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NBA Draft 2020

NBA Draft 2020: ¿Cómo juega Lamar Stevens? Perfil y scouting de un 3-4 versátil

Se acerca la noche del 18 de noviembre y nosotros seguimos repasando a los mejores proyectos del baloncesto universitario e internacional elegibles para el Draft 2020 de la NBA. Ahora le llegó el turno de nuestro análisis a Lamar Stevens, 3-4 surgido de Penn State.

¿Quién es y cómo juega Stevens? Lo analizamos a continuación.

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Información personal

Lamar Stevens es un 3-4 de 2,01 metros y 102 kilogramos, nacido el 9 de julio de 1997 en Philadelphia. Formado en el baloncesto de High School de Pennsylvania, siguió en el mismo estado a la hora de llegar a la NCAA, sumándose para la campaña 2016-2017 a Penn State, donde jugaría la totalidad de sus cuatro años de escolaridad, terminando como el segundo máximo anotador (2.207 puntos) en la historia de dicha universidad.

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Stevens se hizo de la titularidad desde el momento de su llegada a Penn State, iniciando en el quinteto titular en los 135 partidos que disputó en la NCAA. El natural de Philadelphia acabó con promedios de 16,3 puntos y 6,5 rebotes en ese tiempo, los cuales alcanzaron valores de 17,6 tantos y 6,9 rebotes en la reciente 2019-2020. Su rendimiento le llevó a ser elegido en el Quinteto Ideal de la prestigiosa Big-Ten durante las últimas dos temporadas, además de haber ganado el MVP del MIT (segundo torneo en importancia de la NCAA) en el 2018.

Fortalezas

Lo primero para destacar de Stevens es su fortaleza física. Tiene una altura y potencia ideal para la posición de alero, y aunque regala algunos centímetros, también puede jugar como cuatro, especialmente en este baloncesto que tiende a las formaciones pequeñas.

Desde el juego, su mayor virtud ofensiva es la versatilidad. A pesar de no ser un jugador creativo desde el pick and roll o de ser una mole capaz de dominar en el poste bajo, Stevens era el foco principal de la ofensiva de Penn State, registrando un porcentaje de uso superior al 30% en las últimas dos temporadas. La pelota estaba en sus manos constantemente y tenía muchas libertades para tomar decisiones con ella.

Stevens posee una combinación muy interesante de potencia, agresividad y manejo de balón. En la NCAA generaba mismatches constantemente: demasiado fuerte para perimetrales y elusivo para interiores pesados. Era normal verlo recibir en el perímetro, atacando en situaciones de aclarados y llegando hasta el aro con frecuencia. Se abre paso como un camión.

Fuerza el contacto y va a la línea muy seguido (8 libres por cada 40 minutos en la 2019-2020), aunque debe mejorar su porcentaje desde allí: lanzó apenas por debajo del 75% en su carrera NCAA.

Stevens no solo podía dañar desde el poste alto, sino también desde el bajo, ya sea con movimientos de espaldas frente a rivales más pequeños...

... o reconociendo su desventaja (como aquí frente a Jalen Smith) y tomando un certero lanzamiento a media distancia. Anotó un excelente 47% de sus dobles largos.

Su promedio de asistencias no dice mucho (2,4 por cada 40 minutos) pero es un mejor pasador de lo que reflejan los números. Inteligente y con buena visión de cancha.

Defensivamente hay que destacar nuevamente su versatilidad: puede marcar aleros, pero también quedar emparejado con pívots y no pagar el precio del cambio defensivo debido a su fortaleza. Muy difícil de mover.

Destacado reboteador defensivo y promedió 1,5 tapones por cada 40 minutos en la 2019-2020.

Debilidades

Aunque Stevens fue un excelente jugador NCAA, su proyección a la NBA es bastate complicada. Para empezar, no es un gran atleta. Mucho más potente que explosivo o veloz. Además, su posición natural es la del cuatro y allí regala algunos centímetros de estatura.

De todas maneras, su principal problema es la falta de tiro externo. Mala mecánica de lanzamiento y apenas lanzó un 24,2% en triples en sus últimas dos campañas. No parece tener demasiado margen de mejora en ese sentido, por edad y forma de su lanzamiento.

A su vez, Stevens tampoco fue particularmente eficiente como ejecutor, donde evidenció esa falta de toque y explosión. No se proyecta como un anotador como profesional, ni en cuanto a volumen ni en cuanto a eficacia (lanzó un 42% de campo en las últimas dos campañas en Penn State).

Tendrá que adaptar su rol drásticamente y hay dudas sobre cuál puede ser una función que le siente bien en la NBA. Es fundamental que mejore su tiro externo.

Defensivamente tiene versatilidad pero no fue un jugador dominante ni siquiera en la NCAA. Va a sufrir frente a jugadores más veloces y lo vimos tener algunas distracciones en ese costado, quizá producto de la carga que tenía en ataque.

Posición de Draft proyectada: 2° Ronda.

Comparación NBA: Solomon Hill.

Las opiniones aquí expresadas no reflejan necesariamente aquellas de la NBA o sus organizaciones.

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