Knicks, donde fue clave para la consecución del título de 1973 junto a Walt Frazier, donde The Pearl adquirió mayor relevancia histórica.

Steve Nash

Uno de los bases más notables del siglo XXI y, probablemente, de la historia de la NBA. Responsable de la revolución ofensiva que en los Phoenix Suns llevaría a cabo, aumentando el ritmo, alejando el juego del aro y devolviéndole la soltura y fluidez que había perdido. El canadiense motivó un cambio en la liga y sirvió de ejemplo para las generaciones venideras.

Con un pico de carrera comprendido entre 2005 y 2007, donde consiguió dos MVPs y tres títulos consecutivos de máximo asistente, la presencia de Nash en el ránking debería estar más que asegurada. Tan solo 6 jugadores han logrado sumar más de 10.000 puntos y asistencias, y el canadiense es uno de ellos.

Dirk Nowitzki

Nowitzki fue el mejor representante de que algo estaba cambiando en el juego a comienzos del siglo XXI. El mejor ejemplo del cuatro abierto moderno, alguien de un gran tamaño y una rapidez endiablada que rápidamente se convirtió en un fijo en el All-Star y en los quintetos All-NBA. Nowitzki le tomó el relevo a Nash tras sus dos MVPs consecutivos, alzándose como el mejor jugador de la NBA en 2007 tras promediar 24,6 puntos, 8,9 rebotes y un 50% en tiros de campo.

Un jugador diferencial que condujo a Dallas a sus primeras Finales en 2006, cayendo frente a Miami Heat tras ponerse 2-0 por delante de estos. Pese a esto, el alemán respondió elevando todavía más su nivel individual, lo que no significó un éxito colectivo desgraciadamente, este llegaría en 2011.

Pese a esto, Nowitzki se convirtió en el principal internacional de la NBA durante las primeras dos décadas del siglo XXI, terminando su carrera como uno de los máximos anotadores de todos los tiempos con 31.560 tantos.

Hakeem Olajuwon

El pívot nigeriano puso el listón de su excelencia individual a un nivel altísimo, desplegando un abanico de recursos técnicos que año tras año le hacían estar a más distancia del resto de competidores.

Pero en el caso de Olajuwon, al contrario que otros interiores de su generación, este fue un pívot capaz de marcar las diferencias en ambos extremos del campo, logrando 2 premios al Mejor defensor y 3 títulos de máximo taponador en una época donde convivió con otras figuras como Mutombo y O'Neal. Su reivindicación ante el mundo NBA sucedería entre 1994 y 1995 donde lideró a los Rockets a dos campeonatos consecutivos con una media de 30,9 puntos, 10,7 rebotes y 3,4 tapones de media en ambos Playoffs.

Olajuwon fue el único internacional en la lista de 1996, un número que años más tarde se ha multiplicado considerablemente y que evidencia la grandeza del pívot.

Shaquille O'Neal

Una fuerza dominadora sin precedentes. Un 2,16 de más de 130 kilos de peso moviéndose a la velocidad del viento y con una potencia que le hizo capaz de controlar la pintura como ningún otro jugador antes que él.

Shaq alcanzó su mejor momento de carrera coincidiendo con el cambio de periodo y siglo. O'Neal se erigió como la fuerza dominadora del primer lustro, haciéndose con el MVP del 2000 con 29,7 puntos y 57,4% de acierto en tiros de campo, ambos los máximos de la competición en esa temporada.

Un dominio que fue posible gracias a su control total de la pintura, estableciendo registros que solamente Giannis Antetokounmpo y Zion Williamson estarían en disposición de igualar prácticamente 20 años después. Lo que hizo único esto fue que Shaq lo llevó a cabo cuando todo sucedía alrededor del aro y en la media distancia, por lo que las defensas tenían que controlar un espacio de juego mucho menor.

Robert Parish

Tremendamente infravalorado por compartir equipo con Larry Bird y Kevin McHale, Parish fue siempre el tercero "en discordia" de los Celtics. Un jugador con una durabilidad envidiable, capaz de disputar un total de 21 temporadas y más de 1600 partidos en la NBA.

