Playoffs 2021

La nueva generación joven en la NBA que viene a conquistar los Playoffs

Los relevos generacionales forman parte del ciclo de la vida en la NBA. Las experiencias vividas de una temporada a otra van sedimentándose en lo más profundo de los equipos, conformando una base sólida desde la cual edificar un futuro común. La apuesta por formaciones jóvenes como los pilares de una plantilla es una estrategia relativamente reciente en esta liga, en la cual la veteranía ha sido siempre preferida a la ilusión y al hambre que los prospects más precoces siempre traen consigo. De un tiempo a esta parte las reconstrucciones más célebres han tenido como punto de partida un elenco de figuras con muy poca o nula experiencia en los principales escenarios y que ha acabado traduciéndose en largas carreras en los Playoffs con cierto éxito.

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El 2020 vio a Luka Doncic debutar a un nivel histórico en la postemporada ante los LA Clippers, así como a Tyler Herro y Duncan Robinson ser partes fundamentales de unos Miami Heat finalistas. Un año antes, Nikola Jokic se coló como el 4º máximo asistente y el 8º máximo anotador ocupando una posición que parecía olvidada y denostada.

En este 2021 se ha producido un curioso hecho, puesto que 4 de los 16 integrantes de los Playoffs son equipos que en las últimas campañas han estado bastante lejos de tomar parte de la postemporada, siendo más habitual verles al fondo de la tabla. Los Phoenix Suns volvían tras 11 años de ausencia, los New York Knicks tras 8 y Memphis Grizzlies y Atlanta Hawks ambos después de 4 campañas fuera de la lucha por el anillo. Destaca especialmente el hecho de que los de Tennessee sean la 3ª plantilla de menor edad de la liga, mientras que los de Nate McMillan (11º) y Tom Thibodeau (13º) ocupan la mitad de la tabla. En contraste, los de Arizona son el 7º conjunto mayor en términos de edad.

Pese a estos datos, la realidad de estos aspirantes es bien sencilla. Su núcleo de jugadores está conformado por gente joven y, más concretamente, sin ninguna experiencia previa en los Playoffs. Un cóctel explosivo que puede dar unos resultados imposibles de determinar pero que hasta el momento se ha traducido en éxito para sus respectivos equipos.

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Aire caliente en Phoenix

Nadie diría que los Suns son un equipo debutante y menos que Devin Booker lo es, pues la soltura, madurez y seguridad con la que salta al campo noche tras noche irradia la sensación opuesta. El jugador formado en Kentucky ha atravesado su particular desierto hasta encontrar en este 2021 un oasis desde el cual establecerse y, quién sabe, si aspirar a conquistar el anillo derrocando a los vigentes campeones. La eterna reconstrucción en la que los Suns entraron tras el final de la etapa Nash les llevó a una compleja espiral donde la simple acumulación de talento joven y altas elecciones de Draft no se tradujo en la formación de un proyecto sano y con aspiraciones.

Tuvo que desembarcar Monty Williams en el banquillo para que las cosas empezasen a cambiar, disfrutando de una campaña 2019-2020 definida por la explosión colectiva en la burbuja, donde fueron el único equipo imbatido (8-0). En ese lapso se pudo apreciar a un Booker diferente, con la mente más despejada y un rol de anotador más definido que le permitió destaparse como una feroz amenaza para el rival.

La firme apuesta de la franquicia tras lo visto en Disney tuvo como resultado la llegada de Chris Paul, el complemento perfecto para un Booker que en 2021 ha subido un escalón más en su progresión, aspirando a conquistar definitivamente la condición y estatus de estrella de la NBA. Sus dos primeras actuaciones en los Playoffs están sirviendo para confirmar la que está siendo una campaña de calibre All-NBA, habiendo anotado 34 y 31 puntos en esos duelos. Sin ir más lejos, lo realizado en el Game 1 ante los Lakers supuso la 9ª marca más alta de toda la historia para un debutante en la postemporada, estando justo por detrás de su compañero CP3.

El aura de estrella en ciernes que rodea a Booker ha eclipsado en cierto modo a la tercera pata del proyecto de los Suns: Deandre Ayton. El pívot bahameño está siendo la pieza angular del juego de Phoenix sin hacer apenas ruido en la que es su primera experiencia de Playoffs también. Tras ocupar una posición menos relevante que los dos principales exteriores del equipo, el ex de Arizona ha comenzado a recibir mucha más atención y balones en ataque contra los Lakers, incidiendo en la mejorable defensa interior de los angelinos. De este modo, el jugador de tercer año ha pasado de promediar 14,4 tantos y un 62% en tiros de campo a 21,5 puntos con un asombroso 87,5% en sus lanzamientos a lo largo de los dos primeros partidos de serie.

Los resultados obtenidos a lo largo de la Fase Regular no han sido fruto de la casualidad, sino de una estructura perfectamente armada que ha ido preparándose progresivamente para el reto de los Playoffs de la mano de figuras jóvenes que pueden marcar un antes y un después en los Suns.

Un nuevo villano en el Madison

La vuelta del público de manera masiva a las gradas nos ha devuelto a una realidad más amable en la NBA, donde los aficionados regresan a su hábitat natural, generando presión en el oponente y dando fuerza a sus respectivos equipos. Curiosamente, esto ha sido simultáneo al regreso de los Knicks a los Playoffs, lo que ha significado que el Madison Square Garden sea el escenario de encuentros eliminatorios por el título. El mítico estadio neoyorquino ha dejado momentos memorables en la postemporada a lo largo de la historia, especialmente por la dureza de sus aficionados, los cuales han acostumbrado a generar un clima tenso que ponía contra las cuerdas a los visitantes. Pero esto también tiene su reverso y Trae Young lo escenificó a la perfección en su debut.

