);
The Last Dance

Steve Kerr, un "obrero" de sangre fría que brillaba en momentos clave

A los golpes, la vida lo fue armando de carácter a Steve Kerr. Nació en Beirut, la capital de Líbano, país del que debió prácticamente escapar en automóvil porque el aeropuerto estaba cerrado. Unos meses después, cuando él tenía 18 años, su padre fue asesinado allí por una organización terrorista. Malcolm Kerr llevaba años en Líbano y ejercía allí como rector de una universidad. El padre de Steve había sido el que le había transmitido a su hijo el amor por el básquetbol, como bien cuenta el ahora entrenador de Golden State Warriors en el noveno episodio de "The Last Dance".

Ese mismo sueño de dedicarse al básquetbol parecía complicado unos meses antes, siendo un jugador talentoso pero de cuerpo pequeño, con 1,90 metro de altura pero muy flaco y con poca capacidad atlética. Su beca para jugar en la NCAA, en la Universidad de Arizona, llegó a último momento. En 1986, cuando empezaba a afirmarse como gran figura del básquetbol universitario (fue convocado a la Selección de Estados Unidos que se consagró campeona del Mundial de España 1986) su cuerpo le puso otra traba: se rompió varios ligamentos de la rodilla derecha en las semifinales de ese Mundial, ante Brasil. Tim Taft, médico de aquella Selección, le informó que los daños eran tan graves que "no volver a jugar era una posibilidad". Se perdió una temporada entera, pero volvió a las canchas.

En la temporada 1987-1988, cuando ya era una estrella de la Universidad de Arizona, fanáticos de la universidad rival de Arizona State le recordaron el asesinato de su padre con palabras hirientes y lo llevaron al llanto, pero se repuso rápidamente y anotó seis triples en aquel partido.

MÁS | Cinco claves de la carrera de Steve Kerr en Chicago Bulls

Por eso no es raro que después, en la NBA, le haya plantado cara en una discusión de un entrenamiento a Michael Jordan, alguien bastante más grande que él, o que continuamente haya sido alguien confiable en los momentos calientes de los partidos, en los que las piernas pueden temblar. Kerr ya había pasado por cosas mucho más duras. La vida lo había formado para responder. Siendo un jugador que nunca fue un destacado, sino más bien un "obrero" (fue titular en apenas 33 de los 1.038 partidos que jugó en la NBA), Steve tuvo varios instantes de grandes escenarios en los que se lució con su gran mano para los lanzamientos de tres puntos (se retiró con un 45,4% de acierto, algo que aún es récord histórico de la liga).

El sexto partido de las Finales de 1997

Con el sexto partido de las Finales de 1997 entre Chicago Bulls y Utah Jazz empatado en 86 a 28 segundos del final, todos esperaban que sea Michael Jordan el que se haga cargo del lanzamiento que podía darle a los de Illinois su quinto anillo de campeones. Sin embargo, fue Kerr el que tomó la responsabilidad. MJ confió en él y le dijo que esté listo por si era su momento. Lo fue. Kerr recibió la descarga de MJ y lanzó un doble justo antes de que termine el reloj de posesión, metiendo el tiro que le dio el campeonato a Chicago. Steve no había anotado en el quinto encuentro, pero fue importante en el sexto con esa jugada y con 9 puntos desde el banco.

El séptimo partido de las Finales del Este de 1998

"Fue el partido que mas nos asustó", diría Kerr tiempo después sobre el séptimo encuentro de las Finales de la Conferencia Este de 1998 entre los Bulls y los Indiana Pacers. Los de Reggie Miller ganaban por 27-19 al terminar el primer cuarto y el asunto parecía complicado. Finalmente Chicago ganó 88-83 en un partido dramático y Kerr fue parte clave de la remontada, con 11 puntos en 18 minutos y 3-5 en triples. El primer tiro desde el perímetro llegó para acercarse en el segundo período, luego dos tiros libres suyos empataron el marcador y otro triple puso el 36-33 para Chicago.

Indiana recuperaría el liderazgo y estaba al frente durante el último cuarto, pero el ahora entrenador de los Warriors metió otro bombazo más e igualó el partido en 77. Según Fred Hoiberg, jugador de los Pacers por entonces, ese último triple de Kerr cambió el ambiente en el United Center. De ahí en adelante los Bulls lograron un parcial de 11-4 y accedieron a las Finales.