Que el nativo de Louisiana se encuentre en esta lista es un ejercicio de justicia para una de las figuras más olvidadas del éxito de Boston en los ochenta por cómo cumplió año tras año con su cometido con una efectividad más que notable para su posición y sin recibir nunca el mérito que mereció.

Chris Paul

El gran base del siglo XXI y uno de los mejores de todos los tiempos. Chris Paul logra entrar en la lista del 75 aniversario por méritos propios y estando en disposición de terminar su carrera como el tercer máximo asistente de la historia de la NBA. Una figura inteligentísima, de recursos inagotables y un apetito voraz por ganar que no ha conseguido hasta el momento alcanzar su ansiado anillo.

Una circunstancia que no resta un ápice de valor a una carrera y, especialmente, a un jugador que aparece una vez cada 30 años. La visión de juego de CP3 y la facilidad con la que ha hecho jugar a sus equipos le convierten en un imprescindible aquí.

Gary Payton

El primer y único base en ganar el premio al Mejor defensor del año. Uno de los trash talker más notables de la NBA, capaz de desconcentrar a cualquier oponente y un competidor nato. Payton lideró el cambio de fase en los Sonics, pasando de ser un proyecto con mucho talento a la cara más reconocible de la franquicia.

Un jugador de un impacto en el juego mayúsculo, correcto en ataque, prolífico desde la larga distancia en su contexto, y especialmente determinante atrás.

Bob Pettit

Uno de los mejores ala-pívots de siempre, aquel que revolucionó la posición y la llevó a un grado de excelencia sumo. Pettit fue un adelantado a su tiempo, pudiendo atacar de fuera adentro, lanzar en suspensión y sobre bote o bien desde el poste bajo. No había manera de detener al interior.

Con el paso de los años Pettit fue madurando como jugador y uniendo fuerzas en el tridente junto a Hagan y Lovellette, pero que se vio privado de éxito por la existencia de unos Celtics demasiado dominantes en aquella época.

Paul Pierce

Un alero clásico y uno de los mejores anotadores que ha visto la NBA en época reciente, atesorando más de 26.000 puntos en toda su trayectoria. Con un fantástico juego de pies que le hizo dominar la media distancia y el poste bajo como pocos en ese momento, el californiano se erigió como la principal referencia de unos Celtics huérfanos de un líder desde la marcha de Larry Bird. Su lealtad al conjunto verde queda patente tan solo echando un vistazo a las 15 temporadas que pasó en Boston, siendo alguien clave en el arribo de Kevin Garnett y Ray Allen en 2007, justo para ganar el campeonato.

Entre todas las cosas que pueden resaltarse de The Truth es preciso poner énfasis en el rendimiento que era capaz de tener en los momentos clave de los partidos, cuando menos tiempo restaba y más apretado estaba el marcador. De hecho, desde que se registran todos los lanzamientos (1997-1998), Pierce es el cuarto que más tiros ha anotado para empatar o poner a su equipo por delante en los últimos 5 minutos del partido, con un 207 de 564 (36,7%) acumulado, teniendo por delante únicamente a Russell Westbrook, Dirk Nowitzki, Kobe Bryant y LeBron James.

Scottie Pippen

Menospreciado por su rol de secundario, el paso del tiempo no ha hecho más que honrar y poner en su lugar a un Scottie Pippen que en cualquier otro contexto habría acabado por convertirse en una estrella de primer nivel de la NBA. Al contrario, sacrificó su éxito individual por el colectivo, siendo la pieza angular del sistema de Phil Jackson en los Bulls y el escudero perfecto de Michael Jordan.

De unas lecturas de juego de una altísima inteligencia, Pippen supo brillar también en defensa hasta conseguir 10 nominaciones All-Defense.

Willis Reed

Rocoso, sólido y fiable, Reed formó parte de la generación de jugadores que aprendió primero a perder para después ganar. Desde su llegada a la liga en 1965 tuvo que lidiar con dos grandes potencias en el Este como eran Sixers y Celtics, quienes contaban con los dos mejores pívots de la categoría, los cuales ayudaron de manera indirecta al desarrollo de Reed, pues aprendió a cómo competir contra estos gigantes y cuáles podrían ser sus debilidades.

