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Oklahoma City Thunder

Los mejores momentos de los Seattle SuperSonics hasta el traslado de la franquicia a Oklahoma City

Miles de personas en la ciudad de Seattle ansían el regreso del equipo. Más tarde o temprano, ya sea por expansión o traslaso. De la lista de peticiones para la mejor liga del mundo, sin duda una de las cinco más repetidas es que los Seattle SuperSonics vuelvan.

Más | La defensa de Gary Payton sobre Michael Jordan en las Finales del 96

Ahora bajo el nombre de Oklahoma City Thunder, franquicia que continúa su historia, los Sonics quedaron como recuerdo del pasado desde julio del 2008, cuando se confirmó la venta del equipo. La marcha de un nombre y unos colores míticos del baloncesto estadounidense.

Aunque los Thunder continúen ese legado muchos son los seguidores que los consideran dos franquicias diferentes. Primero los Sonics y, después, como si fuese nueva, los Thunder. Como recuerdo de esos años y del amor de los aficionados que desean la vuelta del verde, blanco y amarillo, en NBA.com recopilamos los mejores momentos de la franquicia durante sus años en Seattle. Casi cuatro décadas de pura historia.

Las Finales de 1978 y el título del 79

Empezamos fuerte, porque así nacieron los Sonics. Tras unos primeros años de construcción de cimientos, las temporadas de victorias poco tardarían en llegar. Eso sí, hubo problemas por el medio, cambios de entrenadores, traspasos de estrellas... Incluido un proyecto fallido de Bill Russell como entrenador y el fichaje de Spencer Haywood.

Pero si la NBA debutaba en Seattle en 1967, poco más de 10 años después viviría sus primeras Finales. Aunque cayeron ante los Washington Bullets regresaron más fuertes todavía al año siguiente, en 1979, para encontrarse en el escenario final al mismo rival.

Dicen que la victoria sabe mejor si tiene un poco de venganza por el medio. Así que esta de los Sonics supo a gloria. Su primer y único título, gracias a un bloque defensivo en el que destacaban Gus Williams, Dennis Johnson y Jack Sikma, un trío de jugadores todos por debajo de los 25 años que parecía el inicio de una larga trayectoria juntos en la ciudad. No fue así.

El mítico Lenny Wilkens, historia de la franquicia, era el entrenador, y Johnson fue nombrado MVP de las Finales tras una serie escandalosa con promedios de 22,6 puntos, 6 rebotes y 6 asistencias. Paul Silas consiguió aquí su tercer y último título como jugador en la que sería su penúltima temporada como profesional.

El King County Domed Stadium vibró con más de 35.000 personas en la victoria del Game 3. Tras caer en el primer duelo fuera de casa, los Sonics ganaron cuatro seguidos para festejar en el pabellón de los Bullets. El primer título para Seattle de una de las cuatro grandes ligas desde que en 1917 los Metropolitans ganasen la Stanley Cup, y el último hasta que los Seahawks ganaron la SuperBowl en 2014

La era "The Glove"

Johnson fue traspasado a Phoenix en 1980, Williams no jugó en la 1980-1981 por disputas contractuales y Sikma continúo como cara visible de un proyecto competitivo, pero sin opciones de anillo. Los Sonics alcanzaron las Finales del Oeste del 87 con Dale Ellis, Xavier McDaniel y Tom Chambers como referencias, para ser barridos 4-0 por los Lakers. Hasta que llegó su cara más reconocible.

Si piensas en los Sonics, el primer jugador que aparece es él. Pensar en el mejor jugador de la historia de la franquicia en los años de Seatle es imaginarse su rostro en la cabeza. Gary Payton, The Glove. Elegido con su propia elección del Draft de 1990, en el que se vieron recompensados en la Lotería con la segunda elección, Payton fue titular desde su primera temporada y mejoró año a año.

El equipo todavía tenía a McDaniel como estrella y a un par de jóvenes destacados como Derrick Mckey o Shawn Kemp, todo un acierto del Draft con el pick 17 un par de años antes. Todo sea dicho, escogieron a Scottie Pippen en 1987 para traspasarle a Chicago. Graso error. Payton tuvo las labores de creador y defensor hasta que el equipo fue suyo. Su entrega y calidad se fueron imponiendo.

Los traspasos de McDaniel y Ellis trajeron otras referencias, y Payton continuaba como titular, pero de apoyo. Hasta que su evidente conexión con Kemp, la capacidad de Nate McMillan de poder jugar a su lado y el traspaso por Detlef Schrempf le sitúan como joya del equipo junto al ala-pívot. Los Sonics ya eran una potencia defensiva y ofensiva en el 94 sin disponer de un solo jugador que promediase 20 puntos por partido. Y Payton todavía tenía 25 años. Lo mejor estaba por llegar.

