Pau Gasol

El duro y largo camino de regreso de Pau Gasol: del adiós por las lesiones a despedirse en los Juegos Olímpicos

En el momento en el que Pau Gasol cambió Chicago por San Antonio todo parecía apuntar a que el nativo de Sant Boi de Llobregat se retiraría en los Spurs. Un broche de oro a una trayectoria inmejorable en una de las organizaciones más respetadas de toda la NBA. La mano de Gregg Popovich siempre detrás de cada movimiento, la sensación de que todo está bajo control y sigue un orden o la fe ciega en que el camino más corto al éxito es el trabajo colectivo. Todos estos avatares encajaban a la perfección con el momento en el que iba a entrar la carrera del catalán.

Pero las cosas no salen siempre como uno desea o planea. En la mayor parte de los casos salen del modo opuesto.

Todo empezó a venirse abajo en sus primeros Playoffs, los de la temporada 2016-2017, cuando Kawhi Leonard, hasta entonces pieza fundacional del proyecto, cayó sobre Zaza Pachulia, sufriendo una lesión en su tobillo izquierdo que a la postre le acarrearía más problemas.

Ese infortunio, además de acabar con las opciones de los Spurs de pelear con los Warriors, supuso un antes y un después en el proyecto ya que la estrella solo disputaría 210 minutos más con la camiseta, deshaciendo la planificación deportiva y forzando a otras figuras, entre ellas Pau, a dar un extra en Fase Regular para el que ya no estaban listos. Lesiones pequeñas en hombros, ingle, muñecas o rodillas fueron la consecuencia directa del aumento de su importancia en la rotación a los 36 años, finalizando aquella 2017-2018 como el cuarto que más jugó en los Spurs.

El verdadero problema surgiría al inicio del nuevo curso cuando experimentó una lesión que solo se definió como dolor en el pie izquierdo. Ataviado con una bota protectora que le ayudaba a andar, el español estuvo ausente en 27 partidos consecutivos entre inicios de noviembre y finales de diciembre, antes regresar el 31 y poder aguantar tan solo 5 minutos en pista.

"Ojalá supiera lo que me pasa, no estoy seguro", dijo el español sobre su lesión durante ese lapso inactivo. "Estamos tomando una aproximación cautelosa. Se trata solo de dolor y es cuestión de gestionarlo y únicamente descansar llegados a este punto. Con suerte la rehabilitación surta efecto pronto". Poco tiempo después un estudio reveló una pequeña fractura por estrés, ahí comenzó el calvario.

Aunque recuperado tras largas sesiones de trabajo, sesiones individuales y fisioterapia pronto quedó claro que los Spurs iban a tomar una dirección opuesta en cuanto a su juego interior y que, dado el momento del curso, no podían invertir mucho tiempo en dar minutos a un Gasol que iba a requerir un cierto periodo de reacondicionamiento.

Pau disputó 17 de los primeros 25 partidos de 2019 con una media de 9,9 minutos antes de solicitar ser cortado para ir en busca de una nueva oportunidad, la cual la encontró en Milwaukee Bucks junto a su amigo Nikola Mirotic. Nuevamente la mala suerte se cruzó en su camino, experimentando una recaída de la lesión en el tobillo izquierdo, jugando tan solo 3 partidos y un total de 30 minutos.

Nadie podía aventurar el 10 de marzo de 2019 que un rebote defensivo a falta de 4 segundos para el final ante sus ex-Spurs serían la última acción que Pau Gasol realizaría como jugador NBA y que un triple a pase de Malcolm Brogdon dejaría en 20.894 el casillero total de puntos a lo largo de su carrera.

El 10 de mayo de 2019, dos meses justos después del último partido, los Bucks anunciaban que el español se había sometido a una operación para subsanar la lesión, diagnosticada como una fractura del hueso navicular del pie izquierdo. Idéntico problema experimentado por su hermano en 2016, ejemplo al que trató de apelar para regresar lo antes posible con la nueva temporada en el horizonte, pero de igual modo que le sucedió a Yao Ming en 2009, Pau no lograría volver nunca más a la NBA.

El español puso empeño y dedicó todos sus esfuerzos a recuperar ese pie izquierdo que tan de cabeza le trajo, pero la rehabilitación no fue en absoluto sencilla, más dadas sus dimensiones físicas y el riesgo que corría ante cualquier impacto. La meta era estar listo para septiembre, y por momentos así lo pareció, firmando un contrato por el mínimo con Portland Trail Blazers, con quienes completaría parte del training camp antes de sufrir una severa recaída y ser cortado por el equipo de Oregon.