Sus mayores éxitos en lo colectivo vendrían en la siguiente década, pero en el segundo lustro de los 60 empezó a dar detalles del jugador que podía llegar a ser, colocándose como un defensor excelente en el cara a cara contra los pívots así como un hueso duro de roer. De haber registros de robos y tapones (ya ni hablemos de estadísticas avanzadas), la figura de los Knicks habría liderado en buena parte de estos apartados.

Oscar Robertson

Oscar Robertson delineó la posición del base del futuro en plenos años sesenta, asumiendo un alto volumen de uso ofensivo y siendo el alma del equipo.

Innovador en muchos sentidos desde lo técnico, Big O se convirtió en un auténtico fenómeno en los Royals, dando exhibiciones desde la media distancia, con lanzamientos tras giro, que acabaron por convertirse en su seña de identidad. Máximo asistente de la competición en 7 temporadas a lo largo de la década, Robertson se llevaría en 1964 uno de los MVPs más reñidos de todos los tiempos, con Chamberlain promediando 36,9 puntos o Bill Russell siendo el más determinante de la liga.

La figura de Robertson va incluso más allá del deporte, acostumbrando a no ser una estrella ajena a la problemática social y que estuvo muy implicado en las cuestiones relativas al sindicato de jugadores, liderando las protestas que se dieron en la década posterior. Sin Big O no existiría a día de hoy la Agencia Libre ni muchos otros derechos de los que disfrutan los jugadores actuales.

David Robinson

Una figura tan completa como brillante en lo individual. El jugador de los Spurs fue uno de los pívots anotadores puros con mayor talento y más prolíficos de todos los tiempos. David Robinson siguió su propio camino al mismo tiempo que se mantenía fiel a su compromiso con unos San Antonio Spurs que acostumbraron a quedarse siempre a las puertas de conseguir su objetivo final en lo colectivo.

Un Robinson que lograría en diferentes temporadas el honor de ser el máximo anotador con 29,8 puntos de media, el máximo reboteador con 13,0 y el máximo taponador con 4,5. Su excelencia fue tal que en 1995 adelantó a Shaquille O'Neal, Karl Malone y Pat Ewing para hacerse con el MVP

Dennis Rodman

Una de las sorpresas de la lista definitiva del 75 aniversario y que ha acabado obteniendo su reconocimiento público tras ser uno de los mejores defensores de los noventa. Rodman vivió por y para rebotear, no había mayor objetivo en su mente que capturar cada rechace, bien para armar el ataque o bien para obtener una segunda oportunidad.

El jugador de Bulls, Spurs y Pistons no fue el más prolífico en ese sentido (23º en la lista histórica), pero sí uno de los más notables en cuanto a volumen de capturas disponibles, haciéndose con el 23,4% de media de carrera.

Bill Russell

Uno de los mejores defensores de todos los tiempos, razón por la cual los Celtics fueron capaces de capturar 11 campeonatos de 13 posibles. Y es que Bill Russell no tuvo rival en este apartado mientras estuvo en activo. Una personalidad fuerte y un competidor que solo Red Auerbach supo entender tal y como era.

Una de las principales figuras de toda la historia de la NBA pero también un infravalorado creador de juego, capaz de hacer mover el sistema de Boston con su visión así como su rapidez para armar el contraataque. El hecho de que no se entregase el premio al MVP de las Finales hasta su último anillo evitó que su palmarés fuese aún más impresionante.

Dolph Schayes

Uno de los jugadores con mayor rango de tiro de las primeras décadas de la NBA, que de haber existido el triple habría ocupado una posición aun más relevante en la lista de anotadores. Schayes fue alguien adelantado a su tiempo así como un fiero competidor, encontrando en Syracuse el lugar donde establecerse y construir su legado.

La presencia de Schayes aquí está más que justificada pues, más allá de ser un pionero, el nativo de Nueva York fue el primero en alcanzar los 15.000 puntos, liderando la lista durante un periodo prudencial.