El segundo partido de las Finales de 1998

Después de perder en el primer partido, Chicago Bulls necesitaba imponerse ante Utah Jazz en el segundo partido de las Finales de 1998. Una diferencia de 2-0 para los del Oeste podría haber cambiado la historia. Y Utah entró ganando por 86-85 al minuto final del partido. Entonces, Kerr intentó un triple a la carrera que falló, pero a pesar de no ser un especialista (nunca agarró más de 30 en una temporada) Steve se quedó con el rebote ofensivo de su propio lanzamiento y encontró a Michael Jordan en la pintura para servirle la asistencia a Su Majestad. Los Bulls pasaron al frente por 87-86 y no soltaron ese lugar, ganando 93-86. Después de la jugada del rebote, Kerr también fue el autor de dos tiros libres claves, que llevaron la diferencia a cuatro puntos a falta de 19 segundos y complicaron la situación del Jazz.

El sexto partido de las Finales del Oeste de 2003

Después de consagrarse tricampeón en los Bulls, Kerr logró ser el primer jugador en ganar cuatro títulos de la NBA de forma consecutiva desde la década del 70 al llegar a la gloria con San Antonio Spurs en las Finales de 1999. Para la temporada 2001-2002 se marchó a Portland Trail Blazers pero para la 2002-2003, ya con 37 años, volvió al equipo del sur de Texas. A diferencia de Chicago, donde era una fija de la rotación y promediaba más de 20 minutos por partido, en los Spurs ya estaba relegado a un rol de veterano que daba su experiencia y que era el mentor de jóvenes como Manu Ginóbili y Tony Parker.

En temporada regular jugó poco (12,7 minutos por partido) y cuando llegaron los Playoffs quedó fuera de la rotación de Gregg Popovich: solamente ingresaba unos minutos cuando los partidos ya estaban definidos. San Antonio eliminó a Phoenix Suns y al tricampeón Los Angeles Lakers y, de la mano de Tim Duncan, parecía encaminarse a las Finales: le ganaba la serie de Finales del Oeste a Dallas Mavericks por 3-1. Pero los Mavs se llevaron el quinto encuentro en la casa de los Spurs y ganaban 63-48 en el sexto partido. Todo parecía complicarse y San Antonio no encontraba respuesta. La respuesta estaba sentada en el banco de suplentes.

Popovich lo puso a Kerr, que sentía que "no tenía nada que perder, nadie esperaba nada". El rubio respondió con un triple en el tercer cuarto y con otros tres, casi consecutivos, en el último período. Terminó con 12 puntos, 3 asistencias y 2 rebotes en 13 minutos y San Antonio ganó por 90-78.

El quinto partido de las Finales del 2003

Era el último año de su carrera y las vitrinas de Kerr todavía tenían lugar para un anillo más, para meterlo entre los jugadores más campeones de la era moderna. En las Finales de 2003 entre San Antonio Spurs y New Jersey Nets, Kerr había vuelto al fondo del banco de suplentes tras el acto heroico contra Dallas. No jugó en el primer partido ni en el tercero y apenas entró un minuto en el segundo y 10 segundos en el cuarto. La serie estaba 2-2 y San Antonio tenía la chance de ganar el quinto partido en New Jersey e ir a definir la serie en casa. Una vez más era momento de confiar en Kerr.

Los Spurs ganaban 70-64 y Manu Ginóbili había cometido su cuarta falta en el comienzo del último cuarto. El rookie argentino no estaba en un buen pasaje del partido y Pop apostó por la veteranía de Kerr en la media cancha. Duncan y Malik Rose fueron los que se siguieron haciendo cargo del ataque, pero los Nets estaban cada vez más cerca y habían llegado al 80-76 con poco más de tres minutos por jugar. Entonces, Kerr le robaría el balón a Kenyon Martin y clavaría una daga importantísima en el corazón del equipo del Este. 83-76, siete puntos de diferencia y un respiro. Luego también sumaría un doble y un tiro libre para terminar con 6 puntos en 9 minutos en ese triunfo de San Antonio por 93-83.

Kerr volvería a tener algo de acción en el sexto partido, en el que los Spurs se consagrarían campeones y el se retiraría de la NBA al obtener su quinto anillo.

Las opiniones aquí expresadas no reflejan necesariamente aquellas de la NBA o sus organizaciones.

Más en NBA.com

Stephen Silas
Stephen Silas, nuevo entrenador de los Rockets
Agustín Aboy
daryl-morey-102820-ftr-getty
Los Sixers apuestan por Daryl Morey por cinco años
Juan Estevez
Gersson Rosas and Ryan Saunders
Rosas y el Draft: "Buen año para tener el primer pick"
Juan Estevez
Bolmaro
Conociendo a Leandro Bolmaro, la joya argentina
Juan Estevez
Stan Van Gundy
Stan Van Gundy y el foco defensivo en los Pelicans
Leandro Fernández
sergi martinez
Sergi Martínez, un ala-pívot versátil y moderno
Sergio Rabinal
Más noticias