"A partir de hoy ya no seré parte de los Portland Trail Blazers. La razón es lesión con la que he lidiado, y por la que me operé en mayo, tarda de 6 a 12 meses para sanar completamente. Esperábamos que eso [la operación] acelerara mi recuperación, pero desafortunadamente en los últimos días me dijeron que tomará más tiempo del que esperábamos", lamentó Gasol en el anunció de su rescisión con Portland. "Cuando firmé mi contrato con los Blazers, sabíamos que esto era una posibilidad. Acordamos que el equipo podía liberarme para tener flexibilidad de firmar a un jugador que pueda ayudar en cancha inmediatamente".

Era imposible prever en noviembre de 2019 las tragedias que meses más tarde iban a sucederse en el mundo, comenzando por el repentino fallecimiento de Kobe Bryant que supuso para Pau un severo golpe que retrasó aún más su vuelta a las canchas pues el español se volcó con la familia y paralizó su trabajo de reacondicionamiento. A esto le siguió la crisis sanitaria provocada por la pandemia del COVID-19, una piedra más en el camino que le podía llevar nuevamente a vestirse de corto.

Los plazos se alargaron y la ventana de oportunidad parecía cerrarse a cada día que pasaba. El largo periodo de inactividad al que todo el mundo se vio obligado a cumplir tendría una consecuencia positiva para Gasol, ya que los Juegos Olímpicos de Tokio quedarían pospuestos para 2021. Esto serviría en adelante como combustible, como motivación y como objetivo para un jugador que no quería dejar la actividad que tantas alegrías le dio por la puerta de atrás. La cita olímpica aparecía en el horizonte como el destino final, el lugar al que llegar y desde el que decir adiós. Pero para llegar a la capital nipona al 100% necesitaba antes probar al mundo que seguía siendo Pau Gasol.

Y Pau trabajó. Dedicó interminables horas a regresar lo antes posible. Sesiones intensivas en Los Ángeles durante los meses de diciembre y enero para pulir detalles y recuperar ritmo, dejándose querer por la NBA en su intento de colgar las botas en la mejor liga del mundo sin mucho éxito. Fue entonces cuando apareció el FC Barcelona que por medio de Juan Carlos Navarro convenció a ambas partes de que unieran nuevamente sus caminos para el cierre de la campaña en ACB y Euroliga. Un fichaje de lujo a nivel de imagen con la incógnita siempre presente de su estado físico.

"Todo un poco empezó y creció gracias a las conversaciones que tuve con Juan Carlos (Navarro), un gran amigo, el mejor de mis amigos. Empezamos a comentar la posibilidad de cómo sería y si sería posible volver a Europa y al Barça, y a partir de ahí se empezó a gestar todo", recordó el pívot en su presentación. "Una de las cosas importantes era hablar con Saras (Jasikevicius) y que él lo viera y confiara que podía ser positivo, que creyera en la oportunidad, entendiendo que estaba en un momento especial".

El 9 de abril significó la vuelta de Pau al Barça desde que abandonase la ciudad condal en 2001, pero también el primer partido oficial en 2 años, el cual concluyó con 9 puntos y 4 rebotes en 13 minutos en la derrota ante el Bayern de Munich. A este le seguirían 22 encuentros más donde el catalán ayudaría a alcanzar la final de la Euroliga, cayendo ante Anadolu Efes, pero concluyendo con buen sabor de boca al hacerse con la Liga Endesa, la tercera de su carrera. A estas alturas los promedios y las estadísticas ya eran lo de menos, pero es de justicia reconocer que su impacto se demostró como más que positivo, firmando 8,6 puntos, 4,2 rebotes, 56,2% en tiros de campo y un 46,7% en triples

La carrera de Pau Gasol no puede resumirse en un solo artículo, ni siquiera su palmarés explica por sí solo su figura y trascendencia en el juego. Aunque si hay algo que ha de ponerse en valor para ensalzar al de Sant Boi de Llobregat es que nunca se rindió, ninguna lesión le pudo vencer, el paso del tiempo no fue más fuerte que él. No pudo hacer un mejor homenaje a Kobe Bryant que seguir luchando hasta que las piernas fallen.

Las opiniones aquí expresadas no reflejan necesariamente aquellas de la NBA o sus organizaciones.

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