Bill Sharman

Sharman puede ser considerado como el primer escolta fiable de la historia de la NBA. Un exterior sobrio que hizo del lanzamiento a una mano su seña de identidad hasta hacer de ello un arma sumamente peligrosa. Tras su año rookie en los Washington Capitals puso rumbo a los Boston Celtics donde junto a Bob Cousy conformó un backcourt memorable.

El gran revulsivo del equipo de Auerbach y que le sirvió para ser clave en la consecución de los 3 campeonatos que los Celtics lograron en los años 50.

John Stockton

El pase hecho hombre. John Stockton entendió su posición y rol como pocos y que, al igual que Malone, tuvo siempre un perfil bajo y logró hacer siempre de su equipo uno de los principales candidatos al anillo.

Stockton dominó los 90 en desde el puesto de base, consiguiendo 9 títulos consecutivos de máximo asistente, siendo el primero desde Bob Cousy en hacer algo semejante. Un hecho que le acabaría convirtiendo en el máximo asistente de todos los tiempos con 15.806.

Isiah Thomas

Un fantástico base en una era donde las defensas penalizaban muchísimo a aquellos cuyo físico no era el más dominante. Thomas demostró que la técnica y el talento siempre son capaces de superar a un contexto adverso.

Por ello, en lo que más brilló el nativo de Chicago fue en la dirección de sus equipos, logrando rivalizar con Magic Johnson como el point-guard de este periodo, conquistando el título de máximo asistente en 1985 con 13,9 asistencias por encuentro. Un All-Star y All-NBA perenne durante toda su trayectoria, Thomas representó la excepción al dualismo de Lakers-Celtics comandando a sus Pistons a dos campeonatos consecutivos en 1989 y 1990.

Aunque no entrase en el afamado Dream Team de 1992 pese a ser uno de los mejores bases del momento, el tiempo ha puesto a Thomas en su lugar como un manejador y un pasador de un enorme talento, capaz de crear juego casi en cualquier contexto y condición.

Nate Thurmond

Otra de las sorpresas de la lista de los 75 mejores pero cuya justificación se encuentra en la potencia física que evidenció durante toda su carrera en la NBA. Thurmond fue el mejor reemplazo a la salida de Wilt Chamberlain de los Warriors, liderándoles a las Finales de 1967 contra los 76ers precisamente.

El interior fue una fuerza dominadora en la Conferencia Oeste durante buena parte de su carrera y siendo uno de los 4 jugadores en tener una temporada de más de 20 puntos y 20 rebotes además de lograr el primer cuádruple-doble en un partido: 22 tantos, 14 capturas, 13 asistencias y 12 tapones.

Wes Unseld

De perfil bajo y compromiso defensivo, Wes Unseld es uno de esos jugadores con los que las estadísticas deberían quedar a un lado. Uno de los defensores más completos para su posición y uno de los pívots sin los cuales no puede entenderse la década de los 70.

Dwyane Wade

La figura de la class del 2003 que más rápido alcanzó el éxito (Darko Milicic a parte). El escolta de Marquette despuntó como una pequeña bomba de relojería, un anotador sin freno y alguien que logró hacer de su tamaño una virtud. Wade se convirtió en sus primeros años en un virtuoso de las finalizaciones con contacto, eliminando la barrera física que podía tener ante sus rivales al máximo, haciendo habitual sus incursiones "suicidas" contra el aro algo exitoso y eficiente.

MVP de las Finales de 2006 a razón de 34,7 puntos de media a los 24 años, Wade inició un ascenso meteórico a la élite de la liga, culminando este en 2009 con su título de máximo anotador con 30,2 de media. Un año de consagración en el que pudo haberse hecho con el MVP, quedando tercero en la votación. Su paso atrás en favor del éxito colectivo con la llegada de LeBron James a Miami desdibujó lo que podría haber sido una carrera en lo individual a la altura de los más grandes. Wade fue tan inteligente como habilidoso, y solo las lesiones nos privaron de un final de carrera a la altura de su figura.

