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Sacramento Kings

¿Por qué los Sacramento Kings traspasaron a Jason Williams?

Madison Square Garden, 27 de junio de 2001. Una nueva ceremonia del Draft de la NBA, aunque con un toque especial. Los Washington Wizards tenían la primera elección y se daba por cerrado que Kwame Brown sería el elegido. Así, el a la postre considerado como uno de los mayores pufos de la historia, se convertía en el primer jugador de la historia que era elegido con el primer pick directamente desde instituto.

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También fue la noche en la que un joven y espigado talento del FC Barcelona saldría escogido por los Atlanta Hawks. La tercera posición de la franquicia de Georgia hacía de Pau Gasol el español seleccionado en una posición más elevada en el Draft. Solo Ricky Rubio y su quinta elección en 2009 se quedaron cerca de Gasol.

Y en esa velada también llegaría otro español al Draft. Menos recordado por los jóvenes debido a las lesiones, considerado por quienes le vieron el base español de mayor talento. Raül López, un jugador de culto al que Sergio Rabinal supo ilustrar de magnífica manera.

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Pese a que los Hawks fueron sus electores, Pau estaba destinado a otra franquicia. Atlanta ya tenía acordado el traspaso de los derechos de Gasol a los entonces Vancouver Grizzlies, cuyo recorrido en la NBA era de apenas seis temporadas con su mejor resultado en esa última, la 2000-2001, con 23 victorias y 59 derrotas.

Los Grizlies preparaban un cambio radical para esa offseason. La noche del Draft supuso el traspaso de su estrella, Shareef Abdur-Rahim, a cambio del paquete en el que iba Pau junto a Brevin Knight y Lorenzen Wright. Además, seleccionaron a uno de los mejores jugadores de la historia del baloncesto universitario con su sexta elección: un alero de Duke llamado Shane Battier. Y por si fuese poco, la franquicia tenía ya listo el traslado de Vancouver a Memphis. Solo faltaba la aporación de la Junta de Gobernadores.

Y aquella noche, la del 27 de junio de 2001 en el Madison Square Garden, también acometieron otro conocido traspaso. Los Grizzlies se hicieron con Jason Williams.

Un talento singular para un equipo que necesitaba atractivo

En el General Motors Place de Vancouver, los Grizzlies eran uno de los equipos menos atractivos de la liga. Canadá era territorio de los Toronto Raptors y Vince Carter, sensación absoluta en aquellos momentos. La relocalización a Memphis era una nueva oportunidad y con ello quisieron comenzar un nuevo proyecto. Gasol sería su apuesta internacional en la pintura, Battier el alero y Williams el que vendería las entradas. Un jugador como Chocolate Blanco aseguraba un buen número de aficionados, más en un mercado donde había espacio para el baloncesto.

Los siguientes años serían de lento y continuo crecimiento, mientras Pau mejoraba y los Grizzlies añadían piezas como Mike Miller para alcanzar los Playoffs por primera vez en la corta vida de la franquicia. Sin embargo, Jason Williams sería el que duraría menos en el proyecto. Tenía sentido. Un jugador de mucho talento, poca cabeza y demasiada inconsistencia. Después de cuatro temporadas, Jerry West, entonces ejecutivo principal, le traspasaba a Miami Heat, donde ganaría el anillo en 2006 como jugador de rotación.

¿Por qué los Kings traspasaron a Jason Williams?

Sin duda la etapa más celebre de J-Will fue la anterior, la primera. Sus años en Sacramento son recordados por muchos aficionados con muchísima nostalgia. De esas camisetas vintage de la época que todavía sigues encontrando en festivales veraniegos y en los lugares menos esperados para provocarte una sonrisa. Recordado como jugador de culto, Williams maravilló en aquellos Kings de comienzos de los 2000. El streetball triunfando en las canchas de la mejor liga del mundo.

Aunque quizás esa es la versión romántica que guardamos. El cerebro, siempre inteligente, tiende a borrar los malos recuerdos para almacenar los más placenteros. La asistencia con el codo del partido de rookies de 1999, los revolucionarios crossovers y descaros sobre el parqué. Movimientos que realizaba un jugador eléctrico y atlético, dentro de sus posibilidades, para enloquecer a la afición, incluso la rival. Pero es posible que nuestro cerebro haya seleccionado y borrado lo que fue en sí su carrera. Mucho espectáculo y poca continuidad.

