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Regreso NBA

Bogdanovic lidera el vendaval de Sacramento Kings, que suma su primer triunfo en Disney ante New Orleans

La victoria de New Orleans Pelicans en el partido pasado frente a Memphis Grizzlies había renovado la ilusión del conjunto de un Zion Williamson que había demostrado por primera vez su potencia en este reinicio. Con ese envión, los de Alvin Gentry pensaban meterse de lleno en la pelea en esta apretada carrera por los Playoffs del Oeste, ni hablar si en el horizonte se venía un Sacramento Kings que llegaba con tres derrotas y el nivel más pobre entre los implicados en este camino a la postemporada. ¿Negocio para los Pels? No, una verdadera pesadilla.

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No sólo porque el conjunto de Luke Walton mostró una cara completamente opuesta a la que traía y jugó su mejor partido de este reinicio, sino porque New Orleans volvió a ser el equipo inexpresivo, falto de ideas y por demás pobre en defensa que había sido en sus primeros encuentros en Orlando (sobre todo en el segundo ante LA Clippers). Así, los Kings construyeron un implacable 140-125 que los deja con vida en esta carrera y complica por completo a su rival.

Bogdan Bogdanovic (35 puntos) lideró el vendaval ofensivo de los de California, que terminaron la noche con un tremendo 53,8% de campo (y 16-33 en triples). Ideal para lograr su primera sonrisa en el campus y mejorar su récord a 29-39, igualando la línea de Phoenix y de los propios Pelicans, y aún por detrás de Portland (31-38) y San Antonio (29-38), los más cercanos al 9° lugar que -por ahora- jugaría un Play-in frente a Memphis (8° con 32-37). New Orleans necesitará reaccionar rápidamente este viernes frente a Washington, mientras que Sacramento jugará también en un back-to-back frente a Brooklyn.

Bogdanovic, de lo peor a lo mejor

La NBA no da lugar a la frustración o a la alegría extrema en medio de una temporada, mucho menos en un contexto como el de este reinicio donde cada 48 horas hay un partido decisivo detrás de otro. El martes, Bogdan Bogdanovic había jugado uno de los peores partidos de su vida: falló sus primeros 14 intentos al aro y cerró con apenas 3 puntos, anotando su último triple del encuentro frente a Dallas. Un par de días después, en cambio, llegó una de las mejores noches de su vida.

El balcánico fue el motor de los Kings ante los Pelicans, sacando a relucir su enorme talento ofensivo desde el inicio y siendo por demás efectivo en el camino a la mejor anotación de su carrera NBA: 35 puntos, con 13-20 campo (6-9 triples) y 3-3 libres, más 4 rebotes, 3 asistencias y un robo en 37 minutos de acción. Así, quebró lo que hasta este jueves había sido su mejor partido en la liga, cuando le metió 31 unidades a Phoenix Suns, en el triunfo por 120-116 del 19 de noviembre pasado.

El serbio, además, fue clave para iniciar un pasaje determinante para la victoria de su equipo. No, no sólo lo hizo en el primer cuarto (ya llegaremos), sino que con seis puntos (un hermoso doble con falta incluida y un triple) largó una ráfaga de 20-8 en 4m30 (valiosos dos triples de Cory Joseph sobre el cierre), que transformó la paridad del tercer cuarto en un 117-103 para los de Walton, que dio aire para encarar el final del encuentro sin mayores problemas.

Un primer cuarto histórico

Todo lo que había sido Sacramento en esta reanudación, un equipo con un ataque monótono, sin ideas ni dinámica, quedó completamente borrado durante un primer cuarto explosivo ante los Pelicans. Sí, hubo una ayuda de una defensa de New Orleans que realmente no existió, nuevamente mostrando enormes debilidades de concentración y a la hora de cuidar el aro. Pero hubo muchísimo mérito de la inspiración de los Kings y, sobre todo, de un Bogdan Bogdanovic en llamas.

El serbio venía de una producción muy mala ante Dallas: 3 puntos con 1-15 de campo, habiendo comenzado con 0-14. Bueno, vaya manera de recuperarse. El escolta estuvo incontrolable, lastimando ante cada espacio que encontró con un nivel de confianza extremo. Fueron 19 puntos y 5 triples en el primer cuarto, ambas máximas de su carrera para un parcial. Es más, el único triple fallado fue uno desde atrás de mitad de cancha sobre el cierre, por lo que su cuarto fue perfecto.

De'Aaron Fox también mostró su mejor versión (11 puntos y 4 asistencias), comandando a un equipo que subió el ritmo que verdaderamente necesita y terminó anotando ¡49 puntos!, con un tremendo 78,3% de campo (18-23), con 7-9 triples. Para tener una referencia histórica, fue el mejor primer cuarto de la historia de la franquicia, y la tercera mejor marca general, sólo superada por un parcial de 51 (1964) y dos de 50 (1964 y 1971), cuando aún eran los Cincinnati Royals. Más aún, esos 49 tantos quedaron a dos del mejor registro histórico para un primer cuarto, en poder de los Warriors (frente a Denver) en 2019, cuando anotaron 51.

Fue el presagio de una jornada en donde los de Walton tuvieron varios puntos altos, más allá de Bogdanovic. Además de un genial De'Aaron Fox (30 puntos y 10 asistencias), hubo un gran trabajo de Harrison Barnes, con 22 unidades (9-18 campo) y 6 recobres).

Ni la potencia de Zion salvó a los Pelicans

¿Qué más puede hacer Williamson por este New Orleans? Bueno, una respuesta obvia sería jugar más (esta vez fueron 22 minutos), aunque esa situación es algo que está fuera de su control en este plan de llevarlo gradualmente en la reanudación. El tema es que incluso con el #1 del Draft 2019 jugando más tiempo, si los Pelicans siguen con los problemas que mostraron hoy, será imposible pelear por puestos de Playoffs.

¿Cómo puede ser que un equipo que terminó con 57,3% de campo, con 14 triples anotados en 41,2% de acierto en su camino a los 125 puntos, haya perdido un partido? Simple: la defensa de los Pelicans fue inexistente. Falta de intensidad y sacrificio, malas rotaciones, una debilidad interior que es cada vez más alarmante (58 puntos en la pintura a favor de Sacramento)... Más allá de la falta de recursos y personal, New Orleans tampoco tuvo la voluntad por entregarse en ese costado del campo. Nadie puede darse ese lujo de no luchar atrás, mucho menos estos Pelicans.

Así, otra producción top de Williamson sirvió para nada. Zion fue un tren en ataque, haciendo de juguete a la defensa de los Kings por su potencia y determinación para encarar y definir casi a voluntad cerca del aro (su carta de tiro es bien clara, ¿no? Cerró con 24 puntos, con 10-12 en dobles y 4-7 libres, más 2 rebotes y 2 asistencias en 22 minutos. Si pareció que cada vez que recibió el balón generó puntos fue porque realmente fue así. Hasta incluso pareció un pecado que New Orleans no lo buscara más. Un talento a contramano de un equipo que no tuvo alma este jueves, y que empieza a quedarse sin margen de error si pretente llegar a los Playoffs.

Las opiniones aquí expresadas no reflejan necesariamente aquellas de la NBA o sus organizaciones.

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