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Entrevista con Shane Larkin: el estereotipo de jugar en el extranjero y la búsqueda del nuevo hogar

shane larkin

Chanclas y calcetines, un caminar tranquilo y el WiZink Center vacío. Horas después el ambiente sería radicalmente diferente. La grada encendida, desquiciada incluso con él, al igual que Facundo Campazzo o Jeff Taylor ante la incredulidad de sus tiros.

Esos lanzamientos imposibles, sin embargo, ya son su marca personal. Un jugador de reducida estatura que tiene acostumbrado al baloncesto europeo de primer nivel a exhibición tras exhibición. A ser MVP jornada tras jornada. Es a lo que juega Shane Larkin, un caso muy especial que, ahora más que nunca, merece la pena conocer.

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La estabilidad en Turquía

En las encuestas de la Euroliga a los General Manager publicadas a principios de enero de 2020, Larkin ocupa un lugar de relevancia. Es el jugador más votado en cuatro categorías: un 61% le consideran el más espectacular; un 22% creen que es el jugador que más ha explotado; dividido entre él y Niko Mirotic, otro 22% apostaría por el base como fichaje soñado; y el 72% de los ejecutivos le seleccionan como MVP de la temporada.

Hace no tanto tiempo, la situación de Larkin era muy diferente. Estambul sirve como válvula de oxígeno para su vida. Sin duda, el lugar donde más cómodo se ha sentido desde que abandonó su Florida natal.

"Me siento mejor que nunca", nos contaba Larkin el día anterior a su enfrentamiento ante el Real Madrid, mientras sus compañeros calentaban entre risas. "Siento que mejoro con los años, que gano experiencia y confianza. Así conozco mejor cómo sacar la mejor versión de mí mismo y mejorar cada día".

Es el momento cumbre de su carrera. Su prime, sus mejores años que acaban de arrancar. De hecho, se confirma esta temporada como el mayor peligro de Europa sobre bote. Una daga tan veloz como afilada por todos sus costados: el defensor no sabe por dónde llegará el peligro, pero sabe que lo hará por cualquier lado.

Es tal punto de confianza, de madurez, que Larkin encuentra en Turquía un segundo hogar. Nació y se crio en Florida, incluso su paso por la NCAA se dio en la universidad de Miami. Defendió dos temporadas la elástica de los Hurricanes.

"El amor que recibo en Turquía es increíble. La gente me ha aceptado, me cuidan. Me miran y me tienen como alguien al que admirar. En general, la forma en la que me han recibido los fans es increíble. Desde mis días en la NCAA o en Boston no vivía algo así".

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A tal nivel alcanza esa relación tan fortuita como afortunada para ambas partes, que el siguiente paso de Larkin apunta a ser la nacionalidad turca. Establecerse en Estambul, mantener esa estabilidad que tiene con el Anadolu Efes y convertirse allí en leyenda. Una que trascienda incluso a su propio club.

"Para los niños, no necesariamente solo del país, me ven como un tipo que no es el más grande y aun así tiene el impacto que estoy teniendo. Muchos padres me escriben por si puedo enviarles un vídeo para sus hijos y cosas del estilo".

Llegar a la NBA no lo es todo

Para comprender el porqué del Larkin actual, hay que comprender su pasado. Toda una vida en Florida, en su hogar, con los suyos. Desde pequeño era un héroe local y en la NCAA se confirma como figura del estado.

Larkin brilló en su segunda temporada con los Hurricanes. Entonces su baja estatura ya suponía un problema para su proyección NBA, pero su calidad se termina imponiendo. Elección 18 de primera ronda por los Atlanta Hawks en 2013, todo un éxito y felicidad absoluta.

Atlanta le traspasa en la misma noche del Draft a Dallas. Allí, su primera temporada consiste en subir y bajar con el equipo de la G League. Participa en 48 partidos con un promedio de 10,2 minutos.

Los Mavs incluyen a Larkin como pieza secundaria en un traspaso grande al siguiente verano. De hecho entra en el movimiento de José Manuel Calderón a los New York Knicks. Allí, el base cobra importancia: 76 partidos, 22 de titular, 24,5 minutos de promedio y dosis de talento.

Sin embargo y de manera sorprendente, los Knicks le ignoran en sus planes. Así firma con los vecinos, los Brooklyn Nets, y vemos al mejor Larkin en la NBA. Tiene 23 años y se establece como segundo base, con 78 partidos disputados y 22,4 minutos por noche. Promedia 7,3 puntos y 4,4 asistencias con un 36% en triples.

