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The Last Dance

"The Last Dance" Episodio 2: los mejores momentos

Teníamos muchísimas ganas del estreno de "The Last Dance". El documental centrado en Michael Jordan y en el mítico equipo que dominó la NBA en la década de los 90 ya ha estrenado los dos primeros episodios. Podemos decir sin ningún temor que, de tener todos ya disponibles, sin duda alguna los hubiésemos consumido ya.

Más | La guía completa de "The Last Dance"

De la mano de Netflix y Movistar en España, tras repasar el primer episodio y sus mejores momentos, es la hora de revisar el segundo. Uno más centrado en el gran escudero de MJ, el considerado mejor número dos de la historia: Scottie Pippen. Seguimos con el último baile.

Atención: alerta de spoiler

Los mejores momentos del documental ➡️ Episodio I

Michael Jordan y el reconocimiento a Scottie Pippen

"Tenía un valor inmenso", dice Phil Jackson a mitad del episodio. Y así era. Pippen permitió que los Bulls alcanzasen nuevas cotas, incluido el propio Jordan. El 23 se sintió mucho más cómodo al lado del alero de Central Arkansas. Era su mejor aliado. Un defensor destructivo y ofensivamente un todoterreno. La estrella que daba un paso atrás, para permitir que Michael brillase y a su vez conectar mejor el equipo.

El comienzo del segundo episodio -y gran parte del hilo- trata sobre el mayor reconocimiento que merece su figura. Los focos son para Jordan, por supuesto, pero sin Pippen hubiese sido imposible. "No hay Jordan sin Scottie". La unión entre ambos es muy profunda y este reconocimiento público de Jordan, por mucho que los dos lo sepan y en privado se haya dado, es seguro el mejor homenaje que podía recibir Pippen.

Pippen y su familia

Para entender a una persona tienes que conocer de dónde viene, sus orígenes. El segundo episodio se centra en la lesión de Scottie, su contrato y los problemas posteriores que esto trajo, pero para comprender bien la situación tenemos que ir más atrás, al lugar donde todo comenzó.

Un pueblo pequeño, una familia numerosa y humilde y unos padres trabajadores. Con 11 hermanos, Pippen vio como su segundo más mayor sufría una parálisis y, seis años después, a su padre quedarse en una silla de ruedas tras un infarto. El baloncesto sirvió como vía de escape. Aunque él estaba convencido de que llegaría a la NBA, nadie pensaba que fuese posible.

Tras su explosión física la NBA se convirtió en realidad. Podría tener el dinero necesario para cuidar a sus padres, siempre, claro, que la salud se lo permitiese. Es por esto que prefirió firmar un contrato a largo plazo que asegurase su economía a varios años en vez de firmar uno más corto que le diese mayor poder negociador para los siguientes. "No podía arriesgarme", cuenta Pippen.

Esta parte del episodio es muy humana. El acercamiento a la familia, a esas dolorosas tragedias y a como un hijo actúa porque no puede hacer una apuesta para sí mismo. Scottie se muestra emocionado, no es para menos.

El contrato y el enfrentamiento con Krause

Que Scottie Pippen es uno de los mejores jugadores de la historia del baloncesto es un hecho. Que al firmar esa renovación pensaba en su familia es tan cierto como que cometió un error, uno comprensible al conocer sus orígenes. Pero, ¿se esperaba un aumento tan significativo de la economía NBA? No, y esos Bulls fueron de los máximos responsables.

Jerry Reinsdorf y Jerry Krause le dejaron claro que si firmaba el contrato era eso, no habría renegociación del salario. Poco tardó en devaluarse esa firma y encontrarse fuera de los 100 mejores pagados. ¿Generaba como para cobrar más? Sin duda. Y este episodio trajo muchos desencuentros.

Pippen cobró un sueldo medio de menos de 3 millones de dólares durante sus mejores años en Chicago, mientras Jordan se marchaba por encima de los 30.

El precio de ser el mejor

Aunque se centre en la figura del escudero, el caballero sigue siendo el protagonista. La intervención quirúrgica de Scottie deja desprovisto a MJ. El equipo pierde su equilibrio y, como bien dicen, cuando eres un gran equipo una derrota parecen muchas más. La fiereza competitiva del 23 iba más allá de los partidos, de hecho, sus compañeros cuentan que en los entrenamientos era mucho más salvaje.

En este episodio podemos ver a Jordan exigiendo a los suyos. Lo explica Bill Wennington: o dabas ese nivel o, simplemente, no podías estar. No había más. Quizás era a eso a lo que se refería Jordan cuando dijo que tras ver el documental pensaríamos que era un tipo horrible.

Para alcanzar esos niveles de excelencia, la exigencia es máxima. Y Jordan el primero que se exigía a sí mismo, ya con la reputación ganada, hacía lo propio con sus compañeros. En su cabeza solo estaba ganar. Este segundo episodio lo muestra muy bien con los problemas que hubo en su segunda temporada al lesionarse el pie izquierdo y, mientras la gerencia buscaba un enfoque (lógico) más conservador, Jordan iba con todo.

¿Dolor de cabeza?

Precisamente relacionado con el punto anterior. En un episodio que deja muchos momentos agridulces, incluso de pena. Enfrentamientos, tragedias, tensiones... aparece esto tan cómico y real, dentro también de esa tirantez que ya existía.

Al hablar de su lesión en su segunda temporada y la restricción de minutos, Reinsdorf compara las posibilidades que tenía de destruir su carrera (10%) con las que tendría en un caso hipotético. "Si tienes un dolor de cabeza, te doy un bote y hay diez pastillas de las cuales nueve pueden curarte y una matarte, ¿tomarías alguna?". La respuesta de Jordan es sublime.

"Depende de cómo de de fuck*** sea el dolor de cabeza". 100% MJ.

Dios se ha vestido de jugador de baloncesto

Imposible dejar esta confesión en vídeo de una de las citas icónicas de este deporte. Los 63 puntos de Jordan en Boston, el récord anotador de los Playoffs. Aquel día impresionó a todo el planeta por mucho que perdiesen ante los Celtics, favoritos y que tenían una plantilla mucho más potente que la de los Bulls.

Un jovencísimo Michael realizó una de las noches más bárbaras del baloncesto, a la que seguiría la famosa frase de Larry Bird. "Dios se ha vestido de jugador de baloncesto". Ver a Bird y a Magic hablando sobre Jordan es una gozada, más cuando la leyenda de Boston repite aquella cita.

Este segundo episodio se centra en Pippen, pero también en la pérdida de respeto que sentían tanto Jordan como su escudero hacia Krause. Ninguno de los dos toleraba el comportamiento del arquitecto de su proyecto. Se cierra el segundo metraje con la petición de traspaso de Scottie, aunque, siendo sinceros, no se puede realizar un spoiler sobre algo que todos sabemos cómo terminó.

Eso sí, la edición de estos dos primeros ha sido una gozada. Muchísimas entrevistas y variados protagonistas, a los que todavía faltan nombres interesantísimos por añadir. El encaje de highlights, de los familiares, de los amigos, de la música... Reflejando tan fielmente la tensión que existía por dentro. Una maravilla el inicio de "The Last Dance".

Las opiniones aquí expresadas no reflejan necesariamente aquellas de la NBA o sus organizaciones.

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