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NBA Draft 2020

El momento en que el NBA Draft cambió para siempre: New York Knicks, Pat Ewing y la Lotería de 1985

La historia de la NBA está plagada de pequeños cambios que han modificado de manera imposible de predecir el curso de los tiempos. A modo de ensayo y error. La introducción del reloj de posesión (1954) y el simulacro realizado en el Blodgett Vocational High School en Syracuse, la obligación de abandonar el campo en el momento que un jugador sangra (1992) por muy pequeño que fuese el corte para evitar que pudiesen producirse cualquier enfermedad derivada del contacto con el fluido, o la incorporación de un tercer árbitro (1978) con igual poder y responsabilidad para eliminar cualquier punto ciego del juego...

Todas estas modificaciones, introducciones y cambios (entre tantos otros) afectaron enormemente al desarrollo del juego y no en pocas ocasiones se tiende a olvidar que son las decisiones que afectan al ecosistema off the court, es decir, a todo lo que no sucede entre las cuatro líneas de una cancha de baloncesto lo que más acaba modificando al horizonte del juego.

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Con la llegada de David Stern a la parte más alta de la pirámide ejecutiva de la NBA en febrero de 1984, no serían pocas las estructuras que experimentarían una renovación y, en algunos casos, una remodelación completa. El nuevo Comisionado no era un total desconocedor del funcionamiento del negocio y de la competición, ni mucho menos, pues desde 1970 había estado en contacto indirecto con las oficinas de Nueva York representando a la liga en diferentes litigios legales trabajando para Proskauer, Rose, Goetz & Mendelsohn, en casos como la fusión NBA-ABA o la negociación con la NBPA para la creación de una agencia libre.

Así se ganaría el favor de Larry O'Brien, Comisionado en aquel momento, pasando a ser nombrado vicepresidente ejecutivo encargado de los negocios y de la parte legal del mismo en 1980, y sustituyendo a O'Brien en febrero de 1984. Con su mano siempre en la sombra y una serie de ideas llamadas a revolucionar la manera que se entendía la liga como entidad y como empresa, esta iría evolucionando a pasos agigantados hasta lo que conocemos ahora. Una de las líneas más marcadas durante los primeros años de mandato de Stern sería el intervencionismo más directo que afectó tanto al juego (formato de Playoffs) como a la construcción de los equipos (el Draft).

El 12 de mayo de 1985 se materializó uno de esos primeros cambios que modificaron la forma de entender la NBA, pues con el nuevo sistema de Lotería el Draft pasaría de ser una interminable jornada dedicada a los ejecutivos y scouts de las franquicias a un evento televisado con un seguimiento desmesurado, donde se analiza con lupa a hombres-niños que aspiran a iniciar su carrera en la mejor liga del mundo.

Moneda al aire: el sistema previo

Desde la segunda temporada de la NBA bajo las siglas de la BAA en 1947, el proceso de incorporación a la liga seguía el sistema de elecciones territoriales por la que una franquicia podía hacerse con un jugador nativo de su área de influencia (ejemplo de Wilt Chamberlain en Philadelphia o Tommy Heinsohn en Boston), a lo que se unía un orden inverso según el número de victorias y derrotas.

Este sistema impedía a toda franquicia que ejerciese su elección territorial poder elegir a cualquier otro jugador en la primera ronda. Este formato, pensado para favorecer la identificación de los aficionados de una franquicia con sus jugadores locales, se mantendría vigente hasta 1965 como medida para acabar con la fagocitación que existía en ciertas zonas, que llevó a la introducción del modelo que reinaría desde 1966 hasta 1984.

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Conocido como coin flip, este sistema trataba de beneficiar a los equipos con el peor balance de las dos divisiones o conferencias y se basaba, sencillamente, en lanzar una moneda al aire. Si salía cara, un equipo tendría la primera elección, si salía cruz, el opuesto. En 12 de los 19 años que este sistema estuvo vigente ganó la franquicia que eligió cruz.

El resto del orden del Draft se asignaba entre aquellos equipos que habían quedado fuera de los Playoffs usando como referencia su registro de victorias y derrotas. Un sistema sencillo y pensado para beneficiar a los conjuntos en reconstrucción que estaban pasando por una mala racha. En ese tiempo, los Houston Rockets fueron el equipo que más veces se hizo con el número 1 (1968, 1976, 1983 y 1984) y los primeros, curiosamente, los New York Knicks.

La brecha: Houston Rockets

El principal problema, y la razón por la que Stern abogó por un cambio, vino de la mano de los Rockets, que durante dos años seguidos se hicieron con la primera elección con unos métodos cuanto menos dudosos.