En cambio el bagaje dice que Larkin, una primera ronda del Draft, pasa por tres equipos en tres años. Un chico joven acostumbrado a su hogar, a Florida, pasaba de Atlanta en la noche del Draft, a Dallas en cuestión de horas, y a vivir en los dos equipos de Nueva York los dos siguientes años. Shane no buscaba eso. Ni siquiera en la mejor liga del mundo.

El estereotipo de jugar en el extranjero

"Recibí muchos comentarios del estilo, cuestionando mi decisión. ¿Por qué lo haces? Estás en la NBA, puedes seguir en la mejor liga del planeta, ¿por qué tomas esta decisión de irte a Europa? Si te vas, no vas a volver. Estás tomando una decisión final en tu carrera. Eso me decían".

Cuando Larkin emprende su primer viaje a Europa, lo hace en el verano de 2016 rumbo a Vitoria. Tenía 23 años, cartel de primera ronda y venía de firmar su mejor curso NBA. ¿Por qué?, ¿por qué te marchas, Shane? Desde Estados Unidos, una gran masa no lo entendía.

"Creo que era como funcionaba antes. Ahora, en los últimos años, muchos jugadores lo han hecho. Es el estereotipo de jugar en el extranjero. No está tan bien visto como debería, porque la gente no lo conoce".

El fracaso de Estados Unidos en el Mundial, el éxito del juego colectivo de España y Argentina en China y el éxodo de jugadores NBA a Europa acercan más que nunca los dos baloncestos. Reducen esa diferencia de la que siempre se ha hablado, escrito y analizado. Una diferencia sin duda existente en términos de calidad y resultados en la élite.

"Creo que el juego ha mejorado mucho y las condiciones de jugar en el extranjero también lo han hecho", comenta Larkin. "Cuando vienen jugadores de Europa que tienen éxito, como Doncic o Mirotic antes de volver, influye. Los jugadores ven que puedes venir, jugar y mejorar como jugador, aprender un baloncesto diferente".

El caso Mirotic ha supuesto una marca histórica en las relaciones NBA-Europa. Un jugador proyectado a titular en equipos de Playoffs y una paga anual por encima de los 10 millones prefiere volverse a Europa. ¿Estamos locos? Para nada, simplemente no vemos el dibujo completo.

No todo es jugar en la NBA. No todo es hacer millones en la mejor liga del mundo. Las situaciones personales y familiares, el hecho de buscar una estabilidad. El cambio constante al que te puede someter con su mercado de traspasos es una condena para ciertos jugadores. Una que personas como Larkin o Mirotic preferían dejar atrás.

"Por todo esto creo que cada vez vienen incluso jugadores cada vez más jóvenes. Y dicen, ´okey, voy a darle uno o dos años y veo cómo funciona, si me gusta me quedo y sino me vuelvo´. Por eso creo que la diferencia es menor y que hay más talento en Europa. El juego está creciendo a otro nivel".

El paso de Larkin en dirección Baskonia, para luego regresar a la NBA de la mano de Boston, tener un rol secundario y emigrar de nuevo al Viejo Continente, no hizo sino acusar más la situación. Tenía muy claro lo que quería.

La madurez en Europa

En Miami, Larkin compartía vestuario con Kenny Kadji, pívot camerunés de 2,11 metros que forma parte esta temporada del Movistar Estudiantes. Kadji es solo uno de los jugadores con los que habló Larkin antes de dar el salto. A diferencia suya, el pívot nunca tuvo la oportunidad NBA. Era ya un veterano en Europa.

"He hablado con muchos jugadores. No solo Kedji, que vino antes de que yo llegase. He hablado con muchos. Hace poco hablé con Nik Stauskas. Me llamó y me preguntó por el Baskonia, por si disfruté mi tiempo allí, sobre el juego europeo, la Euroleague…".

Stauskas es otro caso interesante. En esta ocasión, las tornas cambiaban. Larkin era el veterano que recibía la llamada en busca de consejo. "Siempre he estado abierto a hablar con todo el mundo", dice Larkin mientras comienza a quitarse las chanclas y a calzarse un par de Zoom Freak 1, el primer modelo de Giannis Antetokounmpo.

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"Ahora que soy uno de los mejores en Europa y que estoy teniendo el éxito que tengo, hay más jugadores que me escriben por Instagram o Twitter y me preguntan cómo funciona, cuales son los mejores equipos, Eurocup, FIBA, Champions League… Ahora que llevo unos años y tengo experiencia, puedo responder diferentes preguntas. Tengo cuatro años en la NBA y tres en Europa, estoy en medio de las dos y tengo experiencia".

Esa confianza, tranquilidad y cercanía con las que habla, muestran el grado de madurez en el que vive Larkin. Para ello ha necesitado años complicados, de ser cuestionado y de ver cómo, por lo que ahora hacen tantos, él recibía en su día tantas críticas.

