Philadelphia 76ers

La encrucijada Ben Simmons para el proyecto de Philadelphia 76ers con Joel Embiid

¿Puede Ben Simmons ser el base de un equipo campeón en el futuro? "No tengo respuesta a la pregunta en este momento", decía Doc Rivers, entrenador de Philadelphia 76ers, tras la dolorosa derrota en el Game 7 contra Atlanta Hawks. La estrella Joel Embiid tampoco se quedó atrás, marcando un viral momento del encuentro como el punto clave para la eliminación. Y el punto en común es el australiano.

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Simmons termina los Playoffs con promedios de 11,9 puntos, 8,8 asistencias, 7,9 rebotes, 1,3 robos, 62% en tiros de campo y 34,2% en tiros libres en 33,5 minutos. Por supuesto, la estadística que llama la atención es la de los tiros libres: él solo ha fallado más (25 de 73) que varios equipos de los Playoffs. Aquí podemos ver su regresión con el tiro de personal:

  • Playoffs 2018: 5,8 intentos con 70,7%
  • Playoffs 2019: 3,3 intentos con 57,5%
  • Playoffs 2021: 2,1 intentos con 34,2%

Este último dato, el del 34,2%, es el peor de la historia de los Playoffs de la NBA con un mínimo de 70 libres intentados. Supera así el 37,4% de Shaquille O'Neal en 2006 y el 38% de Wilt Chamberlain en 1968. Su retroceso en el tiro libe es la muestra perfecta de su falta de agresividad y su desconfianza en el tiro. Primero, porque un jugador de su potencia y superioridad atacando el aro debería forzar más de 6,1 libres por 33,5 minutos. ¿Qué ocurre? En ocasiones no lo fuerza porque no ataca el aro y los rivales le llevan a la línea haciéndole falta. Segundo, cada año tira peor y la media distancia es otra muestra. El Simmons de casi 25 años (los cumple el 20 de julio) tira peor que el Simmons novato que llegó a la liga con 21 primaveras.

Y la falta de agresividad se muestra muy clara en la jugada que comentaba Embiid en rueda de prensa.

Entre los principales puntos positivos del juego de Simmons se encuentra, precisamente, su capacidad para superar rivales en la media distancia y el poste. Combina velocidad y fuera, potencia en la finalización y habilidad con la zurda. Sin embargo, le falta agresividad y mentalidad anotadora.

Sí, Simmons no es ese perfil. Se trata de un base cuyo enfoque es el de buscar siempre y ante todo el pase. ¿Qué ocurre? Al tratarse de un jugador con nulo lanzamiento exterior y problemas muy serios en el tiro libre, que huya de las penetraciones a canasta es más duro todavía. Hemos visto pequeñas muestras de lo que puede realizar si ataca la canasta, pero todo se queda en eso: tramos cortos, prometedores e insuficientes.

"Seré honesto", dijo Embiid a los periodistas. "Pienso que el punto de inflexión fue cuando nosotros, no sé cómo decirlo, pero pienso que el punto de inflexión fue que teníamos un tiro abierto y sacamos un tiro libre, luego bajaron ellos (los Hawks) y anotaron".

Embiid y Rivers han mostrado sus dudas con Simmons. El mismo jugador ha reconocido su mal juego en la serie y entiende que habrá críticas. La cuestión es qué punto se encuentran los Sixers con Simmons y, sobre todo, en quién recaen las culpas de perder contra Atlanta, ya que sin duda era el año para alcanzar las Finales de Conferencia.

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El caso Simmons da para libro aparte. Algún día sabremos con exactitud cómo han gestionado desde la organización el desarrollo de su estrella, cuyos problemas con el tiro y su nulo progreso están desde el primer día. Ya con Brett Brown fue un tema recurrente la falta de intentos del australiano desde el triple. El técnico quería que al menos intentase unos triples por partido para ir rompiendo el hielo, pero nunca funcionó. El 6 de enero de 2020 decía esto:

"Evidentemente he fallado, y es algo de lo que todos somos conscientes. Esta es una de esas cosas que nunca va a desaparecer. La atención que ha recibido es notable, pero creo que ayudé a alimentarlo y tengo que ser una ayuda para él. Y lo más importante, tiene que encontrarse a sí mismo".

Si Brown, entonces entrenador jefe del equipo, dijo estas palabras ostentando todavía el cargo, ¿qué diría hoy ya fuera de la organización? Sin duda Simmons es el principal actor de esta obra, pero las responsabilidades se reparten y los Sixers tienen una cuota importante del pastel. Recalar todo el peso de la regresión en Simmons sería como responsabilizar de forma completa a un alumno por suspender e ir a peor cada año. ¿Hasta qué punto podría hacer más el profesor?, ¿es el enfoque ideal para este estudiante? Lo mismo se aplica en este caso.

No obstante, la situación llega a un punto complejo. Simmons renovó por el máximo el pasado julio de 2019, por lo que todavía le quedan cuatro temporadas de sueldo ascendente:

  • 2021-2022: $33,003,936
  • 2022-2023: $35,448,672
  • 2023-2024: $37,893,408
  • 2024-2025: $40,338,144

Los Sixers ya estuvieron muy cerca de traspasar a Simmons hace unos meses. El pasado mes de enero, cuando se resolvía el futuro de James Harden, la directiva informó al australiano de que saldría traspasado a Houston. Según diferentes medios, entre ellos The Athletic o ESPN, indicaron que el acuerdo para que la Barba jugase en Philadelphia estaba cerrado a cambio de un paquete con Simmons como principal activo. Sin embargo, todo cayó en el último momento y los Rockets aceptaron la oferta de Brooklyn.

Es decir, los 76ers ya han testado las aguas de su traspaso y tras estos Playoffs lo más probable es que lo hagan de nuevo. La diferencia es doble: ni está Harden disponible ni su valor es el mismo. Hay menos nombres interesantes disponibles y el #25 ve caer su cotización en el mercado NBA.

Por supuesto, los Sixers pierden por más razones, y el contexto del equipo tampoco es el ideal para Simmons. La presencia de un jugador dominante al poste como Embiid choca con el ideal de juego del playmaker, necesitado de espacio, tiradores y, al igual, situaciones de posteo. Su entendimiento es elevado y a nivel defensivo forman la mejor pareja de la liga, pero es evidente que el encaje es mejorable. De hecho, tener a Embiid tocado es otro de los factores de la serie, ya que el pívot ha estado lejos de su mejor nivel en los cierres de partido.

También cae parte de la responsabilidad en Doc Rivers, que ya tiene el peor porcentaje de victorias en Game 7 de la historia de la NBA. Perdió con Celtics en 2005 y 2009, con Clippers en 2017 y 2020 y ahora con Sixers. Sin duda es un gran gestor de egos en los vestuarios y su presencia tiene gran calado en las comunidades, pero se necesita más para mantener el puesto como entrenador jefe. Sus rotaciones y decisiones defensivas han sido cuestionadas.

¿Qué plantilla tendrán los Sixers la próxima temporada? Cuesta imaginar a Simmons comenzando la 2021-2022 con el equipo que le drafteó, aunque en caliente tras esta dura eliminación no hay otra respuesta. Sin duda habrá cambios y Daryl Morey será agresivo en el mercado. Ni los 76ers han hecho su trabajo con Simmons, ni el jugador ha evolucionado como debería. Verano fundamental para que El Proceso no termine en fracaso.

Las opiniones aquí expresadas no reflejan necesariamente aquellas de la NBA o sus organizaciones.

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