Entre 1978 y 1982, la franquicia de Texas estuvo siempre en los Playoffs, consiguiendo en la mayoría de ellas más de un 50% de victorias y alcanzando las Finales en una ocasión, pero en 1983 pasarían a ocupar la parte baja de la clasificación haciéndose con Ralph Sampson, cuyo impacto sería inmediato pues si en febrero del año anterior el balance era de 8-37, en 1984 pasaría a 20-26. Sin embargo, lejos de tener opciones de postemporada los Rockets no hicieron ningún intento por mejorar su rendimiento, perdiendo 27 de los siguientes 36 encuentros y haciéndose con el primer pick de ese año: el ansiado Hakeem Olajuwon.

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Aquella evidente adulteración de la competición y el sistema generó un clima de crispación en los dueños de las franquicias tras la noche del Draft de 1984, obligando a la NBA y a Stern a un cambio. "La reunión trató sobre la caída en picada de Houston, y aunque la cobertura de la prensa está lejos de ser lo que es hoy, lo que Houston hizo fue una molestia suficiente para la NBA que saltase a la acción: no formaron un grupo de trabajo, no tuvieron un período largo y prolongado de deliberación", relataba el general manager de los 76ers en esa época, Pat Williams, a Sporting News. "En esa reunión de propietarios, dijeron: Eso es todo, no habrá más coin flip. Vamos a instituir un sorteo de lotería. Eso fue todo, fue instituido de inmediato", sentenciaba.

La NBA daba un paso adelante contra cualquier forma de alterar el curso normal de la liga, tratando de evitar que de manera consciente y reiterada se pusiera fin al sentido competitivo de la fase regular con un sistema con el que disuadir a cualquier otro equipo que tratase de dejarse llevar por el calendario, como hiciese Houston.

Nuevo horizonte: la Lotería

Para la edición de 1985 se adoptaría un modelo de Lotería por el cual los equipos que quedasen fuera de los Playoffs tendrían las mismas posibilidades de conseguir el número 1 del Draft que cualquiera de los otros equipos. El funcionamiento era relativamente sencillo, se introducían unos sobres con el logo de la franquicia en un bombo gigante del que una mano inocente escogería hasta que solo quedase uno solo que se haría con la primera elección. El resto de las selecciones de primera ronda se determinarían en orden inverso al registro de victorias y derrotas como anteriormente.

Este nuevo formato sufriría algunas modificaciones durante los años venideros, siendo únicamente mantenido en su idea original en 1985 y 1986. Al año siguiente se modificó para que tan solo los tres primeros picks fuesen elegidos a través de Lotería, siendo el resto ordenados siguiendo la relación con el balance. Esto aseguraba que el equipo con el peor balance caería como máximo hasta el cuarto en caso de no entrar en la Lotería y así sucesivamente, garantizando una cierta igualdad entre aquellos que no entrasen en la postemporada.

Progresivamente se iría modificando el sistema hasta llegar a 1990, donde a los conjuntos de fuera de los Playoffs se les asignaba una serie de posibilidades, traducido en bolas con el nombre del equipo dentro del bombo, dependiendo de su récord, a más derrotas más posibilidades de conseguir el primer pick.

El inicio: el Draft de 1985

Todo estaba preparado para que el nuevo formato comenzase en la noche del 12 de mayo de 1985. Siete equipos se habían quedado fuera de la lucha por el anillo semanas atrás: Atlanta Hawks, New York Knicks, Indiana Pacers, Kansas City Kings, Seattle SuperSonics, Los Angeles Clippers y Golden State Warriors. Hacerse con la primera elección significaba hacerse con la promesa más determinante del mundo universitario, un gigante de 2,13 nacido en Jamaica y formado en Massachusetts y Georgetown llamado a dominar la NBA en un futuro remoto: Pat Ewing.

14.3% de posibilidades, esas eran las probabilidades que todos los equipos allí presentes tendrían opciones de hacerse con el nombre más codiciado del momento. Sin monedas de por medio. Tantas opciones tenían los Hawks con su 41% de victorias como Warriors y Pacers con un 26%, todo dependía de una mano inocente.

Reunidos en la 18ª planta del Hotel Waldorf Astoria de Nueva York, la NBA y los representantes de las franquicias serían los protagonistas principales de un evento televisivo emitido a nivel nacional. El plan de Stern de hacer del Draft un evento de especial relevancia, como ceremonia iniciática que diese acceso a la familia que pretendía construir en torno a la liga empezaba a tomar forma. El momento del sorteo no podría haber sido mejor elegido, pues sucedería en el descanso del primer partido de las Finales de Conferencia entre Philadelphia 76ers y Boston Celtics, con Bird y Erving como reclamos.