"En Estados Unidos la gente está en dinámica NCAA y NBA. La gente no te ve. Ahora sí, porque tienes redes sociales y podías ver a Luka Doncic con 18 años jugando increíble en Europa. Ahora le tienes dominando en su segundo año de NBA. O Mirotic, que decide volver porque ha disfrutado aquí".

Larkin viajó de Estados Unidos a Europa cuando, con el cartel que él tenía, era visto como caer en un segundo plano. Aceptar que tu carrera había fracasado. "Hay jugadores que van para allá todos los años. Wanamaker, Guduric, Melli… Darius Miller estuvo en la NBA, vino a Europa y volvió. Hay muchos jugadores, puedes hacer una gran lista. Incluso Milos Teodosic. Nando de Colo fue y volvió. Sergio Rodríguez…", enumera el base.

"Muchos, hay muchos ejemplos de como muy buenos jugadores vienen aquí y tienen buenas oportunidades que te ofrece jugar en el extranjero. El estereotipo está cambiando y cada vez más gente es receptiva a venir aquí a jugar".

Así, el Efes se construye a raíz de su presencia, su conexión con Vasilije Micic y un nutrido grupo de buenos jugadores. Son primeros, candidatos al título que perdieron ante el CSKA en 2019 y Larkin, favorito al MVP.

Los meses, el conocerse y esa estabilidad de la que tanto habla Shane, permiten que su conexión con Micic de un grado más al Efes. Su confianza siempre ha estado ahí, pero el verla ahora reconocida fuera de su Florida natal llevan su juego a niveles que nunca había alcanzado. Larkin ha progresado más como jugador en su temporada y media en Estambul que en el resto de su carrera profesional.

Ahora sin el base serio, de baja por lesión, Larkin ha sido MVP de la jornada de Euroliga los cuatro partidos que Micic se ha perdido. 26 puntos al Barcelona, 23 al Armani, otros 29 al ASVEL y cierra el mes con 32 en la casa blanca. Todo victorias.

Es más, Larkin se ha convertido en un enamorado del juego europeo. Tanto, que cree que en Estados Unidos pueden aprender mucho para sus categorías de formación del baloncesto que se practica aquí. Atentos a su reflexión, la de un norteamericano candidato a MVP de Euroliga.

"Creo que la forma europea es la forma correcta de jugar baloncesto. Creo que los niños más pequeños en los Estados Unidos están, no con el cerebro lavado, pero ... Como que ven los James Hardens. El crossover, crossover, crossover, stepback. Los highlights".

"Ven a Zion Williamson, una bestia de 1,98 metros y piensan ´así es como necesito ser´ o ´esta es la mejor manera que tengo para llegar a la NBA´. El crossover, crossover, crossover, stepback y tiro desde casi el medio campo", dice Larkin. "´Así es la mejor manera en que la gente me vea y poder llegar a la NBA´, cuando en realidad solo hay unos pocos tipos que pueda hacer eso".

"Solo hay unos pocos James Harden, Paul George, Steph Curry, Klay Thompson, LeBron… Solo hay 25 o 30 jugadores en todo el planeta que llegan a esos niveles absurdos de atletas de mega élite. La mayoría son jugadores de rol, para lo que necesitas saber jugar de la manera correcta. Ahí es donde muchos niños se pierden y toman decisiones basadas en ´tengo que ser así o tengo que ser LeBron o Curry si quiero llegar a la NBA´. Cuando hay muchos más jugadores que son como Lou Williams, un sexto hombre, o Kyle Korver, un extraordinario tirador que es tan atlético como… tú".

"Pienso que Europa te enseña a jugar el baloncesto de la manera correcta: compartir la pelota, jugar para el equipo. Creo que ese es el mayor aprendizaje que la gente de Estados Unidos podemos tomar de Europa", sentencia Larkin.

Desde los 21 años, desde que salió de su Florida natal, Shane buscaba un nuevo hogar. Un lugar donde establecerse y sentirse cómodo. Tardó un lustro en encontrarlo, pero ya puede llamar segunda casa a Turquía. El lugar donde se ha consolidado y donde el cariño de la gente provoca su mejor juego. Provoca que bata el récord de puntos para un partido de la Euroliga y que sea una estrella de las más diferenciales.

Porque, aunque sea la mejor liga del planeta, la NBA no es para todos ni es el único baloncesto que existe. Y casos como el de Larkin muestran la profundidad de jugar en Europa para un norteamericano, que las decisiones que toman los jugadores no son ni mucho menos triviales y que el baloncesto debe ser un punto de unión, no uno de discordia.

Las opiniones aquí expresadas no reflejan necesariamente aquellas de la NBA o sus organizaciones.

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