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Philadelphia 76ers

Los Philadelphia 76ers de 1986: un equipo con 4 MVPs que ni siquiera alcanzó las Finales de Conferencia

Una crítica constante en la actualidad de la NBA de parte de algunos seguidores de la liga es que las estrellas se concentran en ciertos equipos y solo esos pueden optar al campeonato. Es cierto, pero es falso el hecho de que sea algo que manifieste un tema exclusivo de la actualidad.

Hoy en día las estrellas tienen un poco más de poder para decidir donde juegan, pero por X o Y la concentración de varios jugadores de grandes pergaminos en un mismo equipo existe desde las primeras temporadas de la NBA. Y además, nunca fue la única receta para el éxito. Tenemos el ejemplo del último campeón, Toronto Raptors, un gran equipo pero en el que solamente el nombre de Kawhi Leonard está entre los 10 mejores jugadores de la actualidad. O podemos ver otro ejemplo de hace un par de décadas que acumuló nombres y no salió del todo bien: los Philadelphia 76ers de la temporada 1985-1986.

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Cuatro MVPs de la NBA se juntaron en la franquicia de Pennsylvania entonces. Moses Malone, Julius Erving, Charles Barkley y Bob McAdoo unieron fuerzas en esos Sixers. Si, ninguno era el reinante, Barkley era un jugador de segundo año al que todavía le faltaban ocho años para coronarse MVP y McAdoo ya era un veterano a más de 10 años de haber ganado el suyo. Pero igualmente no deja de ser una colección de talento impresionante.

Encima, también hay que recordar que tenían a otros dos miembros del Salón de la Fama de la NBA: Maurice Cheeks y Bobby Jones. En total, a los largo de sus carreras ellos sumaron seis anillos de campeón, 6 MVP de la NBA, dos MVP de la ABA, 64 presencias en los All-Star Game de ambas ligas, 28 nominaciones All-NBA y 18 nominaciones a los quintetos All-Defensive. ¿Para que alcanzó tanto prestigio? Apenas para llegar a la segunda ronda de Playoffs e irse eliminados por los Milwaukee Bucks.

En su primera campaña bajo el mando del entrenador Matt Guokas, un joven de 41 años que había trabajado en las dos temporadas anteriores como asistente de Billy Cunningham, los Sixers mantenían la base de la 1984-1985, en la que ganaron 58 partidos pero no pudieron con los legendarios Boston Celtics de Larry Bird en las Finales de Conferencia (perdieron 4-1). Realmente tenían un gran equipo. A Malone, Erving, Cheeks, Jones y Andrew Toney, campeones unos años antes, le habían sumado a Barkley, un rookie que hizo ruido desde el inicio.

Esos choques entre Boston y Philly marcaron la década del 80 en el Este y forjaron una de las rivalidades más fuertes de la NBA. Tras dos temporadas consecutivas de los Celtics como reyes del Atlántico, Philadephia quería recuperar su terreno y repetir la gesta del título de 1983.

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En el Draft de 1985 los Sixers sumaron a Terry Catledge, un ala pivot que jugó un tiempo en la NBA a fines de los 80 y principios de los 90, pero su movimiento más fuerte fue a mediados de temporada, en enero de 1986. Toney, un gran jugador (All-Star en 1983 y 1984) y uno de los favoritos de los aficionados por sus actuaciones ante Boston, quedó fuera de la temporada por lesión cuando apenas se habían jugado seis partidos. Esa lesión (una fractura por estrés en el pie derecho) terminó arruinando su carrera y el "Boston's Strangler" terminó retirandose en 1988. Barkley tomó el lugar de Toney en el quinteto inicial, pero Philadelphia entonces necesitaba una presencia importante en la segunda unidad. Y fue a buscar a Bob McAdoo.

McAdoo, campeón con Los Angeles Lakers en 1982 y 1985, ya tenía 34 años pero en los angelinos mostraba que todavía podía ser una presencia de impacto desde el banco. Por eso los Sixers ficharon al MVP de la temporada 1975-1976 y máximo anotador de la liga entre 1974 y 1976 con un contrato de dos años. Si los Celtics ponían en la segunda unidad a un crack de los 70 como Bill Walton, ellos podían responder con otro como McAdoo.

Al final, lo de McAdoo no salió mal por lo que se puede esperar de un fichaje para el banco: en fase regular promedió 10,1 puntos y 3,6 rebotes en 21 minutos por partido, teniendo algunas performances inadvertidas y otros buenos partidos de 20 puntos. Con Barkley como All-NBA y Malone y Erving como All-Stars, tampoco necesitaban tanto: ganaron 54 partidos y finalizaron terceros en el Este, atrás de Boston y Milwaukee Bucks.

El tema fue que una vez llegados los Playoffs no contaron con Malone, que tenía una fractura en la zona del ojo derecho. Descartado para la postemporada. Y McAdoo también estaba en la lista de inactivos, así que debieron combatir contra los Washington Bullets con Catledge y Greg Stokes, dos rookies, como internos titulares. La serie costó mucho más de lo esperado y Philly terminó ganando 3-2.

La segunda ronda contra los Milwaukee Bucks del entrenador Don Nelson sería más dura y sin Malone y con McAdoo diezmado (no jugó los primeros dos partidos y apenas disputó nueve minutos en el tercero), fueron los de Wisconsin los que se impusieron por 4-3. Barkley tuvo un rendimiento maravilloso en esa serie, promediando 27,6 puntos, 14,7 rebotes, 4,4 asistencias y 2,4 robos por partido y demostrándole a la NBA el jugador dominante que sería durante los siguientes diez años, pero él, Cheeks y Erving cayeron por 113-112 en el séptimo partido en Milwaukee, con un lanzamiento fallado por el Dr. J en la última posesión que hubiese cambiado la historia.

Ese tiro errado por Erving hubiese dado un último cruce de Playoffs entre esos Celtics y Sixers de los 80. Para que estos dos rivales se vuelvan a cruzar en la postemporada hubo que esperar 16 años, hasta que Boston, con Paul Pierce, le ganó al Philadelphia de Allen Iverson por 3-2 en la primera ronda de los Playoffs del 2002.

Las opiniones aquí expresadas no reflejan necesariamente aquellas de la NBA o sus organizaciones.

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