El base de los Hawks soportó durante 48 minutos de juego la presión que puede ejercer La Meca del baloncesto en un duelo de Playoffs. Las más de 15.000 almas que ocuparon sus gradas trataron de descentrar a la estrella, pero todo ello no hizo más que motivar al ex de Oklahoma en un encuentro que acabó siendo memorable. Con una bomba que ya es más bien una marca registrada de su juego, Young sentenció el Game 1 sobre los Knicks y silenció a todo el estadio, dejando clara su determinación y talento para este juego a pesar de sus 22 años.

Con 32 puntos, 7 rebotes y 10 asistencias se convirtió en el mejor debutante en postemporada de todos los tiempos en el Madison y el cuarto en la historia en lograr un 30-10 en su primera presentación después de LeBron James (2006), Chris Paul (2008) y Derrick Rose (2009). Un elenco de estrellas cuya fama les precede. Pero aún hay más, según Elias Sports Bureau, el base de los Hawks fue el segundo jugador en los últimos 25 años en ejecutar un game winner en su primer partido de carrera en Playoffs, tomando el testigo de Dwyane Wade en 2004 ante los Hornets. En el Game 2 repitió tarea (30 tantos y 7 asistencias), aunque el corazón de los Knicks pudo más en el cierre.

"Ice Trae" hizo justicia a su apodo con actuaciones de las que definen una trayectoria, mandando un mensaje directo a todos sus detractores y confirmando su excepcional temporada. Y más importante, está dejando claro que se trata de un jugador maduro, con capacidad de liderazgo e impacto real en un equipo ganador. Atlanta es uno de los conjuntos más en forma de la actual NBA y los Knicks podrían experimentar su solidez más pronto que tarde.

Ja, Jaren & co.

El equipo más joven de los actuales Playoffs es también el último en llegar a los mismos, pues se ganó su billete gracias a su victoria en el Play-In sobre Golden State Warriors, derrotando a Stephen Curry a base de defensa y consistencia ofensiva. Los de Tennessee han sabido cambiar de fase de manera muy rápida, pasando del grit & grind de Gasol y Conley a un nuevo proyecto edificado alrededor de una dupla intrigante e irreverente conformada por Ja Morant y Jaren Jackson Jr. Después de quedarse a las puertas de la postemporada en 2020, un año más tarde no quisieron desaprovechar su oportunidad y pese a todos los infortunios de lesiones los Grizzlies supieron llegar finalmente a su objetivo.

No obstante, ahí no parece acabarse el camino para los de Taylor Jenkins, quienes aspiran a ser la revelación de este final de curso como bien evidenciaron en el Game 1 ante Utah Jazz, donde aprovecharon la baja de Donovan Mitchell para adelantarse en la serie. Y como si los 26 tantos del debut no fueran suficientes, en el segundo encuentro ratificó su condición de especial: ¡47 puntos! más 4 rebotes y 7 asistencias, estableciendo varias marcas históricas. No alcanzó para ganar, pero vaya mensaje que mandó.

Es el mejor momento para ser un aficionado de los Grizzlies y en especial de Morant y Jackson, quienes conforman una pareja especial por su carácter fogoso y su inabarcable talento. La asociación que conforman en ataque puede ser la llave del éxito de Memphis, pues debido a la polivalencia de ambos en acciones de bloqueo directo pueden castigar severamente a la defensa de Utah, que tiende a sufrir contra propuestas más abiertas.

No obstante, de las manos de esa dupla no ha venido todo el éxito del equipo sino que hay una tercera pata que ha sostenido a los Grizzlies a nivel de puntos como es Dillon Brooks. El canadiense de 25 años también debutó en estos Playoffs y lo hizo consiguiendo la 18ª marca más alta de anotación para un primer encuentro, anotando 31 puntos en 13 de 26 intentos (metió 23 en el Game 2).

Si la experiencia acumulada es la base de todo proyecto de futuro, este equipo está quemando etapas en su intento de regresar a la élite del Oeste, y podrían poner en más aprietos de los esperados a los Jazz.

La incógnita de Barrett

La progresión que ha experimentado el canadiense en esta temporada bajo las órdenes de Tom Thibodeau ha sido una de las historias de este curso. Sin embargo, su primer partido en los Playoffs estuvo un tanto lejos de lo que venía siendo habitual en él. Con 14 puntos y un 40% de acierto en tiros de campo, el ex de Duke sufrió para producir en ataque para los Knicks, no solo en términos de anotación, sino creando juego para el resto con acciones de playmaking y distribuyendo el balón. La defensa de Atlanta le colocó en una situación incómoda, terminando con apenas una asistencia, aunque sumando 11 rebotes en total. ¿En el Game 2? 13 tantos (5-14 campo), 8 rebotes y 2 asistencias.

Barrett ha sido junto al también debutante Randle la llave del éxito de Nueva York. Un jugador resolutivo, con una gran visión de juego, pero al que todavía le queda un largo camino para desarrollarse plenamente como jugador de baloncesto. Sus lecturas son correctas, pero debe traducir esas habilidades en puntos para su equipo, más cuando se trata de Playoffs.

Las opiniones aquí expresadas no reflejan necesariamente aquellas de la NBA o sus organizaciones.

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