Durante la 1998-1999 y 1999-2000, Williams lideró el ataque de los Kings junto a Chris Webber. El base ponía la habilidad para dirigir y encontrar compañeros, el interior hacía los puntos. Todo hay que decirlo, aquel verano de 1998 Sacramento se hizo con el veterano Vlade Divac y consiguieron a un rookie croata que, años después, tendría incluso pico de jugador MVP, Peja Stojackovic.

Las dos primeras temporadas de Chocolate Blanco fueron muy prometedoras. Era el espectáculo y el pensar todo lo que llegaría a hacer. Pero al igual que su juego daba mucho por un lado, restaba por el otro. Carencias defensivas, inconsistencia enorme con el lanzamiento exterior y un comportamiento dentro y fuera de la pista que en más de una ocasión le acarreó problemas con el entrenador Rick Adelman.

Tras caer en Primera Ronda en 1999 y 2000, el 2001 fue el paso atrás de Williams. Perdió minutos en favor de un base más defensivo como Bobby Jackson, del gusto de Adelman. Además, fue el curso de la explosión de Stojackovic, que pasó de producir 11,9 puntos desde el banquillo a 20,4 como titular. Jason se quedaba sin sitio.

Adelman contaba con excelentes pasadores como Divac o el propio Webber, jugador que destacaba mucho en esta faceta. Era en general un equipo de jugadores ofensivos muy inteligentes, por lo que el papel del espectacular y poco efectivo base era cada vez más cuestionado. El asunto es que tenía encandilado a la afición, era uno de los favoritos de la grada. ¿Cómo iban a traspasarle? Parecía impensable.

Hasta aquella noche del Draft de 2001, en la que Geogg Petri, ejecutivo principal de los Kings, envió a Jason Williams y a Nick Anderson a los Grizzlies a cambio de Mike Bibby. Los aficionados mostraron su enfado por el movimiento. ¿Quién era Bibby comparado con Chocolate Blanco? Un producto prácticamente desconocido para el aficionado medio. La diferencia es que, mientras uno jugaba en uno de los equipos más atractivos y era todo un reclamo, el otro era un jugador sólido y poco brillante en uno de los conjuntos menos interesantes de la la liga.

El movimiento era algo esperado para los que seguían de cerca a los Kings. Williams cuestionó de manera pública su pérdida de importancia y él mismo sugirió la idea de ser traspasado. Pero lo cierto es que su último curso en Sacramento fue complicado, no solo por perder relevancia en favor de Bobby Jackson. Fue suspendido durante los primeros cinco partidos por no cumplir la política antidroga de la NBA; fue multado en dos ocasiones distintas por intercambiar insultos con aficionados; y el peor episodio ocurrió en Oakland, al realizar insultos hacia los asiáticos y los gays mientras discutía con fans en el banquillo.

Elegido Ejecutivo del Año en dos de las tres últimas temporadas, Petrie movió el problema que hubiese sido J-Will de seguir en el equipo y al veterano Anderson, al que le restaban dos años y más de 10 millones de contrato, y había quedado fuera de la rotación de Adelman, por uno de los jóvenes bases en alza de la NBA. Bibby tenía 23 años y, si bien no era un playmaker como Williams, tampoco necesitaban ese perfil con la cantidad y calidad de pasadores que ya había en plantilla. Venía de promediar 15,9 puntos, 8,4 asistencias, 3,7 rebotes y 1,3 robos con un 38% en triples.

Bibby no solo es recordado como el jugador más consistente de los mejores Kings de la historia, si no que realizó una serie de muy alto nivel contra Los Angeles Lakers en las famosas Finales de Conferencia de 2002, punto álgido del proyecto. El brillo del jugador era menor si comparamos sus highlights con los de Chocolate Blanco, pero es que esa es una competición que perdería prácticamente cualquiera. Bibby era más y mejor jugador, y permitió que Sacramento alcanzase un nuevo nivel de juego.

El base permaneció en la franquicia hasta su traspaso a Atlanta en febrero de 2008, ya en plena reconstrucción. Entre 2001 y 2007 dejó números de 17,7 puntos, 5,4 asistencias, 3,2 rebotes, 1,2 robos y un 37,6% en triples. Sin duda es menos recordada su etapa en Sacramento que la de Jason Williams, pero Mike Bibby fue bálsamo para el vestuario, una evidente mejora sobre el parqué y un movimiento sensacional de Geoff Petrie.

Las opiniones aquí expresadas no reflejan necesariamente aquellas de la NBA o sus organizaciones.

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