Para asegurar la transparencia durante el proceso, además de ser televisado a ojos de todos, los sobres vendrían portados por los representantes de la firma legal Ernst & Whinney, eran todas idénticas y serían introducidas en un tambor transparente ideado por Rick Welts, un joven ejecutivo de la liga. El problema es que, como es lógico, los sobres cuadrangulares no se mueven de igual modo en una esfera que, pongamos, una pelota pequeña, algo que se descartó por el miedo a que al abrir el recipiente salieran varias por los aires. La NBA se jugaba su prestigio en un momento más que determinante para su futuro.

Con más de cien medios acreditados, la sala se cerraría una hora antes de que comenzase el sorteo y la tensión se palpaba en el aire. "Fue muy, muy tenso", dice Pat O'Brien, presentador de la CBS. "He estado en tribunales y juicios por asesinato que no fueron tan tensos", ironizó.

Con todos los sobres en el bombo, Jack Joyce, director de seguridad de la NBA, hizo girar cinco veces el recipiente y la mano inocente de David Stern capturó el primero de los nombres que protagonizarían la velada: "¡La séptima selección en el draft de 1985 va a los Golden State Warriors!". El proceso seguiría su evolución de igual modo con la aparición de Kings, Hawks, Sonics y Clippers hasta que tan solo quedaron dos: Knicks y Pacers.

En el instante en el que Stern enunció el nombre de Indiana Pacers como poseedor del segundo pick de aquel Draft se produjo un enorme estruendo entre los allí presentes, desde la prensa a los ejecutivos. Uno de los dueños de los Pacers, Herb Simon, se levantó y acto seguido se sentó; y el representante de los Knicks, Dave DeBusschere, golpeó la mesa con tanta fuerza que Brian McIntyre, director de marketing de los Bulls en esa época, comentó que pensaba que la iba a romper.

"El baloncesto está de vuelta en la ciudad de Nueva York", comentaría alegremente el presentador de la CBS en una frase que resumiría a la perfección aquella velada. Los Knicks se hacían con el número 1 y lo más importante: Pat Ewing. El proyecto de la Gran Manzana al fin tenía un pilar sobre el que crecer.

Un cambio a mejor

Aquel evento demostraría varias cosas. El primero, que en la NBA los mercados grandes acaban siendo el motor de la economía de la liga, pues en las dos horas siguientes al sorteo las oficinas de ventas del Madison Square Garden recibieron más de 1.000 llamadas para reservar abonos de temporada y entradas para el próximo curso.

La segunda lectura es que aquella decisión de hacer transparente el nuevo formato y exponerlo a los ojos de todo el país durante uno de los partidos más importantes del año había despertado un interés sinigual en una jornada que, antaño, era más una eterna reunión de ejecutivos sin mayor trascendencia. El evento tuvo picos altos en la audiencia televisiva de aquella noche y sirvió como aliciente para apostar por el formato. "Estamos muy contentos con la Lotería", dijo Stern a la prensa. "El interés fue grande. La gente habla de la Lotería en lugar de las drogas, los movimientos de franquicias no autorizados o cualquier otra cosa negativa", afirmó el comisionado. "Realmente fue uno de los primeros movimientos geniales de marketing de la NBA", dijo McManis a Sports Illustrated. "Stern era un genio. Fue un gran teatro".

En tercer y último lugar, no puede hablarse de la Lotería de 1985 sin hacerse eco de la teoría de la conspiración, por la cual y sin ninguna prueba, la liga habría adulterado el proceso para que los Knicks, el equipo del mercado más potente allí presente, se hiciese con el mejor jugador y así relanzase el proyecto. "Es una locura, es ridículo", dijo Stern al New York Times en 2012. "Si la gente quiere creer que se corrigió la Lotería, está bien", dijo en otra ocasión "Mientras deletreen nuestro nombre correctamente. Eso significa que están interesados en nosotros. Eso es fantástico", añadía con su característica ironía.

Un hecho que no tendría sentido para la propia NBA, pues su cometido es gestionar la competición en consonancia con el resto de franquicias. De hecho, el puesto de comisionado es sancionado por el resto de dueños de equipos por lo que beneficiar de manera tan evidente a uno solo habría despertado la animadversión de las otras 22 franquicias.

La liga se jugaba su prestigio en la Lotería en un contexto muy delicado para ella por el ambiente de crispación que la rodeaba, por lo que un movimiento así podría haberla dejado contra las cuerdas. La realidad es que la Lotería y su exposición mediática como un evento de suma importancia en el calendario de la NBA acabaría asentándose dentro del imaginario colectivo y pasando a ser el principio (o el final) de una temporada normal. Todos los ojos puestos en la voluntad de una bola transparente con un puñado de sobres con nombres escritos.

Las opiniones aquí expresadas no reflejan necesariamente aquellas de la NBA o sus organizaciones.

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