Cinco All-Star consecutivos del 94 al 98, una presentación en las Finales, cuatro también seguidos entre el 2000 y el 2003, Defensor del Año (siendo base) y 9 selecciones de All-Defensive. Una maldita máquina de hacer mejor a tu equipo. Sus números entre 1994 y 2002 son de 20,9 puntos, 7,8 asistencias, 4,5 rebotes y 2,2 robos en 39 minutos.

Cuando el proyecto estaba agotado, el propio Payton terminaba contrato y hasta su excompañero McMillan era su entrenador, los Sonics le traspasaron en febrero de 2003 a Milwaukee en un movimiento que revisaremos después. Por lo menos pudo ganar su ansiado anillo en 2006 como jugador de rol con Miami (22,3 minutos en las Finales contra Dallas).

Las Finales de 1996

Sí, las perdieron. Como vemos en el documental "The Last Dance" los Sonics pierden contra los Bulls de Michael Jordan la serie, pero es que antes de llegar allí vivieron una de sus noches más gloriosas. La victoria en el Game 7 en el Kingdome ante los Utah Jazz de John Stockton y Karl Malone, que después visitarían las Finales por partida doble (para, al igual que los Sonics, perder contra los Bulls).

Las Finales del Oeste parecían sentenciadas tras el Game 4. La victoria de Seattle por 88-86 certificaba un 3-1, considerado ya billete para la serie definitiva. Pero una ajustada victoria en el quinto y una masacre en el sexto en Utah (83-118) forzaron el séptimo. Brilló Kemp con 26 puntos y 14 rebotes. Celebró Seattle. El joven y eléctrico equipo jugaría las Finales. Un encuentro guardado en la retina con cariño y nostalgia por muchos aficionados.

Perdieron contra Jordan y los Bulls, sí, pero como todos los equipos en los 90.

Ray Allen, última estrella de Seattle

Precisamente el traspaso de Payton es el que trajo a Allen a Seattle en un movimiento que todavía consideran desde Milwaukee como un desastre. Los Sonics dieron a Payton en último año de contrato (se marchó al par de meses de Milwaukee como agente libre) y a un buen alero como Desmond Mason. ¿Qué recibieron los Sonics? Ronald Murray, Kevin Willis, una primera ronda (Luke Ridnour) y al propio Allen.

El gran negocio de Sugar Rey supuso un reset para la franquicia. Construyeron en la 2003-2004 alrededor de Allen y un alero ofensivo muy interesante como Rashard Lewis. La sorpresa llegó en 2005, cuando ambos fueron All-Star, los Sonics ganaron 52 partidos con McMillan en el banco y fueron la segunda mejor ofensiva. En la plantilla estaban Ridnour, Vladimir Radmanovic o Antonio Daniels.

Alcanzaron las semifinales contra los Spurs y cayeron 4-2. Aunque no se sabía entonces, ese fue el último buen año de los Sonics. Apenas ganaron 35 partidos en 2006 y otros 31 en 2007, cuando el ruido del traslado era más fuerte que nunca. Entonces decidieron trapsasar a Allen a Boston a cambio de un paquete de jóvenes que incluía a Jeff Green.

Ray Allen firmó sus mejores años individuales en la NBA con los Sonics, aunque fueron los de menor triunfo colectivo. En los Celtics conseguiría el título en 2008 y repetiría con Miami en 2013. El último All-Star de Seattle.

La elección de Kevin Durant

Había dudas por su durabilidad, aunque como rookie demostró un talento anotador exagerado para tener 19 añitos. La Lotería sonrió de nuevo a los Sonics, que pudieron elegir con la segunda elección en 2007 al espigado Kevin Durant por detrás de Greg Oden.

Los aficionados del estado de Washington disfrutaron durante 2.768 minutos del joven KD. Eso sí, el dolor que quedaría sería enorme. Ver después lo que fue Durant en Oklahoma y pensar lo que podría haber sido con la elástica verde, blanca y amarilla es algo que guardarán con celo todos los aficionados del equipo.

Precisamente su última temporada en Seattle fue la peor: 20-62 de récord y un porcentaje de victorias del 24,4%, el más bajo de la historia de la franquicia. Fue peor incluso que la temporada de debut, en la que ganaron 23 duelos.

Aquel equipo estaba formado por Durant, Earl Watson, Nick Collison, Jeff Green, Chris Wilcox o Kurt Thomas. Los últimos Sonics, por lo menos hasta la fecha.

Las opiniones aquí expresadas no reflejan necesariamente aquellas de la NBA o sus organizaciones.

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