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NBA Draft 2020

NBA Draft 2020: ¿Cómo juega Reggie Perry? Perfil y scouting de un potente interior reboteador

Con la temporada de la NCAA finalizada abruptamente, debido a la expansión del Coronavirus, los mejores prospectos del baloncesto universitario se han declarado elegibles para el Draft 2020 de la NBA. Ahora le llegó el turno de nuestro análisis a Reggie Perry, ala pivote surgido de Mississippi State.

¿Quién es y cómo juega el potente Perry? Lo analizamos a continuación.

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Información personal

Reggie Perry es un ala pivote de 2,08 metros y 113 kilogramos, nacido el 21 de marzo del 2000. Perry se formó en el básquet de High School de Georgia con Thomasville y fue considerado un proyecto de cinco estrellas por el sitio web especializado Rivals.com. Además, ESPN lo tenía catalogado como el 29° mejor rankeado de la Clase 2018, al momento de su llegada a Mississippi State. En ese mismo año también formó parte del prestigioso McDonald's All-American.

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Perry alternó suplencia y titularidad en su primera campaña NCAA, jugando 23,9 minutos por partido y promediando 9,7 puntos, 7,2 rebotes y un 50% de campo. Para la 2019-2020 pasó a ser la principal referencia del equipo, titularizó en los 31 encuentros y tuvo números excelentes: 17,4 puntos, 10,1 rebotes, 2,3 asistencias y un 50% de campo en 31,1 minutos. Los mismos le alcanzaron para ser incluido en el Quinteto Ideal All-SEC.

Fortalezas

Lo primero para destacar de Perry es su excelente perfil físico: no solo tiene muy buena altura para jugar de cuatro, sino que además posee una enorme potencia física. De hecho, en la NBA de hoy en día, tranquilamente podría ser visto como un potencial cinco, sobre todo teniendo en cuenta algunas de sus características.

Perry conseguía la mayor parte de sus puntos NCAA en la pintura, donde era extremadamente efectivo como definidor, lanzando un 70% de acuerdo a Hoop-Math.

Aún sin ser el jugador más explosivo, se las arreglaba para tener éxito cerca del aro, principalmente gracias a su fortaleza física. No solo no le escapa al contacto, sino que muchas veces lo genera y vive en la línea de libres: tomó 6,3 simples en la 2019-2020, encestando el 77% de ellos.

¿Otra vía importante para sus puntos? El rebote ofensivo. Bajó 3,1 por encuentro y entre los 685 jugadores que promediaron por encima de 30 minutos en la última temporada de la NCAA, tuvo el noveno mejor offensive rebound percentage, tomando el 12,4% de los tiros fallados por sus compañeros.

Perry también muestra un cierto potencial en el juego perimetral. En la 2019-2020 tomó 2,3 triples por encuentro y aunque solo anotó el 32% de ellos, fue un paso adelante en su desarrollo, comparado con su año de novato (28% en 1,1 lanzamientos). Tiene suficiente toque como para mejorar esa parte de su repertorio y será fundamental que lo consiga, de cara a sus chances NBA.

Capaz de poner la bola en el suelo y atacar a rivales más pesados desde el drible, más allá de no ser un especialista.

Como en el tablero ofensivo, también es un excelente rebotero defensivo, habiendo promediado 6,9 de ellos en la 2019-2020.

Debilidades

Hay varios factores que invitan a pensar que Perry podría tener problemas de cara a su transición a la NBA. Se trata de un jugador que en la NCAA dependía mucho de su ventaja de potencia física, algo de lo que ya no dispondrá en la élite del básquet mundial.

A su vez, Perry no es un virtuoso técnico y es difícil imaginarlo repitiendo su éxito con el juego de poste bajo, siendo defendido por internos tan o más grandes que él.

Esto hace imaginar que terminará dependiendo mucho más de su capacidad de encestar el tiro externo, algo que no ha hecho a un buen ritmo en su carrera NCAA: 34 sobre 110, para un 31%. Su selección de lanzamientos tampoco es la mejor y lo hemos visto forzar situaciones.

Debe ser más cuidadoso con el balón: promedió 2,9 pérdidas, en relación a 2,3 asistencias por encuentro.

Defensivamente, Perry tiene mucho por mejorar. Para empezar está algo atrapado entre posiciones: no tiene la altura como para intimidar cerca del aro, pero tampoco la agilidad para ser versátil en el perímetro. Además, su entrega y concentración es baja, perdiendo el enfoque con demasiada frecuencia.

Esta jugada es una representación perfecta de las limitaciones de Perry como proyecto NBA: falla en el poste bajo y retrocede desinteresadamente, perdiendo la referencia de su marca. Su nivel de energía debe subir considerablemente y adaptarse a un rol secundario que no tuvo en Mississippi State.

Posición de Draft proyectada: 2° Ronda.

Comparación NBA: Marreese Speights, Johnny O'Bryant.

Las opiniones aquí expresadas no reflejan necesariamente aquellas de la NBA o sus organizaciones.

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