Bill Walton

Con números mucho menores y con logros menos destacados que muchos otros a lo largo de la historia, Bill Walton ha revalidado su presencia en la lista de los mejores nuevamente gracias a su irrupción en la competición antes de las lesiones que cambiarían para siempre su carrera. Un pívot dominador, pero no en lo numérico, sino en un aspecto más abstracto, capaz de controlar todo aquello que sucediese en la pintura y condicionar enormemente al rival.

Jerry West

De estilo depurado y elegancia máxima, Jerry West fue la gran estrella de los primeros Lakers asentados en Los Ángeles, lugar donde acabaría por convertirse en todo un mito con el paso de los años. Mr. Clutch condujo a la posición de base al siguiente nivel, exprimiendo todavía más la condición de anotador del point-guard. Su conjunción junto a Baylor les permitió formar un tándem irrepetible que se complementaba a la perfección, llegando a alcanzar cimas en lo colectivo que por puro talento del róster habría sido imposible hasta la llegada de Chamberlain años después.

Gracias a su imponente envergadura en relación a su estatura (1,90), West logró establecerse como un fantástico finalizador en contacto, así como brillar en el uno contra uno cuando las normas con respecto al dribbling eran mucho más limitadas que en la actualidad. Su registro en las Finales no hace justicia en absoluto a lo que fue su carrera, alguien único y que pudo alcanzar un nivel individual tan alto por la negativa a rendirse ante las derrotas frente a los Celtics.

Russell Westbrook

Rápidez y verticalidad, Russell Westbrook es un jugador que no deja indiferente a nadie. Una figura cuyo apetito por ganar le ha llevado a competir hasta el extremo, asumiendo volúmenes de uso desorbitados y siempre con el objetivo de vencer.

El único jugador en tener múltiples temporadas promediando un triple-doble y líder de hecho en este apartado, la incursión de Russ en la lista puede sorprender pero haber sido MVP en 2017 y 9 veces All-NBA deberían ser argumentos suficientes para justificar su entrada.

Lenny Wilkens

Un base más que completo con habilidad para anotar de un modo más que eficiente para la época y un representante en lo técnico de la generación de bases que estaba por emerger a mediados de los sesenta. Wilkens supo encontrar su hueco, destacando como un líder natural, lo que le permitió combinar el rol de entrenador y jugador al mismo tiempo en los Sonics y Blazers.

Dominique Wilkins

Olvidado en la lista del 50 aniversario en 1996, Dominique Wilkins ha obtenido finalmente el reconocimiento a toda una carrera. Una trayectoria a la que siempre le faltó un éxito colectivo con el que poner el broche de oro a su palmarés.

Relacionado siempre con el mate, la espectacularidad y la verticalidad, el mítico alero de los Hawks fue mucho más que eso. El francés fue un anotador descomunal, al igual que prolífico con 4 temporadas consecutivas con más de 27 puntos por noche, incluyendo el título de anotador en 1986. El hecho de coindicir en el Este con fuerzas como Celtics, Pistons y Bulls le alejaron de la gloria.

James Worthy

El tercer pilar que siempre sostuvo a los Lakers y que no siempre obtuvo el reconocimiento que pudo merecer por la importancia de Abdul-Jabbar y Johnson. Una auténtica navaja suiza que desempeñó a la perfección el rol de alero, abriendo el campo y produciendo en transición para convertirse en el mejor recurso del ataque de los californianos en su camino al éxito.

Lo más destacable de la carrera de Worthy fue la efectividad que tuvo siempre en ataque, terminando su carrera con un 52% de efectividad en tiros de campo y 17,6 puntos por noche. Los terceras espadas también merecen su reconocimiento, más cuando se trata de uno de los jugadores que más han pasado de inadvertidos en el éxito de sus equipos por el hecho de estar junto a dos figuras únicas. Su MVP en las Finales de 1988 fue su culmen como profesional y una de las razones por las que ha logrado entrar en el ránking del 75 aniversario.

Las opiniones aquí expresadas no representan necesariamente a la NBA o a sus asociaciones.

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