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NBA Draft 2020

NBA Draft 2020: Tres figuras que pueden aparecer después de los primeros picks

Mientras que nombres como Anthony Edwards, LaMelo Ball, James Wiseman, Killian Hayes y Deni Avdija son normalmente los mencionados para los cinco primeros picks del NBA Draft 2020, la sensación es que podría tratarse de un año en el que los mejores jugadores terminen apareciendo algo más atrás en el orden. Claro que esta no sería la primera vez que algo así sucediese: en el 2013, los primeros cinco picks fueron para Anthony Bennett, Victor Oladipo, Otto Porter, Cody Zeller y Alex Len. Un quinteto muy flojo, con la excepción de Oladipo. Sin embargo, la historia cambió a partir del segundo tercio de la 1° Ronda: CJ McCollum fue elegido 10°, Steven Adams 12°, Giannis Antetokounmpo 15°, Dennis Schroder 17° y Rudy Gobert 27°.

¿Puede pasar algo similar este año? Obviamente es imposible saber con anterioridad, pero al menos parecería haber un escenario en el que esa situación se termina repitiendo. Primero por lo poco que convencen los cinco primeros picks como apuestas seguras (todos tienen defectos claros en su contra) y segundo, por el potencial que demuestran algunos jugadores que por diferentes motivos, hoy no están considerados dentro del Top 5, al menos para el consenso general.

En este caso, nos enfocaremos específicamente en tres nombres, que aunque podrían ser tomados en la segunda media hora del evento del 18 de noviembre, tranquilamente podrían acabar siendo algunas de las piezas más valiosas de este año.

El primero de esos nombres es el de Tyrese Haliburton, base de 1,96 de estatura que viene de jugar en Iowa State. Y aquí la primera aclaración: probablemente Haliburton no tenga potencial de superestrella, porque está lejos de ser un anotador natural. Apenas promedió 10,1 puntos en 34,6 minutos por partido en la NCAA. Sin embargo, sí podría transformarse en un jugador extremadamente positivo para el equipo que lo draftee, con su habilidad para impactar en todos los aspectos del juego.

Si de guards (bases/escoltas) versátiles hablamos, Haliburton debe estar en el tope de la consideración. Altura y largo de brazos soñados para un base, enorme rendimiento defensivo, una de las mejores capacidades de pase del Draft, lectura desde el pick and roll, peligrosidad en transición, buena toma de decisiones y hasta un excelente porcentaje en triples (42,6% en 57 partidos). Aún sin ser esa figura capaz de cargar con el goleo de su equipo, el reciente jugador de los Cyclones encaja a la perfección con lo que la mayoría de las franquicias NBA buscan en este momento.

Imaginen un Lonzo Ball con mejores intangibles y una mayor seguridad con el tiro a pie firme. No es una locura pensar que Haliburton puede terminar siendo el mejor base de este Draft y, a diferencia de Ball, parece estar en un nivel de maduración superior, que le permitiría aportar desde el minuto uno de su carrera NBA.

El segundo nombre a tener en cuenta es el de Isaac Okoro. A diferencia de Haliburton, Okoro sí tiene un camino claro para ser una superestrella, con uno de los techos más altos de esta clase 2020. Por supuesto que eso no quiere decir que vaya a alcanzarlo, pero sí que hay escenarios en los que termina siendo un jugador completamente determinante en ambos costados del campo.

Okoro tiene condiciones físicas y atléticas soñadas para un alero, combinadas con la que probablemente sea su virtud más interesante desde lo técnico: la capacidad de pase. El exjugador de Auburn no es hoy un gran anotador en la media cancha, faltándole sobre todo tiro exterior. Pero es muy difícil de frenar en transición, mientras que en esos ataques estacionados puede dejar su marca con pases certeros y un espíritu colectivo sumamente interesante.

No es fácil encontrar proyectos de su edad (19 años) y herramientas naturales con un sentido del equipo y una toma de decisiones tan interesante como la de Okoro. Y son exactamente esas virtudes las que por ejemplo llevaron a un alero como Andre Iguodala a ganar un MVP de Finales, aún sin ser un anotador de ataques fijos o un buen tirador.

Okoro se proyecta como uno de los mejores jugadores en ambos costados de este Draft. Su versatilidad y rendimiento defensivo es altísimo. Y sino pregúntenle al probable número uno del Draft, Anthony Edwards, que en su único partido contra Okoro en la 2019-2020 terminó lanzando un 6-15 de cancha y 2-9 en triples, en una derrota de su Georgia ante Auburn por 82-60. Aún las conversiones de Edwards de esa noche fueron exigidas por la marca de un alero capaz con potencial de All-Defense.

Okoro tranquilamente puede transformarse en un Iguodala o un Justise Winslow, marcando diferencias en defensa y en el campo abierto. Pero atención: su mecánica de tiro es mejor que la de esos dos aleros mencionados y si termina teniendo la evolución esperada desde el perímetro, su carrera podría llegar incluso a escalones superiores.

El último nombre es el de un jugador mucho menos desarrollado como proyecto que Haliburton y Okoro, pero con el mismo o aún más potencial que ellos: Patrick Williams. Si dijimos que físicamente Okoro se destacaba, lo de Williams está aún por encima, con sus 2,03 metros, más de 100 kilos y brazos largos. Si con 19 años recién cumplidos ya tiene una potencia semejante, su evolución una vez que llegue a los gimnasios NBA podría terminar dejándolo como uno de los perimetrales más fuertes de la competición.

Claro que a diferencia de otros aleros fuertes al estilo PJ Tucker o en su momento Joey Graham, Williams es también un buen atleta y sobre todo, muestra algunas condiciones de habilidad con el balón muy positivas. Hoy son destellos, pero si los consolida a futuro, podrían transformarlo en una joya para cualquier equipo que lo elija.

La principal de esa habilidad es su capacidad para tirar desde el drible: Williams no tiene el mejor disparo en recibir y tirar, pero es mucho más efectivo cuando se levanta en movimiento. De hecho, fue el proyectos más efectivo de esta clase 2020 a la hora de lanzar tiros de dos largos.

Aleros versátiles (en el baloncesto actual, eventualmente hasta podríamos imaginar a Williams como pívot en alguna formación de micro-ball), atléticos, fuertes y con capacidad de crear desde el bote, no aparecen todos los días. En el mejor escenario posible, el jugador de Florida State explota esas características al máximo y se transforma en una estrella. Aunque claro, también es un pick de mayor riesgo que los de Okoro y Haliburton, al ni siquiera haber logrado la titularidad en los Seminoles durante la 2019-2020 de la NCAA: salió como suplente en sus 29 partidos y promedió 22,5 minutos, tapado por otro proyecto de élite como Devin Vassell.

Las opiniones aquí expresadas no reflejan necesariamente aquellas de la NBA o sus organizaciones.

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